FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

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CAMPAÑA DE ELIMINACIÓN DE BARRERAS EN LAS IGLESIAS

A modo de Conclusión

Para confeccionar este informe final nos hemos basado en los datos recogidos a través de las fichas de accesibilidad que las distintas comisiones diocesanas, nos han ido mandando después de visitar numerosos templos, obispados, ermitas, capillas, etc. 

En total han sido 3.275 fichas correspondientes a 55 diócesis a lo largo y ancho de toda España. 3.275 edificios visitados por personas con discapacidad, -militantes fraternos-, que han dedicado parte de su tiempo a investigar y descubrir la realidad de nuestras parroquias y demás dependencias eclesiales, en cuanto a barreras arquitectónicas se refiere. 

Enviadas las fichas, tras su posterior análisis y la aplicación de los criterios reseñados: Accesible, Parcialmente Accesible e Inaccesible por parte del Equipo General (coordinador de la campaña), hemos ofrecido en las páginas anteriores, especialmente en el epígrafe la campaña en cifras, una foto fija en forma de gráficas y valores, de la realidad tal cual es. 

Como hemos podido ver, no todas las diócesis aportaron el mismo número de fichas. Esto se debe a algunos factores que debemos reseñar. 

En primer lugar, la Frater no está presente en todas las diócesis. Así, por ejemplo, en la Comunidad Gallega y en Extremadura disponemos de muy pocos datos pues fue el propio Equipo General o alguna persona voluntaria quien aportó algunas fichas después de visitar estas tierras en viajes breves. Allí la información recabada se centró en aquellos templos más significativos, daba la escasez de medios disponibles a nuestro alcance y la premura de tiempo. 

En segundo lugar, en aquellas diócesis donde sí hay una realidad de Frater, los datos disponibles, aunque más numerosos, difieren de un lugar a otro. Básicamente, esto es debido a que las comisiones encargadas de visitar los distintos templos y dependencias y rellenar las fichas de accesibilidad, se comportaron de manera diferente. Unas pudieron visitar más edificios y otras, lamentablemente encontraron más problemas, a la hora de juntarse, trasladarse, coordinarse... 

No obstante, con más o con menos datos, con más o menos trabajo realizado, este informe final es fiel expresión de cuanto hemos vivido a lo largo de estos seis últimos años en nuestra lucha por mentalizar a la comunidad eclesial, sobre la necesidad de adaptar sus edificios, eliminar barreras arquitectónicas y propiciar la participación activa de las personas con discapacidad en igualdad de condiciones. 

Naturalmente, la realidad no nos gusta. Queremos o no, las cifras arrojan un escenario precario. Se podrá decir, que la muestra es pobre y poner en tela de juicio su valor estadístico. 

Sin embargo, los datos han sido recogidos de forma anónima y desinteresada por cristianos, a los que nos une el amor por la iglesia y a los que la discapacidad no nos impide constatar las dificultades que todavía existen. 

Con un realismo esperanzado y con el convencimiento de que, sin duda, el trabajo realizado aunque pobre en recursos y tal vez insuficiente en datos, nos dice que queda un largo trecho en el camino de hacer más accesibles nuestras iglesias y demás dependencias para asegurar la participación de todos, personas sanas o con discapacidad en igualdad de condiciones. 

El conjunto de personas con movilidad reducida y su práctica en el culto y en las actividades propias de la comunidad eclesial, puede ser más o menos numeroso o puntual, lo mismo ocurre con las personas que puedan acercase sólo por el interés cultural o histórico de nuestros edificios. No obstante, el criterio cuantitativo no puede ser determinante a la hora de aplicar las medidas necesarias para la accesibilidad ya que ésta beneficia a todos y está en consonancia con la sensibilidad y la legislación general en la sociedad actual. Pero además, la comunidad eclesial, por su propia naturaleza y misión está llamada a ir más allá de la legislación actual y de las exigencias de la calidad de nuestros servicios a todos las personas, asumiendo la eliminación de barreras como compromiso solidario que emana del seguimiento de Cristo. 

Es indudable la creciente mejora que en el ámbito de la accesibilidad de está consiguiendo en todas las áreas: transporte, vivienda, educación, ocio... En la actualidad ésta se preconiza en todos los ámbitos y foros internacionales como un derecho fundamental, que asiste a las personas con movilidad reducida para su incorporación activa en la sociedad. Derecho que ha de ser asumido, sin excusas posibles por la comunidad eclesial en su conjunto.  

La igualdad de derechos como objetivo indiscutible, la presencia cada vez más activa de las personas con movilidad reducida, son signos de los tiempos a los que sale al encuentro nuestra Campaña. 

Por tanto, es necesario y urgente establecer las bases de una mayor coordinación entre todas las personas e instituciones que tienen relación con la construcción, mantenimiento y adaptación de los templos y de éstas con los movimientos y asociaciones que trabajan en el mundo de la discapacidad tanto religiosos como civiles para la consecución del fin último de la campaña: una iglesia sin barreras arquitectónicas.  

Líneas de Futuro 

  • Continuar mentalizando a la comunidad eclesial sobre la necesidad de profundizar en la eliminación de barreras arquitectónicas en los templos y demás dependencias afines. -Avanzar en la construcción de una iglesia para todos, sin barreras participando el igualdad de condiciones junto con otros grupos, movimientos, etc., en todas aquellas actividades que se programen en el seno de las comunidades parroquiales.  

  • Insistir en el asesoramiento y seguimiento de las obras que impliquen la eliminación de barreras arquitectónicas en los edificios de carácter religioso, para que éstas se hagan correctamente. En ocasiones, es precisamente la falta de información la que hace que en una reforma o incluso en la construcción de nuevas instalaciones, el resultado no sea el adecuado pese a la buena voluntad, dando al traste con esfuerzos importantes.  

  • Abrir nuevos causes de participación donde las personas con discapacidad puedan expresar su especial sensibilidad ante los temas y cuestiones que les afectan directamente. En este sentido resulta fundamental la colaboración con las distintas instancias, públicas y privadas, a la hora de diseñar proyectos accesibles, contando con las distintas competencias que poseen en esta materia las distintas administraciones a nivel local, autonómico o estatal. De esta colaboración pueden surgir fórmulas de financiación compartida. 

  • Contribuir de manera activa en la mejora progresiva y generalizada de la accesibilidad. Aprovechando primero la construcción de nuevas instalaciones y realizando después la reforma o remodelación de las ya existentes. Incluidas aquellas que, por su valor histórico o artístico están tuteladas o protegidas por la Ley de Patrimonio. En la práctica será el criterio de accesibilidad global o integral el que debemos buscar en cada caso, y en todos ellos, independientemente del número de personas que van a utilizando de manera inmediata o puntual. 

FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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