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CARTA DE AMIGOS
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ABRIL'06
TESTIGOS DE LA
RESURRECCIÓN
“Dios mío, ya estoy un poco
cansado de pensar y discutir sobre el problema que tú representas para
nosotros. Ya es suficiente con lo que he leído, he escuchado y hablado.
Ahora me gustaría simplemente acercarme a ti. Concédeme poder
zambullirme en tu realidad y sumergirme en tu presencia”.
Esta oración procedente de la tradición cristiana
de los monjes orientales nos sirve ahora para acercarnos a la reflexión
sobre la Resurrección de Cristo como acontecimiento central de la fe.
Vivimos en una época y en un contexto socio-cultural que nos obliga
constantemente a dar explicaciones de nuestra fe, buscar argumentos “razonables”
a todas nuestras afirmaciones sobre Dios. Esta dimensión, más o menos teórica,
aunque es necesaria, no es la única forma de creer y difundir el
Evangelio. Hay algo previo, y si cabe mucho más importante: el testimonio
personal. Lo que resulta “convincente”
tanto para los creyentes -como para quienes niegan la existencia de Dios-
es la experiencia y el testimonio de hombres y mujeres, con nombre propio,
que mantienen una relación personal, íntima, comprometida con Cristo.
Hombres y mujeres que siguen las huellas de Jesús amando sin exclusiones,
entregando su vida al servicio de los demás.
Confiar en Dios, sin necesidad de tener “pruebas” evidentes, objetivas, históricamente irrefutables...
es una de las características propias de nuestra fe. Cuando la vida surge
de nuestras entrañas, la fuerza brota de nuestra debilidad, la esperanza
se impone al dolor, al sufrimiento y a la misma muerte... experimentamos
que Cristo está vivo, resucitado y resucitándonos. Quizá no lo podamos
explicar “razonablemente”,
pero en nuestro interior tenemos la firme convicción de su presencia
vivificadora. Algunos podrán decir que esto es fanatismo, sugestión, o
evasión... y tendrían razón si esta vivencia de la fe produjera efectos
psicológicos o sociales negativos (frustración, aislamiento, persecución,
condena, agresividad, legitimación política de la injusticia o la
guerra...). Sin embargo, no la tienen, porque la experiencia de fe produce
en nosotros liberación interior y comunicación solidaria.
En Pascua los creyentes, y concretamente los
fraternos, tenemos una estimulante oportunidad: zambullirnos en Dios,
reposar nuestra cabeza en su corazón de padre-madre, abrazarnos a él
como el hermano mayor, mirarle a los ojos como el amante más apasionado
de la vida. Quizá aparcando discursos, discusiones y críticas, quizá
conviviendo con ellas o incluso provocándolas... pero en íntima comunión
con Él, dejándonos iluminar, seducir, transformar por su presencia
vivificadora.
La Resurrección de Cristo es como esos pequeños brotes que surgen del
tronco de los árboles, aletargados en invierno, para llenarlo de hojas
verdes y flores cada nueva primavera llenando el universo de colores
nuevos y días claros.
Sumergidos en la realidad del Dios de la vida, vivos
con Él, los creyentes somos testigos de la Luz que anuncia un nuevo
amanecer, en este mundo de oscuridad y desorientación. Portadores de una
fuerza, muchas veces escondida en la fragilidad, capaz de derribar
barreras –físicas y mentales- más allá de lo que seríamos capaces de
soñar. En tí está que sea Pascua todos los días: anunciando con tu
propia vida la Buena Noticia de Jesús, trabajando con todas tu fuerzas
–grandes o pequeñas- para que el hombre y la mujer –cuales quiera que
sean sus señas de identidad- vivan como personas en todos los rincones de
la tierra.
Equipo
General
REUNIÓN
CON LA SECRETARÍA GENERAL DE A.C.E.
El 17 de marzo, Lourdes Azorín y Manolo Agost se
trasladaron a Castellón para compartir con nosotros la situación actual
de la FRATER, proyectos, dificultades y logros más significativos en los
que está inmerso nuestro Movimiento en estos momentos. Sin duda un
encuentro positivo que les sirvió a ellos para conocer mejor la Frater y
a nosotros para sentirnos acompañados, más integrados en la Federación
a la que ellos representan ahora como Secretaria General y Viceconsiliario
respectivamente.
Repasamos cómo la Frater ha ido poco a poco configurándose como
Movimiento de A.C., cada vez nos parecemos más al resto de los
Movimientos en la organización, la formación, el contenido de nuestros
proyectos y actividades, integrándonos gradualmente en los Consejos y
Coordinadoras Diocesanas, participando plenamente en las actividades
generales... aunque es cierto que de manera desigual en unas diócesis u
otras, pero avanzando como la voz en la Iglesia y de la Iglesia en el
mundo de la discapacidad.
También pudimos compartir algunas de las dificultades del momento
presente: relevo de responsables en las diócesis y a nivel general,
mayores medios pero menor motivación para la formación y el compromiso,
mentalidad de “asociación” en lugar de “Movimiento” que todavía
queda en algunas fraternidades diocesanas, somos cada día menos gente y
con discapacidades importantes los que tenemos que dar respuesta a las
necesidades de las personas con discapacidades más severas, con mayor
dependencia, menos medios económicos, etc.
Aprovechamos este encuentro para compartir juntos la
comida y mostrar a nuestros amigos las instalaciones del “Maset de
Frater” de Castellón (Centro de promoción personal e integración
social de discapacitados adultos) al mismo tiempo que pudieron conocer a
muchos de sus usuarios.
Maite Marzal
CAMPAÑA
DEL ENFERMO 2006
El acompañamiento espiritual al enfermo
“... y caminó con ellos”
Estos son el tema y el lema que resumen el contenido
y la orientación de la campaña de este año. En Carta de amigos
del pasado mes de marzo hacíamos referencia al Mensaje del Papa. Ahora
recogemos aquí un pequeño fragmento del Mensaje de la Comisión
Episcopal de Pastoral. Uno y otro pueden ayudarnos, a participar, con la
Comunidad Cristiana en las diócesis y profundizar en nuestra misión
evangelizadora como Movimiento de Acción Católica, encarnado en la
realidad de la salud y la enfermedad.
“La salud, uno de los bienes fundamentales y una de
las mayores aspiraciones del ser humano, ha de ser vivida como una
aspiración hacia la felicidad. Esto requiere contemplar el pasado con
serenidad, vivir con intensidad el presente y dirigir la mirada
esperanzada hacia un futuro que se anticipa como la concreción de los
ideales más nobles que dan sentido a la vida y la proyectan hacia la
plenitud. Por ello el hombre tiende hacia la armonía consigo mismo, con
los otros, con la creación, con Dios”.
José Mª Marín
PREPARANDO LA
XXXV ASAMBLEA GENERAL
El tiempo pasa deprisa. Parece que fue ayer cuando
nos comprometimos como Equipo General de la Frater, a continuar por dos años
más en esta responsabilidad.
Es hora ya del relevo, por nosotros y por toda la
Fraternidad española. Así, en esta XXXV Asamblea General, serán otros
los que tomarán el testigo y sin duda, abrirán nuevos caminos de ilusión
y de compromiso.
También seducidos por la fuerza del Evangelio encarnado en el mundo de la
enfermedad y la discapacidad, apasionados por la vida y generosos con su
tiempo y con sus talentos al servicio de tantos militantes.
Buena noticia para la Frater, preparar y celebrar sus
Asambleas con puntual regularidad. Como el pulso del corazón que, rítmicamente,
bombea los fluidos de la vida.
Por este motivo la preparamos como Equipo General con cariño. Como hemos
preparado las anteriores. Sabedores de que la Frater como movimiento, se
halla siempre en camino, siempre en marcha, mirando al futuro con un guiño
de esperanza y complicidad.
¡Nos vemos en Valladolid!
PARA ORAR
En nuestra sociedad debemos revelar, con nuestra
propia vida, que el anhelo del ser humano: vivir y vivir para siempre,
coincide con el designio de la voluntad divina. Nuestro testimonio tiene
que poner de manifiesto que la fe en la Resurrección no es una alineación.
“Quien no ama a su hermano a quién ve, no puede amar a Dios a quien
no ve” ( Jn 4,20).
“El hombre, viviendo en fidelidad al único
Dios, se experimenta a sí mismo como quién es amado por Dios y descubre
la alegría en la verdad y en la justicia” (Benedicto XVI, “Dios
es Amor”, 9).
̶
La fe en el Dios que ha resucitado a Jesús estimula al ser
humano, creado a su imagen, a no estancarse nunca, a superarse sin cesar.
̶
Dios no es un rival del hombre, sino la garantía de su
verdadera libertad. El amor más grande.
̶
Dios no condena, libera y salva. El Señor no se queda en
las apariencias, ve el corazón y lo transforma.
Tras meditar cada una de estas afirmaciones, en
silencio, profundizando, agradeciendo... podemos concluir con la plegaria
que hemos extraído, también, de la primera encíclica de Benedicto XVI.
Santa María,
Madre de Dios,
tú has dado al mundo la verdadera luz,
Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios.
Te has entregado por completo a la llamada de Dios
y te has convertido así en fuente de la bondad que mana de Él.
Muéstranos a Jesús. Guíanos hacia Él.
Enséñanos
a conocerlo y amarlo,
para que también nosotros podamos llegar a ser capaces
de un verdadero amor y ser fuentes de agua viva
en medio de un mundo sediento.
(Dios es amor,
42)
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