FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

CARTA DE AMIGOS     Página inicio

DICIEMBRE'O2

SEMBRAR CADA DÍA

 "¡Caminemos con esperanza!... E1 Hijo de Dios, que se encarnó hace dos mil años por amor al hombre, realiza también hoy su obra. Hemos de agudizar la vista para verla y, sobre todo, tener un gran corazón para convertirnos nosotros mismos en sus instrumentos" (Juan Pablo II NMI, 58). 

-        Nuestra esperanza se llama Jesús, liberación sin exclusiones, solidaridad.
 Nuestra esperanza es Dios.

-        Nuestra esperanza no es un sueño, ni una evasión, ni solo palabras. Nuestra esperanza es acción, proceso, compromiso.

-        Nuestra esperanza es contacto personal, curación de heridas, justa distribución de riquezas, igualdad de oportunidades, integración de los discapacitados, eliminación de barreras. 
Nuestra esperanza es Fraternidad. 

Adviento nos invita a leer los acontecimientos de la historia con realismo, crítica y proféticamente, pero con esperanza, buscando en ellos el futuro que esconden en su identidad más humana. Adviento es como una parábola: oculta bajo la tierra, una pequeña semilla, insignificante pero viva. En lo más intimo, en lo más personal de tanta fragilidad ahí se encuentra lo que hará posible la vida: si es cedro, cedro; si es hiedra, hiedra. Cada semilla a su tiempo se abrirá a la vida, germinará, crecerá y florecerá. Así es la vida a los ojos de la fe. Y así podemos mirarla, en este tiempo de Adviento, nosotros los fraternos y todos los creyentes, convencidos de que Dios está empeñado para siempre, en hacer de la humanidad entera el más bello reflejo de su amor sin límites.

Nuestra esperanza es Dios

Porque se ha hecho uno de nosotros, y nos ha dado lo mejor de sí mismo: Jesús. Un Salvador extraordinario que ha señalado para siempre el camino de la felicidad, de la libertad, de la justicia, de la vida...; sin demagogia, sin amenazas. Amando, entregándose sin reservas, hasta el extremo.

Nada ni nadie podrá quitarnos esta esperanza. Porque Dios es más fuerte, porque el amor vencerá al odio, la paz a la guerra y la vida a la muerte.  

Nuestra esperanza es acción

Porque nuestra fe no es milagrería engañosa, ni prácticas mágicas, ni culto vacío e hipócrita. El dios en quien creemos llegó a este mundo como experimentado, sembrador de esperanza; y quiere que cada uno de los que creen en él se transforme en la mejor de las semillas, que lejos de yacer cómoda o amargamente bajo la oscuridad de la tierra, ávida de luz y calor germine, crezca y se ofrezca para la vida. Nuestra esperanza está comprometida hasta que todos tengan la mejor de las vidas, la más digna, la más justa, la más hermosa de las posibles aquí en la tierra. Infinita más allá de los tiempos.

Nuestra esperanza es la Fraternidad

Porque en ella nos encontramos con Dios. Y nos cura. Y nos pone en pie. Y os libera derribando las barreras que desde nuestro interior nos paralizan egocentrándonos inútilmente.

Porque en ella nos encontramos con los demás, con nuestros hermanos, débiles y enfermos como nosotros. Porque en ella crecemos formándonos juntos y comprometidos en la transformación de la sociedad. Porque en ella cultivamos la amistad con Dios y celebramos con alegría nuestra Fe.
Este es el Adviento que deseamos para la Iglesia, para esa gran familia que es la Iglesia, comunidad en la que crece, junto a otros Movimientos de Acción Católica nuestra Fraternidad. A ello nos invitan también las siguientes palabras de nuestro iniciador el P. François con las que deseamos finalizar esta reflexión.
"Es tiempo de curar a vuestros hermanos, de reconstruir las ruinas, de sembrar el amor y la paz" (Mensajes, p 16). 

Equipo General

COMISIÓN GENERAL 

Una vez más aunque brevemente queremos que participéis de lo que fue este encuentro de los representantes de las Fraternidades de Zona con el Equipo General, celebrado los días 9 y 10 de noviembre en Loeches (Madrid).
Empezamos compartiendo unos momentos de oración que nos invitaba a salir de las situaciones que nos paralizan, animándonos a seguir trabajando, juntos, con ilusión.
Del extenso orden del día resaltamos lo más significativo:

En esta ocasión dedicamos bastante tiempo a los informes de las Zonas, en su conjunto nos proporcionaron una visión de cómo van los proyectos y la planificación de este curso. Valoramos con optimismo la vida de las Fraternidades diocesanas, a pesar de las múltiples dificultades sigue adelante y son muchos los fraternos que en cada Zona trabajan con esperanza.

También la VIII Semana de Fraternidad fue uno de los temas que abordamos: Dificultades para encontrar casa accesible, económica, céntrica...
Con las sugerencias de las Zonas , Secretariados y Equipo General, vamos a ir profundizando en la concreción de los temas:

Hacia el interior de la Fraternidad "Vida de Equipo y relaciones fraternas" para crecer en aquellas actitudes y experiencias que nos ayuden a ser más amigos y hermanos, más coherentes con nuestra identidad cristiana, descubriendo al mismo tiempo las situaciones y actitudes que dificultan y paralizan la vida de la Fraternidad. Otros temas de interés general: como estamos llevando la formación, como vivimos la corresponsabilidad, la comunión de bienes...

Con el tema de reflexión hacia fuera intentaremos centrarnos en la "Comunicación de la Fraternidad con el mundo y la cultura de hoy", cómo difundir hoy nuestras ideas y actividades, cómo tenemos que darnos a conocer, cual es y cómo debe ser la presencia de la Fraternidad en el mundo actual...
También dedicamos tiempo a ver como enfrentarnos al hecho de que el 2003 será Año Internacional del Discapacitado, tendremos que participar en cantidad de acontecimientos, jornadas..., y por ello sería interesante ver cómo aprovechar el encuentro para hacer un estudio y valoración de los 20 años de LISMI, logros conseguidos, promesas incumplidas...
Otros muchos temas nos tuvieron ocupados todo el fin de semana: Estatutos, dificultades en algunas zonas, balance económico, Campaña de Eliminación de Barreras, actividades con Acción Católica y Pastoral de la Salud...
La Eucaristía nos volvió a centrar en lo nuclear de nuestra identidad cristiana, el encuentro con Jesucristo, que nos lleva a servir a los demás, cada cual desde su realidad y responsabilidad concreta. 

Rosa Gual

COMUNICADO DÍA DEL DISCAPACITADO  
3 de Diciembre de 2002
 

La Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos (F.C.E.M) de España, movimiento de Iglesia, enmarcado en el Apostolado Seglar e integrado en la Acción Católica, aprovecha la jornada mundial de las personas discapacitadas del 3 de Diciembre, para reflexionar desde su peculiar carisma y opción transformadora desde la fe en Jesús.

Y lo hace como en otras ocasiones, desde el convencimiento de que la marginación y exclusión del colectivo de enfermos crónicos y minusválidos físicos y sensoriales, especialmente de los más afectados no es todavía historia pese a los esfuerzos legislativos, sociales, de opinión pública, etc. Y no lo es, porque aun habiéndose conseguido sustanciales mejoras en diverso órdenes, nuestra dignidad como personas queda en entredicho, cuando en la realidad cotidiana nos encontramos con una auténtica carrera de obstáculos a la hora de salir de casa o cuando la integración laboral es simplemente una declaración de buenas intenciones ya que los pocos empresarios que “cumplen” siguen contratando a las personas con un bajo porcentaje de discapacidad.

¿Qué ocurre con las personas que no pueden trabajar porque su discapacidad física o su nivel de formación se lo impide, o porque su nivel de producción es tan bajo que la sociedad los excluye del mercado laboral argumentando dudosos criterios de rentabilidad? 

En su día la LISMI, establecía un sistema de pensiones que percibíamos los propios afectados y en ella se daban unos plazos para que en sucesivas subidas escalonadas, dicha pensión se equiparara al salario mínimo profesional. En pocos años se decidió que estas medidas debían caducar, congelando dichas pensiones y creando la pensión no contributiva, pensión que para percibirla o no y para cuantificar la cantidad que se ha de percibir, se han de computar los ingresos de toda la unidad familiar, siendo el preceptor de la pensión no el propio afectado, sino la familia de éste.

Desde esta perspectiva, ¿Dónde entienden los dirigentes de nuestro país que quedan nuestros derechos?, ¿Nos consideran personas con dignidad integra o como prolongaciones y cargas de nuestras familias? 

Sirvan estas dos cuestiones concretas para cuestionar profundamente cualquier triunfalismo en torno al día del discapacitado y una oportunidad más para exigir a nuestros gobernantes que nuestra dignidad como personas, con igualdad de derechos y obligaciones, sigue lejos de ser plenamente reconocida si nos siguen considerando objetos de atención, beneficiarios pasivos, y no sujetos de promoción, protagonistas de nuestra propia historia.

Equipo General de la F.C.E.M.
Diciembre de 2002

PARA ORAR  

En tiempo de guerras anunciadas como procesos irreversibles, males menores y catástrofes necesarias, os proponemos, en línea con el texto de la editorial sembrar cada día, un pequeño texto de un poeta anónimo para reflexionar sobre la paz cotidiana edificada con las manos de los sencillos.

Y ASÍ LA PAZ

Hablamos de paz, soñamos y anhelamos la paz, pero a veces esta es esquiva y se escapa, como el agua entre las manos.  
Creemos hacer méritos para la paz.  
Hay, quien se condecora a si mismo con las medallas de la paz y sube, más tarde al estrado, para pronunciar elocuentes discursos acerca de la paz.  
¡Cuantas veces profanamos su templo, llenamos de ruido y de alboroto su acogedora estancia, y la asustamos con nuestros gritos e improperios!  
Y así la paz, suena engañosa en nuestros labios y corre como la misma pólvora, de boca en boca, vestida de pompa y protocolo en el escaparate de la retórica fácil, propia de frívolos charlatanes.  
Cuando, la Paz es callada y tímida, asustadiza. Huye de los grandes actos y concentraciones banales. No necesita de sus propios méritos pues de ellos no se sustenta. Y camina despacio, de gesto en gesto, de alma en alma, deseosa de ser mimada y quedarse entre nosotros a la espera de acontecer cálida en los ojos y dulce en nuestros labios.

No agria en nuestras bocas.

FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

EQUIPO GENERAL

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