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ABRIL'O2 APASIONADOS POR LA VIDA Creemos que Dios ha resucitado a Jesús. Esta fe es
para nosotros una experiencia vital, apasionante, o mejor, es nuestra pasión,
nuestro impulso más importante, la fuerza que nos pone en pié, con
nuestras limitaciones y posibilidades, para luchar contra todo aquello que
amenaza o destruye la dignidad y la vida de las personas. Nuestra cultura y la sociedad en la que vivimos anda
acostumbrada a “sedarse” frente al sufrimiento y las
dificultades. Drogas, anestesia, ruidos, espectáculos... todo parece
confluir en un solo objetivo: evadirse, cerrar los ojos, pasar de largo
ante los problemas de los demás, especialmente cuando estos sufren y
acercarnos a ellos puede hacernos sufrir a nosotros. Muchos han querido,
también, acusar a la fe de esto mismo, de ser una experiencia de evasión,
un universo imaginario que nos empuja a “pasar” de los
problemas trasladando la felicidad al más allá, resignándonos así
frente al dolor, el sufrimiento y la muerte. Nosotros sabemos que no es así,
conocemos bien la posibilidad de caer en ese peligro: la gravedad de
convertir la fe en un “sedante”, que al igual que sucede con las
drogas, no sólo dejará los problemas sin resolver, sino que los acentuará
dejando el sufrimiento sin sentido, con mayor crueldad si cabe. Los militantes fraternos sabemos y celebramos que nuestra vida, limitada aquí por la enfermedad y la discapacidad física, por el egoísmo y la incomprensión... no está fatalmente destinada a una muerte sin sentido que dejará en el vacío todos nuestros proyectos y aspiraciones más profundas. Los fraternos, como todos los creyentes, sabemos que el encuentro con Cristo Resucitado se produce buscando el bien, luchando por la justicia, denunciando las desigualdades y la marginación de las personas y los pueblos, en la construcción de un mundo más fraterno y más humano. Así, también la vida de Jesús se manifiesta en nosotros (II Corintios 4,8-11). Aunque muchas veces la realidad seguirá siendo cruel y terriblemente injusta para muchos hermanos nuestros. Aunque parece avanzar cada día más por los caminos de la destrucción y la muerte: cada año mueren más niños de hambre, sin medicinas... mientras los países desarrollados planifican como aumentar sus beneficios y privilegios, justificando, incluso en nombre de Dios las guerras y la desigualdad. Aunque hemos “canonizado”
un sistema económico que por sus consecuencias para millones de personas
y centenares de pueblos es diabólicamente destructor y es la causa
directa de la mayor parte de los atentados contra la vida que se produce
en el planeta. Aunque hablamos de mercado libre cuando este mismo sistema somete a los pueblos en desarrollo a la más cruel de las tiranías, a la dependencia y a la muerte. A pesar de todo, contra toda esperanza, nosotros CREEMOS en Cristo Resucitado; en Él la vida ha vencido a la muerte: su causa, sus proyectos, sus palabras y sus gestos no quedaron fatalmente destruidos por la cruz; y al igual que Él, también, si seguimos su causa, si vivimos su doctrina, si asumimos su misión, también, en nosotros la vida vencerá a la muerte, la justicia y la verdad se abrirán camino definitivamente. Porque Dios, resucitando a Jesús ha dicho ¡Basta!, y se ha colocado definitivamente al lado de todos los “crucificados” de la historia. Dios, en Cristo resucitado, ha introducido en la humanidad un espíritu nuevo, no para que los pobres aguanten pacientemente la opresión y la muerte sino para que sus corazones, con amor , sin odio y sin violencia no puedan vivir sino al servicio de la vida, luchando para conseguirla para todos y sin límites. “Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte” (I Juan 3, 14). Dios ha resucitado a Jesús, ésta es la fe de la Iglesia, ésta es la fe de la Fraternidad: el triunfo definitivo del proyecto de salvación realizado por Dios frente a cualquier otro proyecto que amenaza o destruye la vida. No necesitamos pruebas, sencillamente vivimos nuestra vida, limitada y frágil, muchas veces amenazada, inmersa en el dolor y el sufrimiento... pero abierta a la esperanza, entregada generosamente al servicio de los más pequeños, los débiles, los que sufren y los pobres. “Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que por su gran misericordia nos regeneró para una esperanza
viva por la resurrección de Cristo” (I
Pedro 1,3). Seis Domingos de Pascua, la
fiesta de la Ascensión del Señor y la Pascua de Pentecostés son las
celebraciones litúrgicas que continuarán actualizando esta buena
noticia.
El
Padre Charles-Marie Guillet ha terminado ya su tarea en la tierra y se ha
ido al cielo. Fue un gran hombre, un buen sacerdote, cercano, humilde,
sencillo, amante del ser humano, reconociendo y valorando en cada uno sus
posibilidades. Sabio y estudioso. Gracias
P. Guillet por ayudarnos a amar la grandeza de lo sencillo, por valorar
tanto, tantísimo nuestras capacidades, por el convencimiento de que
podemos levantarnos y echar a andar como seres enteros, completos, como
Hijos de Dios, creadores con El. Seguimos
juntos desde el Amor. REUNIÓN
DEL EQUIPO NACIONAL DE PASTORAL DE LA SALUD Presidida por el Obispo Responsable de la Pastoral de la Salud y con la práctica totalidad de sus miembros, se celebró en Madrid la 53 Reunión del ENPS en la que la Fraternidad viene participando como un miembro más. Las Orientaciones Pastorales para la Jornada Mundial del Enfermo 2003 y el contenido de las Jornadas Nacionales de Delegados, fueron los temas que ocuparon la mayor parte de nuestro trabajo. En estas Jornadas, como en las celebradas el presente curso, la Fraternidad se comprometió a elaborar y presentar una de las ponencias, que girará en torno al tema: Los enfermos, agentes activos de la misión evangelizadora de la Iglesia en el mundo de la salud. Interesante, sin duda, no sólo por el contenido sino por lo que supone nuestra presencia y nuestra voz en un espacio eclesial como este, que nos afecta directamente como sujetos y agentes. Juntos, en coordinación con todos los que trabajan en el mundo de la Salud realizamos mejor nuestra misión. Tal como se decidió en la Comisión General de la Fraternidad, celebrada los días 26 y 27 de febrero en Madrid, aproveché para entregar al Sr. Obispo el Comunicado donde exponíamos nuestra posición con relación al cambio de fecha de la Celebración del Día del Enfermo en la Iglesia Española. El escrito fue bien acogido por todos lo miembros del ENPS, comparten nuestras razones y, lo que es más importante, aceptan y respaldan nuestra propuesta de que, al finalizar el presente curso, se evalúen los resultados del cambio de la Celebración del Día del Enfermo por la celebración de la Pascua de los Enfermos, se consulte con todos los agentes de Pastoral de la Salud y los Movimientos especializados de la Pastoral de Enfermos, y llegado el caso, se vuelva para el año próximo a la fórmula anterior, que tan buenos resultados ha dado a la Pastoral de Enfermos en la Iglesia española. (Podéis encontrar el documento completo en la página Web de la Frater). Para concluir, nos complace
poder informar aquí, a toda la Fraternidad, de la respuesta que, a
nuestro escrito, acabamos de recibir. Trascribimos a continuación uno de
sus párrafos más significativos: “Respecto a su
disconformidad con los cambios introducidos en este año y aprobados en su
momento por la CEE, me remito a la citada Reunión del Equipo Nacional...
Allí se estudió el asunto y como ustedes bien conocen, se acordó que
desde las Diócesis, Movimientos, etc. cada uno de los Delegados elabore,
al finalizar el año, un informe evaluando al experiencia, celebración,
sensibilización del Día, Campaña del Enfermo 2002, a fin de poder
preparar, desde el Departamento, un Documento más completo que ayude a
reflexionar con sosiego en la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud
y proceder en consecuencia a más altas instancias. (...)” Es de agradecer no sólo la
rapidez de la respuesta sino, especialmente la sintonía y el aprecio y el
respeto que en ella descubrimos por nuestro trabajo y por nuestra
preocupación en el campo de la Pastoral de la Salud. Nos felicitamos por
ello. ASAMBLEA
DE LA ZONA DE CATALUNYA E ILLES El sábado 9 de Marzo, Dolors y Encarna estuvimos en
la Asamblea de Catalunya e Illes, que transcurrió durante ese fin de
semana. La asistencia fue bastante numerosa y participada. Dolors fue requerida para dar más consistencia a la
campaña. Desarrolló la ponencia ya presentada en la anterior Semana de
Fraternidad, insistiendo en los aspectos prácticos a la hora de rellenar
las fichas de accesibilidad y al visitar cada templo o dependencia
eclesial. Aprovechamos otros momentos para convivir, interesándonos por todo en general, principalmente de lo referente a la función Misionera-Difusión. Nos encontramos gratamente sorprendidos al ver que los jóvenes que asistieron al encuentro de jóvenes realizado a nivel general (del que guardaban un buen recuerdo), estaban preparando una jornada a nivel de Zona, para el mes de Junio. Les vimos muy ilusionados. Al final del día, nos despedimos no sin antes agradecer su buena acogida y deseándoles un buen trabajo de asamblea. Dolors y Encarna ENCUENTRO DE
RESPONSABLES EN LA ZONA DE ANDALUCÍA La Zona de Andalucía
organizó los días 22,23 y 24 de Marzo un Encuentro de Responsables en
Almuñecar, provincia de Granada. Con el cursillo se pretendía, refrescar
y actualizar los objetivos, la identidad, organización y misión de la
Fraternidad y aclarar dudas, para en definitiva revitalizar la Fraternidad
de la Zona de Andalucía. Tras las ponencias se abrió un debate muy participativo, en el que se expusieron y aclararon las dudas que tenían, algunas de ellas referentes al plan de formación, a la duplicidad de funciones, a la participación en las asambleas y a la Campaña de Eliminación de Barreras en la Iglesias. Para finalizar el domingo de Ramos celebramos la eucaristía profundizando en el tema del Amor y la entrega voluntaria a los demás.
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FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD |
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