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DICIEMBRE´0
Apuntes
de NAVIDAD
“Un niño nos ha nacido, un
hijo se nos ha dado,
lleva a hombros el principado, y es su nombre: ...Príncipe de la Paz”
Isaías 9, 2-7)
Dios nos visita en el misterio de la Encarnación.
Qué fácil resulta resumir nuestra fe, si de utilizar la palabra se trata; algo
más difícil resulta hacer lo mismo utilizando la experiencia; más difícil
todavía si experiencia y palabra no coinciden.
Una cosa resulta llamativa en estos días: los muertos de la guerra de Irak
duelen según de qué país sean. Nuestros periodistas se están acostumbrando a
contarnos, lo que les dejan, apostillando al final: “afortunadamente no había
españoles entre las víctimas”, y cuando no es así, cuando “desgraciadamente”
sí había españoles, se ocupan unos y otros de montar el duelo y todos, a lamentar y reprochar esos muertos, que por lo visto eran
más personas y no merecían
morir.
La Navidad: la llegada del Dios encarnado nos invita a
romper con las fronteras, a buscar la paz no por quienes sean las víctimas sino
por que los hombres, todos, son hijos de Dios y Él quiere para ellos (para
todos), una vida digna que sólo es posible con la paz. La Navidad nos invita a
llorar con las familias de todos los muertos, sean de la nación que sean.
Otra cosa resulta también llamativa, no en estos días sino desde hace mucho
tiempo: hay guerras y guerras, la de Irak parece importarnos a todos, la de
Israel a unos pocos y las otras -decenas de ellas en todos los continentes-
extremadamente crueles e injustas como la de Liberia o Uganda que se están
cebando en el asesinato de niños y adolescentes... esas no merecen ningún
titular.
La Navidad: el anuncio a los pastores, el nacimiento del Salvador, la inmigración
de María y José a Egipto huyendo de las amenazas del rey Herodes... son entre
otros, acontecimientos significativos de nuestra fe, y nos recuerdan que las
guerras, son todas igualmente injustas, que las organizan siempre los poderosos,
con excusas o sin ellas y que, en definitiva, las victimas son mayoritariamente
los más inocentes.
Estos acontecimientos, unos: los que nos proporciona la
realidad actual de las numerosas guerras; y otros: los misterios que celebramos
en la Navidad, hacen necesaria una auténtica rehabilitación del espíritu. Los
creyentes necesitamos fortalecer nuestra musculatura espiritual, especialmente
los que llamamos felicidad al bienestar, instalados en la fácil
mediocridad de los privilegiados. Salud, dinero y amor, convertidos en absolutos
para unos pocos. Nos están convirtiendo en consumidores insaciables e
insensibles: somos felices si tenemos salud nosotros, si tenemos trabajo y
dinero nosotros, si tenemos paz nosotros...
Insensibles frente a la situación de centenares de pueblos
que carecen de los medicamentos que evitarían epidemias, discapacidades y
millones de muertos; sin trabajo ni recursos económicos; envueltos en la
violencia generalizada y la guerra.
Hemos de fortalecer nuestra anoréxica musculatura espiritual que
paraliza nuestras manos y nuestra voz haciéndonos cómplices de un mundo que se
construye sin rumbo, al ritmo de los beneficios económicos, globalmente
enajenado. Hemos de rehabilitar nuestro espíritu para ser felices y
bienaventurados no porque (un año más) brindaremos con el cava de la suerte
sino porque creemos en la vida, en el hombre y en la humanidad. Bienaventurados
porque tenemos hambre y sed de justicia, porque compartimos el dolor de los demás
y asumimos con dignidad nuestras limitaciones y nuestra propia fragilidad.
Bienaventurados porque podemos decir Feliz Navidad, con la verdad por delante,
con el corazón en la mano y porque nos negamos a decir sí al disfraz de la
navidad: la que ocupará los primeros planos de la noticia, la que embotará
nuestra mente y será una vez más la imagen viva de un mundo que tiene que
cambiar.
Feliz Navidad porque creemos que el Dios de
la Historia se acerca una y otra vez a este mundo para seducirlo con el amor mas
grande, con la solidaridad universal, sin fronteras, para todos. Un año más
tenemos la oportunidad de vivir y actualizar este asombroso misterio de nuestra
fe; una vez más la lógica de Dios se sale de los límites de nuestra razón y
nos sorprende: su fuerza está en la debilidad del niño, su poder en la miseria
de un pesebre y en el anuncio de la más grande noticia dada al pueblo en labios
de unos insignificantes pastores.
“...y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”
(Lucas 2, 1-14)
VISITA A LA FRATER DE TERUEL
El 15 de noviembre estuvimos en Teruel para compartir y profundizar en algunos de los temas que nos exige la realidad de la Frater hoy. Con la asistencia de un buen grupo de personas, algunas recién incorporadas, fuimos haciendo un recorrido desde el origen del Movimiento hasta la actualidad con nuestra incorporación a la Acción Católica. El encuentro resultó dinámico y pudimos disfrutar de un buen clima para la comunicación y el debate. Nos detuvimos en valorar nuestra identidad y misión como movimiento de Acción Católica de enfermos y discapacitados, destinado a evangelizar el mundo de la enfermedad a través del contacto personal, de la amistad y el compromiso transformador. La invitación a formar parte de los equipos de vida y formación como instrumento que nos ayudará a ir clarificando nuestro ser cristianos, valorando especialmente la necesidad de la participación de todos en la distribución de tareas para ejercer con responsabilidad las distintas funciones, según las aptitudes de cada uno.
Allí mismo, en un salón del Seminario, se celebró una Rueda de Prensa, a la que asistieron los medios de comunicación social de la ciudad, en la que se dio a conocer la Campaña de Eliminación de Barreras en las Iglesias; acto en el que estuvimos acompañados por D. Blas, Vicario Episcopal que en su intervención se mostró muy enterado del tema y con buena disposición para colaborar a que la Campaña se desarrolle con éxito y sea acogida con interés en toda la diócesis.
Finalizamos el encuentro celebrando juntos la Eucaristía
como amigos, agradeciendo al Señor esa fuerza misteriosa que nos empuja una vez
más a caminar en compañía de las personas sencillas que con su esfuerzo van
haciendo posible la superación de tantos obstáculos que tenemos que salvar
cada día y la liberación de los complejos que nos mantienen muchas veces en el
aislamiento.
Como suele ser “normal”, estuvimos acompañados a lo largo de la
jornada por miembros de diferentes movimientos de la AC. De la diócesis de
Teruel.
Gracias a todos por la acogida y la ilusión por seguir trabajando juntos.
COMISION
GENERAL
El Escorial 21-22-23 de noviembre 2003-12-04
Era viernes 21 de noviembre. En la calle hacía un frío que pelaba, pero al entrar en la casa no sólo nos encontramos con el calor de la casa sino también con el calor que da el encuentro con amigos. Nos hemos encontrado una vez más y esta vez nos acompañaba gente nueva, por un lado nuevos miembros de los Equipos de Zona, por otro los responsables de las diócesis de Cuenca, Guipúzcoa y Madrid.
El sábado tras la oración, nos pusimos a trabajar. Esta
ha sido una Comisión muy tranquila, dedicada sobre todo a poner en común como
está nuestra Frater, en qué está metida y cuáles son sus mayores
preocupaciones. Hemos escuchado serenamente cómo piensan nuestras diócesis en
temas importantes como la representatividad de la Comisión General, en el
funcionamiento de los Secretariados… Incluso para algunos ha sido demasiado
tranquila, más acostumbrados al ritmo de samba que al ritmo de bolero. Se han
dado los primeros pasos para ver quienes podrían ser candidatos para el nuevo
Equipo General en la Asamblea. También hemos dedicado tiempo a trabajos más prácticos
cómo la aprobación de nuevos Estatutos diocesanos, el informe económico y la
Comunión de bienes, planificación de nuevos encuentros, nuevos Cursillos de
Formación… En cuanto a la convivencia y al margen de las tareas se puede
destacar que el sábado por la noche nos invitaron a participar en la fiesta de
Pastoral de la Salud y lo hicimos encantados. El domingo celebramos la Eucaristía
dedicada a Cristo Rey, donde tratamos de dejar a un lado la corona de oro y
buscar en nuestro corazón lo que es realmente importante. Nos despedimos hasta
la nueva Comisión en febrero.
CLAUSURA
DEL AÑO EUROPEO DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD
El tiempo pasa vertiginosamente. Parece ayer cuando se anunciaba a bombo y platillo que el 2003 sería el año dedicado a nuestro colectivo, las personas con discapacidad. Ya lo dijimos en su momento, a través de este medio de comunicación que quiere ser la Carta de Amigos: la Frater no se sentía especialmente dichosa con tal evento. Quedan demasiadas cosas para hacer y por las que luchar como para hacer de este año una foto fija. Creíamos, y seguimos creyendo, en las actividades del día a día, en los nuevos retos que se plantean de manera cotidiana y a los que procuramos estar atentos sin que medie excesiva publicidad.
Es nuestra manera de ser y de estar.
No obstante, después de haber participado en algunos
congresos, actos públicos diversos y haber llenado más espacios en los medios
de comunicación que de costumbre, sentimos que, si este año ha servido al
menos como altavoz de las propuestas, reivindicaciones, denuncias, logros y
deficiencias que envuelven a las personas con discapacidad, habrá merecido sin
triunfalismos, la pena.
Normalmente aprovechábamos también estas fechas para reflejar a modo de
comunicado cuáles son nuestras reivindicaciones fundamentales poniendo cada año
el acento en un tema concreto. No lo hacemos en esta ocasión. Creemos que ya
han habido demasiadas palabras.
Toca ahora seguir trabajando, como siempre, cada uno desde su responsabilidad en
aquellas cuestiones que nos apartan de una ciudadanía integral. No por el hecho
de ser sujetos receptores de más o menos ayuda, de ser más o menos productivos
o rentables..., se nos deben cerrar la puertas de una sociedad, que entre todos
debe ser construida para ir pareciéndose poco a poco a esa ciudad de justicia
que los cristianos llamamos Reinado de Dios.
Porque primero somos personas y eso que es tan de sentido común, tan esencialmente claro, se nos escapa demasiadas veces. A unos, cansados de vocear y a otros, indiferentes, a la hora de escuchar.
PARA
ORAR
Llegado este tiempo de Navidad que es para todos nosotros
la esperanza renacida, os proponemos una oración-poema del libro de José Luis
Martín Descalzo, Apócrifo de María, que nos habla sobre la Anunciación,
con bellísimas palabras.
Este pequeño texto nos puede ayudar a preparar nuestra mente, pero
especialmente nuestro corazón, para un acontecimiento tan grande que requiere
de toda nuestra ternura y capacidad de asombro para acercarnos al misterio de
Dios encarnado en frágil niño.
Pero ¿cómo decirle “no”?
¿Cómo negarle al sol su derecho a ser luz e iluminar”
¿Cómo regatear con Él;
ponerle condiciones,
pedirle garantías?
El amor es así: elegir sin elección.
Y “hágase” le dije.
Y recuerdo que el ángel sonrió
como si acabase de quitarle un gran peso de encima,
como si ahora pudiera ya atreverse a regresar al cielo.
Y un pájaro cruzó tras la ventana.
y la tarde se puso como si el sol sangrase.
y el aire se lleno de campanillas
Como si el mismo Dios estuviera contento.
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