FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

CARTA DE AMIGOS     Página inicio

ABRIL 'O1

La pasada Carta de Amigos del mes de febrero, nos proponía iniciar el camino hacia la Pascua tratando de viajar hacia el interior de nosotros mismos, hasta conseguir dilatar nuestro corazón, dar cabida en él a la misericordia de Dios y encontrar un buen espacio donde instalar cálidamente a los demás. Un viaje a  nuestro interior para desterrar de él al egoísmo, en cualquiera de sus manifestaciones.

Se trataba, pues, de ir preparando la gran celebración de nuestra fe, trabajando en lo más íntimo de nosotros mismos de manera que llegado este momento, pudiéramos celebrar plena, sincera y felizmente nuestra fe en la Resurrección de Jesucristo. 

¡ HA RESUCITADO !

“A este Jesús Dios lo resucitó, de lo cual todos nosotros somos testigos. Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado” (Hc. 2, 32-36)

Dicen algunos especialistas que toda la Sagrada Escritura, y más particularmente el Nuevo Testamento, ha sido escrita para decir una sola cosa: Jesús ha Resucitado.
Impresionante conclusión.
Todo lo demás está condicionado a esta gran verdad que da consistencia a la experiencia de la Fe: si Cristo ha resucitado, todos viviremos con él. Si ha vencido definitivamente la muerte, todos venceremos también. Hemos sido rehabilitados para siempre (Rom. 6, 5-8).
¿Cómo llevar estas palabras a la vida? ¿Cómo conseguir que dejen de estar sólo en el terreno de la utopía? ¿Cómo liberarlas de la rutina y el ritualismo?

Este es el auténtico reto que la Pascua nos plantea a los militantes cristianos cada año: hacer vida nuestra Fe en la resurrección, traducir en acontecimientos liberadores cada una de las palabras, cada rito, todos los dogmas.
La Pascua nos recuerda que desde el primer contacto con nuestro Dios, Padre de Jesucristo, en nuestro Bautismo, hasta el último de ellos cuando nuestra vida llega a su fin o la enfermedad nos amenaza con la muerte, en el sacramento de la Unción, cada uno de nosotros hemos sido colocados en el ámbito sagrado de la Salvación:
“Fuimos con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva”. (Rom 6, 4). Así, la vida entera de los creyentes está orientada hacia la asimilación de la Pascua de Cristo. Nuestra existencia vive en tensión, creciendo día a día, hasta la total liberación.

Resulta francamente interesante leer la Sagrada Escritura, desde esta perspectiva: vivimos injertados en Cristo. Como el racimo crece y se desarrolla unido a la cepa de la vid. Como  frutos de un árbol bueno, como la pequeña semilla que va creciendo en el silencio de las estaciones, al calor del sol. Como buenos samaritanos que imitan la misericordia de Dios amando sin discriminaciones. Sabiendo que no hay amor más grande que dar la vida por nuestros hermanos y que, sólo así, la vida, no se pierde sino que se desarrolla eternamente hacia el corazón del Dios que ha resucitado a Jesucristo.
Interesante, también, cualquier esfuerzo que realizamos, por desplazar de nuestra existencia y de la humanidad entera todas aquellas manifestaciones del “hombre viejo”, para dar paso al “hombre nuevo” instaurado por Dios en Cristo Jesús, con la fuerza de su Espíritu: “El que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna. (Jn 5, 24). Vivir la Pascua nos sumerge en la lucha, diaria y constante, por conseguir que todos y cada uno de los hombres y mujeres de la tierra sientan a Dios como Padre. Sean respetados y amados como hijos de Dios.

Vivir la Pascua nos sitúa en la brecha de todos los que trabajan, con buena voluntad, por conseguir que la dignidad del hombre sea el primero y más privilegiado de los objetivos de esta sociedad, por encima de cualquier otro, más allá de todos los intereses y estructuras, leyes o conveniencias de los pueblos.
Cada cristiano, cada fraterno, precisamente por su Fe en la resurrección de Cristo, ha de sumarse al esfuerzo permanente de construir el Reino de Dios, hasta su consumación definitiva al final de los tiempos.

Cada uno de nosotros habrá de enfrentarse a sus propias incoherencias y limitaciones. La Pascua es crecimiento y proyecto. No es un milagro fácil, ni la solución de un Dios paternalista que prescinde de la libertad privándonos de nuestra responsabilidad. Es alegría y esperanza, no porque todo está hecho, sino porque la victoria de Cristo garantiza nuestra victoria. La Pascua no es tampoco una cómoda evasión de la realidad, ni el triunfalismo inconsciente de unos pocos iluminados. Es vivir con la energía de Dios, conducidos por la fuerza de su Espíritu, contaminados de Evangelio. Por eso, la única forma de vivirla cristianamente es renovar nuestro compromiso de amor hacia los demás, revitalizando nuestra caridad, reafirmando nuestra vocación de servicio generoso a la causa del Reino de Dios y su Justicia: “Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos” (Jn 3, 14).
Esta es la Pascua que el Equipo General desea para todos los fraternos, para todos los Movimientos de Acción Católica y para la Iglesia entera. Esto vamos a pedir en nuestra oración al Dios que ha resucitado ha Jesucristo: que se cumpla en nuestra existencia concreta lo que celebramos en estas fiestas pascuales. Que todos y cada uno de nosotros seamos hombres y mujeres nuevos, al servicio de la humanidad.

Equipo General

 EL EQUIPO GENERAL VISITÓ LA DIÓCESIS DE VALENCIA

El Domingo 12 de Marzo estuvimos con la Fraternidad de Valencia. Como en años anteriores nos invitaron a la Convivencia Fallera y teniendo en cuenta que Dolors Vazquez es de Valencia, todavía nos hizo más ilusión poder compartir su fiesta, allí en su ciudad.

La Convivencia Fallera es una acto muy valorado por todos los fraternos valencianos. En esta ocasión se dieron cita más de 150 personas con las cuales pudimos compartir nuestra amistad de muchos años. Naturalmente también intercambiamos impresiones con el Equipo Diocesano de Valencia, en un ambiente muy animado y acogedor.
Todos juntos comimos las paellas preparadas allí mismo con mimo y maestría.
Por la tarde celebramos la Eucaristía, concelebrada por José Vicente Morató y José María Marín, dando gracias por tantos dones recibidos y acordándonos de fraternos muy queridos fallecidos en las últimas fechas.
Concluida la misa, entre tracas y cohetes se prendió fuego a la pequeña falla instalada en el patio de la casa. Terminamos la fiesta degustando chocolate y los buñuelos típicos de esta tierra. Así que con un dulce sabor de boca nos despedimos de esta diócesis y de su encantadora gente. ¡Hasta el año que viene!

Encarna Ferrer

 ENCUENTRO DE CONSILIARIOS EN LA ZONA DE CATALUNYA i ILLES

El día 15 de Marzo, junto con el Consiliario General marchamos tierras arriba para compartir una mañana de reflexión con los Consiliarios de la Frater de Catalunya y algunos miembros del Equipo de Zona.
En un ambiente relajado, profundizamos en aspectos generales de Fraternidad, de cara al compromiso como militantes del movimiento de ir asumiendo los acuerdos vinculantes, que se vienen tomando en Asambleas y que nos cuestan aceptar: A.C., Comunión de Bienes, Formación, Estatutos...

Después de un breve descanso repasamos cuál nos parece que debe ser el perfil del consiliario de Frater y la importancia de que éste (sacerdote o religioso) opte por ser y estar en Frater como un miembro más, se forma con el grupo, crece con él y aporta su carisma específico.
Este encuentro nos permitió además, conocer un poco más de la Fraternidad de Catalunya y disfrutar de la amistad compartida.

Rosa Gual

CURSILLO DE FORMACIÓN EN MADRID

Los días 24 y 25 de Marzo la Fraternidad de Madrid organizaron en Alcalá de Henares, un cursillo sobre “La identidad y misión de la Fraternidad”, que gustosamente accedimos impartir compartiendo vivencias y aprendizajes, Carmen Tesón, Responsable de Formación del anterior Equipo General y yo en representación del Equipo General actual.

Entre todos pudimos ver la importancia de aceptar nuestras limitaciones y sobre todo de descubrir nuestras capacidades, que como decía el Padre François (fundador de nuestra Fraternidad) siempre superan nuestras limitaciones. 
Descubrir nuestras capacidades para ser protagonistas de nuestras vidas y para ponerlas al servicio de los demás, siendo responsables y trabajando en equipo con pequeñas tareas en cada una de las funciones. Así llevaremos la buena nueva de la dignidad e integración completa a otras personas enfermas y minusválidas que aún no las han descubierto; en el amor de Jesús y en su mensaje, que al decir “Coge tu camilla ...levántate y anda...”, nos está diciendo: “acepta tu discapacidad ...coge tu camilla, tu silla de ruedas, tus muletas...porque tú también puedes... ponte en marcha ...ayuda a construir el Reino”.

La Eucaristía fue emotiva y participativa. Con sus lecturas, sobre todo con la parábola del hijo pródigo, pudimos profundizar en la actitud correcta del perdón y la alegría del reencuentro.
En definitiva vivimos unos días donde compartimos muchas cosas, sobre todo el calor de un verdadero grupo de Frater que, a pesar de las dificultades, está resurgiendo con entusiasmo y autenticidad.

Dolors Vazquez 

FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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