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DICIEMBRE'O1 CON
MARÍA ENTRAMOS EN ADVIENTO Cuando finaliza el año, nosotros los cristianos iniciamos el Adviento y abrimos con él la puerta de un nuevo año litúrgico. Desde esta Carta, como amigos, os invitamos a entrar en este tiempo de Esperanza, de la mano de María de Nazaret. En el conjunto de acontecimientos y personas a través de los cuales Dios se ha ido dando a conocer a la humanidad, trazando siglo a siglo su proyecto de Liberación, manifestando su amor y su misericordia, destaca de manera especial esta joven mujer: María, la madre de Jesús. Pero no siempre los cristianos hemos sabido acudir a
ella para aprender del amor de Dios. No siempre la hemos sabido colocar en
su lugar, a veces la hemos descolocado, alejándola de su verdadero
papel en la Historia de Salvación. Quizá nos hemos escandalizado de la
elección de Dios. Nos conviene recordar que ya en los primeros años del
cristianismo, uno de los sabios griegos llamado Orígenes, para polemizar
con los cristianos afirmaba que Dios no pudo enamorarse de una mujer como
Maria, y decía de ella lo siguiente: mujer sin porvenir ni nacimiento
regio, y a quién nadie conocía, ni siquiera sus vecinos. No están
muy lejos de esta postura muchos de los empeños de una dudosa
espiritualidad mariana que trata de divinizar a María la madre de Jesús,
desfigurando la imagen que de ella nos han dejado los Evangelios, rodeándola
de las símbolos del poder y del dinero, alejándola así del pueblo
sencillo y de los pobres. Ocurre, además, que a nuestra cultura le resulta difícil
aceptar un puesto tan relevante para una mujer. Más si caber si, esta
mujer es humilde, nacida en un pequeño rincón de la tierra,
insignificante. Nuestra cultura hubiese preferido, sin duda alguna, un
hombre y con poder. Nos sucede, también, que cuando conocemos estas
cosas, si queremos ser sinceros con nuestra Fe, no tenemos más remedio
que poner en cuestión muchos de nuestros valores culturales, muchos de
los pilares con los que nosotros tratamos de construir el mundo
prescindiendo de Dios. María de Nazaret nos ayudará también a superar la primera y más injusta discriminación, la que ejercemos en razón del sexo de las personas: mujer florero, mujer objeto, mujer maltratada... son entre otras, expresiones actuales que muestran una oscura realidad: la marginación de la mujer y de su participación en la construcción de la sociedad, compartiendo con el hombre la misma responsabilidad, en los logros y en los errores. Con María iremos poco a poco derribando una a una
todas las barreras. Su testimonio nos ayudará, también, a suprimir cada
una de las fronteras que nos separan. Ella nos ilumina para descubrir el
Amor como el mejor de los caminos ante cualquier situación que amenace
seriamente a la humanidad: enfrentamiento de culturas, oposición entre
religiones, desigualdad económica, injusticias y atropellos,
autoritarismos y dictaduras, violencia, odio, venganza y guerra...
caminos, muchas veces elegidos para salvarnos unos a costa de los otros.
María de Nazaret nos enseña a ir descubriendo al otro, sea quien
sea, como compañero, hermano, hijos todos del único Dios y Padre. La madre de Jesús aparece en el Nuevo Testamento
como imagen de la apertura total hacia el amor de Dios. De su mano
llegaremos hasta el mismo corazón de Dios: ella dice siempre sí, cuando
se trata de amar. Libre, entera y digna. Su libertad no está en vivir sin
Dios, o en la autosuficiencia de los que no aman, la indiferencia de los
satisfechos o el orgullo de los que matan. Su libertad es Dios, ser de
Dios, vivir de él y para él. Su libertad es el Amor. Amigos fraternos, deseamos sinceramente que todo esto no quede en las palabras, más o menos acertadas, recogidas en este texto. Al iniciar el Adviento queremos para la Fraternidad y para cada uno de los que en ella intentamos seguir a Jesús una vida acorde con el Evangelio, una fe y una religiosidad que nos ayude a ir poco a poco poniendo nuestra vida en manos de Dios, al servicio de su Reino. Deseamos que esta nuestra Carta de Adviento nos ayude a todos a leer más el Evangelio, a dejarnos seducir por él, como hizo María cuando Dios se le acercó y decir sí como ella, para seguir amando un poco más y mejor cada día, sin miedos ni complejos, con coraje y valentía, libres como María. Equipo
General
En Loeches (Madrid), los días 9, 10 y 11 de noviembre de 2001 celebramos una nueva Comisión General. Las bajas temperaturas no fueron obstáculo para reemprender la marcha de estos encuentros de responsables, donde se abordaron temas comunes de interés general. El orden del día, apretado como casi siempre, se
inició con la presentación de la realidad y actividades de las Zonas
representadas. Entre ellas la Zona de Andalucía que estrenaba equipo con
José Ortega al frente. Tras los informes de las Zonas el Equipo General
presentó el resumen de la evaluación de la VII Semana de Fraternidad. Más tarde, pasamos a compartir cómo marcha en
nuestras diócesis y zonas, la Campaña de eliminación de barreras
arquitectónicas en templos y dependencias de carácter religioso. Se
informó de que a nivel general está prevista una rueda de prensa en la
casa de la Acción Católica en Madrid el próximo día 10 de Diciembre
que contará con la presencia del Excmo. y Rvdmo. Sr Obispo D. Braulio
Rodríguez Plaza y donde se presentará a la opinión pública los
objetivos y fines que persigue nuestra campaña. Una buena oportunidad
para la difusión de nuestras reivindicaciones y el carácter constructivo
e integrador de la mismas. Fueron también temas tratados en nuestra Comisión
General, la información relativa a los encuentros celebrados en el seno
de la Acción Católica, de la Pastoral de la Salud así como la propuesta
de temas para el cursillo general de formación a celebrar durante el mes
de enero , y la próxima Asamblea General, temas sobre los que os iremos
informando en las siguientes Carta de Amigos. COMUNICADO
DEL DÍA INTERNACIONAL DEL DISCAPACITADO La Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos
(F.C.E.M), movimiento eclesial enmarcado dentro del Apostolado Seglar, que
trabaja día a día por hacer posible la plena integración de las
personas con enfermedades crónicas y discapacidades físicas o
sensoriales, aprovecha como cada año esta jornada para reflexionar en voz
alta y compartir sus reflexiones sobre alguno de los temas que, aún
afectando especialmente a nuestro colectivo, implica y compete a toda la
sociedad. El pasado mes de Agosto, la F.C.E.M. dentro de la VII
Semana de Fraternidad, celebrada en Pilas (Sevilla), presentaba a la opinión
pública una ambiciosa Campaña de eliminación de barreras arquitectónicas
en las Iglesias y dependencias parroquiales,
bajo el lema “Una Iglesia para todos, una iglesia sin
barreras”. Campaña que pretende, también, trasladar a la sociedad
en general, nuestro convencimiento de que la integración efectiva de las
personas con discapacidad, no será posible, si éstas no son consideradas
como sujetos activos, interlocutores directos de cuantas políticas les
afecten, y participantes en la vida civil y religiosa, en igualdad de
condiciones, sin discriminación ni barrera alguna. Con esta y otras muchas acciones perseguimos, también,
la incorporación integradora de todos aquellos que por su limitación física,
sensorial, enfermedad, condición social, nacionalidad, nivel cultural...
quedan al margen de la participación en los asuntos que les conciernen y
son objetos pasivos a merced de actitudes voluntaristas y paternalistas.
Son las barreras mentales y las cosmovisiones estrechas las que mantienen
los principales escalones y bordillos. Las que impiden allanar los caminos
y construir espacios donde compartir la dignidad que todos sin excepción
poseemos. Aprovechamos también esta jornada, para alzar
nuestra voz en contra de la guerra. La que se vive en Afganistán y las
que continúan produciéndose en muchos otros lugares del planeta, víctimas
del olvido: Chad, Sudán, Timor Oriental,
Sierra Leona...Guerras cuyo origen primero es el injusto orden
internacional que sostiene el ritmo de vida del privilegiado primer mundo
y cuyo caudal de frustración y violencia será fuente de nuevos
conflictos si no somos capaces de arbitrar medidas que promuevan la
igualdad y la justicia. Los militantes de la F.C.E.M nos sentimos cercanos
al sufrimiento de los heridos y mutilados que dejan tras de sí todas las
guerras. En este mundo nuestro, queramos o no, globalizado no podemos
permanecer indiferentes al dolor de tantas y tantas personas. Desde la Fe en Dios sabemos que la humanidad entera constituye una sola familia, que los hombres y mujeres del mundo global, todos sin excepción alguna, tienen la misma dignidad. Y sabemos también, que la voluntad de Dios, para las personas y los pueblos de la tierra es que se traten entre sí con espíritu de hermanos (Concilio Vaticano II, G. S. 24), desterrando el odio y la violencia, buscando sinceramente la justicia, evitando la venganza. Por eso aprovechamos esta ocasión para manifestar públicamente
nuestra Fe en el Dios de Jesús, manipulado tantas veces por los poderosos
y fanáticos. Nosotros encontramos en Él el sentido más profundo de
nuestra propia existencia; y es la fuerza de su Espíritu la que anima y
sostiene la implicación personal de nuestras vidas en la construcción de
un mundo más justo. PARA
ORAR... EN ESTE TIEMPO DE ADVIENTO
“De las espadas forjaran arados, de las lanzas,
podaderas” (Is.2,4) La liturgia del primer domingo de Adviento nos presenta la visión del profeta Isaías. Una visión válida para nuestro mundo, para nuestro hoy. El gran deseo de muchos corazones. “Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de
Judá y Jerusalén. Al final de los tiempos estará firme el monte del
templo del Señor; sobresaldrá sobre los montes, dominará sobre las
colinas. Hacia él afluirán todas las naciones, vendrán pueblos
numerosos. Dirán: Venid, subamos al monte del Señor, al templo del Dios
de Jacob. Él nos enseñará sus caminos y marcharemos por sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. Él
será juez de las naciones, árbitro de pueblos numerosos. Convertirán
sus espadas en arados, sus
lanzas en podaderas. No alzará la espada nación contra nación, ni se
prepararán más par la guerra. Estirpe de Jacob, venid, caminemos a la
luz del Señor”. De esta Palabra de Dios brota una invitación: - A caminar todo este Adviento a la luz del Señor. - A preguntarnos cómo cada uno de nosotros, cada grupo, cada colectivo... podemos abrirnos al cambio, a la conversión, al desarme de nuestras actitudes, de nuestra palabra...cómo podemos abrirnos a la paz. -
A entrar en comunión con las personas... a construir la paz que
nace de la Verdad, la Justicia y el Amor. Para que pueda nacer en nosotros, en nuestra sociedad
el Príncipe de la Paz. Para que hoy nazca esta nueva sociedad que está con los dolores de alumbramiento intentando nacer en todas las regiones del mundo. Y que poco a poco saldrá a la luz llena de vida y de esperanza. |
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