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FEBRERO 2008
“LO QUE VALE MUCHO, MUCHO CUESTA”
(Mensajes, Navidad 1974)
Ley 39/2006, de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia. Una ley que acaba de cumplir su primer año de vida, donde todas las expectativas que se crearon han ido desapareciendo, tras la ilusión de la novedad viene el desaliento por la lentitud de su puesta en marcha en las distintas comunidades, el enfado por lo que falta o la indiferencia porque eso no va conmigo, no me interesa. Pero que pasará cuando ya no sea noticia en los periódicos, ¿volveremos a estar olvidados, con una Ley aprobada pero que no se cumple? Somos nosotros quienes tenemos que exigir el cumplimiento de esta ley, defender nuestra autonomía personal dentro de nuestra situación de dependencia
Toda semilla tiene en si misma lo que es, sólo necesita tiempo y las condiciones necesarias para germinar y convertirse en un precioso árbol. Tenemos una Ley que vale mucho, que quiere promocionar la autonomía personal y llegar a todas las personas en situación de dependencia, que reconoce nuestro derecho a una vida digna como cualquier otro ciudadano.
Está de moda, suprimir todo esfuerzo, hacer todo fácil y factible… nada de obligaciones. Pero, “lo que vale mucho, mucho cuesta”.
Pregúntaselo a esa madre de familia que cuida de su hij@ con discapacidad.
Pregúntaselo a esos hijos que cuidan de sus padres mayores enfermos
Pregúntaselo a esos militantes que luchan por mejorar la situación de los más pobres
Pregúntaselo a esa enfermera que se entrega asiduamente a tantos enfermos.
¿Qué es lo que hace posible actuar así en estos casos? El amor
Donde hay derecho también hay obligaciones, nuestro deber, nuestra misión es asumir la tarea de poner en marcha esta ley. Las leyes no funcionan sólo porque las aprueben los gobiernos, son los ciudadanos quienes tienen que ejercer sus derechos y exigir que se cumpla la ley.
Como persona y como militante tenemos la obligación de preocuparnos porque esta ley funcione y lo haga correctamente. ¿Cuántos de nosotros hemos pensado esta ley no va conmigo, porque cómo yo soy autónomo, puedo bañarme, vestirme, comer…? Tengo 80% de discapacidad ¿seré gran dependiente o tengo que esperar hasta el 2015? ¿me pagarán o no me pagarán?. Hay que presentar la solicitud de valoración, si nosotros no estamos convencidos, cómo vamos a convencer a otros.
Mira a alrededor, no sólo te afecta a ti, también a tus padres, hermanos, persona que te ayuda. Esta ley dignifica el trabajo de los cuidadores, más allá de lo profesional, también el trabajo silencioso de muchas familias, sobre todo las madres, los padres. Da respuesta al futuro de éstas personas, que al no estar reconocido su trabajo, se quedan sin ingresos (una pensión) cuando ya no puedan realizar el trabajo o ayudar.
Tenemos que estar pendientes de que la ley se cumpla bien, que no tenga repercusiones políticas, que no dependa del partido de turno. Que no se gaste el dinero tontamente, en proyectos que no conducen a nada. Que la necesidad de unos no se convierta en negocio para otros.
Se ama lo que se conoce, por lo tanto, tenemos que amar esta ley, para mejorarla, hacerla nuestra, darle vida, conocerla para poder transmitirla a otras personas. Los mayores peligros de una ley son la mala información y la burocracia, todos le tenemos miedo al papeleo, pero ese es nuestro reto, nuestro deber de fraternos. Dice S. Agustín “Allí donde hay amor no hay trabajo duro, o si lo hay se ama ese trabajo”.
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FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD |
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