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ABRIL'O4 LLENOS
DE VIDA Celebrar la Resurrección
en un tiempo como el nuestro donde la muerte (especialmente la que provoca
la injusticia, el odio, la guerra y el terrorismo), se impone una y otra
vez con tenacidad y crueldad, no deja de ser una osadía. Todas las dimensiones de
nuestra experiencia de Fe, que estos días vivimos con mayor intensidad en
la Frater, junto a la Iglesia entera (la celebración de los sacramentos,
la oración personal, la actividad apostólica, el servicio a los
hermanos... toda nuestra vida de alabanza, de confianza y de acción de
gracias), se contagian en la Pascua, de esta fascinante esperanza. No estamos ebrios, ni
somos fanáticos sectarios recluidos en nuestros ritos y creencias, ni
queremos ser tampoco privilegiados seguidores de una ideología religiosa
que se vincula a los poderosos justificando el orden establecido (y
globalizado) de la injusticia y la mentira. Somos discípulos del
Resucitado, seguimos a Jesucristo, que haciendo suya la vida de los pobres
ha sido glorificado definitivamente por Dios (para todos los tiempos, para
todos los pueblos, para todos los hombres y mujeres de la tierra), como único
Señor de la vida y de la historia. Creer y celebrar cada año
la Resurrección es para nosotros, los fraternos, un proyecto, una tarea,
una experiencia que nos transforma con su fuerza liberadora y nos
capacita, más allá de nuestras limitaciones y errores, para colocar
todas nuestras fuerzas al servicio de la construcción del Reino de Dios. Nuestra Fe en la Resurrección es hacer presente, cada día, en cada acontecimiento, las palabras de Jesús, sus gestos, su entrega... su vida y su muerte..., recordando con nuestro testimonio que el amor es más fuerte que la muerte, que la verdad nos hace más libres que las leyes y las formalidades democráticas, que la dignidad de la criatura humana es la verdadera pasión de Dios y el respeto a la vida el mayor de los progresos. El laicismo extremo que pretende relegar a Dios de la sociedad necesita frente así una Iglesia, con capacidad de diálogo que le acompañe, sin complejos, en sus aspiraciones más profundamente humanas de libertad y de paz; necesita a su lado una comunidad de creyente con verdadera autoridad moral, la que le concede, sin duda, su opción preferencial por los pobres en su servicio desinteresado a favor de la humanidad entera. Celebrar la Pascua nos ayuda, finalmente, a recordar
que, el auténtico culto que Dios espera de su Pueblo es la entrega
generosa de nuestra vida, en cuerpo y alma, con todas sus posibilidades y
limitaciones, al servicio de los más pobres, los excluidos (sean de la
nación que sean), de la justicia y de la paz. Equipo General
LOS GRANDES VALORES DEL 12 M La distancia que nos separa del los atentados del 11
de Marzo, aunque breve, nos permite realizar una reflexión sin el
apasionamiento que semejante barbarie coloca en el corazón de todos y en
las manos de quienes escriben las primeras impresiones. Reflexión que
queremos compartir con todos los fraternos en este Anexo a la Carta de
Amigos. Lo mismo sucede también en el corazón de los que
aman, a los más de 35 millones de muertos que provoca el hambre cada año.
¿No es ésto un auténtico terrorismo institucionalizado al que nos hemos
acostumbrado y que pretendemos ignorar cínicamente? ¿Qué podemos
esperan de un mundo que se lamenta sólo cuando la muerte llama a su
propia puerta y que mientras tanto apaga el televisor para no conocer el
horror y la muerte que sufren otras familias, en otras ciudades, en otros
pueblos...? ¿Cómo gritar cada día que todos somos madrileños, que todos somos también iraquíes, y ruandeses...? ¿Cómo mantener el grito y la pancarta en alto, hasta que llegue la paz a todos los pueblos? Los que confesamos la Fe en Jesucristo, y estos días celebramos su Resurrección, sabemos bien que no es posible la paz sin la justicia, que el perdón es más eficaz que la venganza, que los arados son las armas para la vida y que las bombas y los mísiles son siempre una malvada perversión, sean cuales sean las manos que las empuñan. Es comprensible que nuestro corazón se estremezca más
cuando mueren los más próximos, los que comparten con nosotros sus
ilusiones y esperanzas, sus dificultades y proyectos; pero nuestro corazón,
a imagen del que ha sido su Creador, está llamado a amar más, sin límites. Pedimos a Dios, Nuestro Creador y Señor, Padre de la misericordia (convencidos de que nos acompaña siempre en nuestro camino hacia la plenitud de la vida), que nos ayude a todos a descubrir la necesidad de poner nuestras capacidades y medios al servicio de la paz, dispuestos a pagar el precio que semejante aspiración tiene: la justicia.
CURSILLO GENERAL DE FORMACIÓN Ni la nieve ni el frío,
ni la distancia (no suelen serlo) fueron obstáculo para reunirnos los días
26, 27 y 28 de Marzo en la Casa de Espiritualidad de San José en El
Escorial (Madrid), alrededor de 58 fraternos, para reflexionar juntos
sobre la importancia de la comunicación, como pilar básico y esencial de
la propia Fraternidad. Dividido en tres partes: La comunicación como elemento
nuclear en nuestras relaciones, la Dimensión creyente de la comunicación
y su Dimensión militante: La comunicación en Fraternidad, fuimos
poco aterrizando y concretando cada vez más en aquellos aspectos que
descuidamos a la hora de relacionarnos, de crear lazos... en el fondo, de
construir entre todos una verdadera comunidad de creyentes, al estilo de
Jesús.
Desde esta tesitura y a
la luz de la imagen de las primeras comunidades cristianas, pudimos
revisar personal y comunitariamente, cómo está nuestra disponibilidad
para estrechar lazos, para orar (comunicarnos con Dios), para compartir
nuestros talentos (comunicación de bienes), contagiar la alegría de
sabernos liberado, celebrar la fe y hacer de nuestras vidas, como el
trigo, que más tarde será como pan repartido, una ofrenda permanente. Y al fin, el pan redondo de la alegría, compartido y convertido en la eucaristía, en el cuerpo de Cristo como el alimento que nos anima y nos convoca. PASTORAL
DE LA SALUD
Reunión
del Equipo Nacional Como cada año, por estas fechas, tuvo lugar la reunión
en Madrid del Equipo Nacional de Pastoral de la Salud. Presidida por D.
Rafael Palmero, Obispo responsable y por el nuevo Director D. Abilio Fernández,
dedicó la mayor parte del tiempo a reflexionar sobre el tema y la
organización de las próximas Jornadas Nacionales de Delegados. Breves
informaciones puntuales sobre la situación de las Comisiones completaron
la mañana de trabajo. CONSEJO
GENERAL DE ACCIÓN CATÓLICA El 11 de marzo, nos reunimos en Madrid, en la sede de
la Federación de ACE, convulsionados por la tragedia –hasta este
momento nos sentíamos cómodamente a salvo de este tipo de
acontecimientos que azotan desde hace décadas a otros muchos pueblos
inconscientes de que nuestros privilegios e injusticias favorecen este
tipo de locuras-, envueltos en una sensación extraña y pendientes en
todo momento de las noticias, intentamos trabajar los temas del orden del
día. - Proyecto de Actuación de la AC. Sigue siendo necesario dedicar a este tema más tiempo ya que hay dos posturas sobre la necesidad de mismo y el momento oportuno para su aprobación, unos Movimientos se decantan por la opción de no esperar más y otros por no tener prisa y seguir reflexionando... y hacerlo cuando exista mayor consenso. Se decide dedicar parte del encuentro de Comisiones Permanentes de mayo a avanzar en este sentido en lugar de abordar muchos otros temas. - Candidatos a Secretario General: después de consultar a las personas propuestas por algunos Movimientos, finalmente sólo queda una persona con disponibilidad; se decidió dejar un poco más de tiempo para seguir consultando. -
Elaboramos también un Comunicado sobre los atentados en los
trenes. Estos son los temas más sobresalientes del trabajo
realizado ese 11 de marzo. Como siempre, esperamos que esta información,
aunque breve, os ayude a seguir los pasos del trabajo que compartimos con
los Movimientos de A.C. y, lo que es más importante, implicar a los
Equipos y Fraternidades en todos estos temas, participando activamente en
los Consejos o Juntas diocesanas y las actividades de A.C. PREPARANDO
LA XXXIV ASAMBLEA GENERAL Tan sólo unas breves líneas en esta Carta de Amigos
para recordaros, para recordarnos a todos, que a finales de Abril y
principios de Mayo tenemos una cita en Valladolid, donde celebraremos la
XXXIV Asamblea General de Fraternidad. Una ocasión excepcional para
tomarle el pulso a nuestro movimiento y ver como esta de salud democrática,
participación y responsabilidad. Trabajemos todos en la preparación de esta Asamblea
para que el lema elegido se haga realidad fecunda. PARA
ORAR
¡Pascua dulcísima ¡Oh Pascua que disipas
toda tristeza! Hoy se nos ha revelado Pascua inmolada, Pascua
grande, Irradiemos alegría por la
fiesta,
Liturgia Pascual Bizantina |
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FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD |
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EQUIPO GENERAL |
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