FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

CARTA DE AMIGOS     Página inicio

DICIEMBRE´03

Apuntes de NAVIDAD

 “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado,
lleva a hombros el principado, y es su nombre: ...Príncipe de la Paz

Isaías 9, 2-7)

Dios nos visita en el misterio de la Encarnación. 
Qué fácil resulta resumir nuestra fe, si de utilizar la palabra se trata; algo más difícil resulta hacer lo mismo utilizando la experiencia; más difícil todavía si experiencia y palabra no coinciden.
Una cosa resulta llamativa en estos días: los muertos de la guerra de Irak duelen según de qué país sean. Nuestros periodistas se están acostumbrando a contarnos, lo que les dejan, apostillando al final: “afortunadamente no había españoles entre las víctimas”, y cuando no es así, cuando “desgraciadamente” sí había españoles, se ocupan unos y otros de montar el duelo y todos, a lamentar y reprochar esos muertos, que por lo visto eran más personas y no merecían morir. 

La Navidad: la llegada del Dios encarnado nos invita a romper con las fronteras, a buscar la paz no por quienes sean las víctimas sino por que los hombres, todos, son hijos de Dios y Él quiere para ellos (para todos), una vida digna que sólo es posible con la paz. La Navidad nos invita a llorar con las familias de todos los muertos, sean de la nación que sean.
Otra cosa resulta también llamativa, no en estos días sino desde hace mucho tiempo: hay guerras y guerras, la de Irak parece importarnos a todos, la de Israel a unos pocos y las otras -decenas de ellas en todos los continentes- extremadamente crueles e injustas como la de Liberia o Uganda que se están cebando en el asesinato de niños y adolescentes... esas no merecen ningún titular.
La Navidad: el anuncio a los pastores, el nacimiento del Salvador, la inmigración de María y José a Egipto huyendo de las amenazas del rey Herodes... son entre otros, acontecimientos significativos de nuestra fe, y nos recuerdan que las guerras, son todas igualmente injustas, que las organizan siempre los poderosos, con excusas o sin ellas y que, en definitiva, las victimas son mayoritariamente los más inocentes. 

Estos acontecimientos, unos: los que nos proporciona la realidad actual de las numerosas guerras; y otros: los misterios que celebramos en la Navidad, hacen necesaria una auténtica rehabilitación del espíritu. Los creyentes necesitamos fortalecer nuestra musculatura espiritual, especialmente los que llamamos felicidad al bienestar, instalados en la fácil mediocridad de los privilegiados. Salud, dinero y amor, convertidos en absolutos para unos pocos. Nos están convirtiendo en consumidores insaciables e insensibles: somos felices si tenemos salud nosotros, si tenemos trabajo y dinero nosotros, si tenemos paz nosotros... 

Insensibles frente a la situación de centenares de pueblos que carecen de los medicamentos que evitarían epidemias, discapacidades y millones de muertos; sin trabajo ni recursos económicos; envueltos en la violencia generalizada y la guerra.
Hemos de fortalecer nuestra anoréxica musculatura espiritual que paraliza nuestras manos y nuestra voz haciéndonos cómplices de un mundo que se construye sin rumbo, al ritmo de los beneficios económicos, globalmente enajenado. Hemos de rehabilitar nuestro espíritu para ser felices y bienaventurados no porque (un año más) brindaremos con el cava de la suerte sino porque creemos en la vida, en el hombre y en la humanidad. Bienaventurados porque tenemos hambre y sed de justicia, porque compartimos el dolor de los demás y asumimos con dignidad nuestras limitaciones y nuestra propia fragilidad.
Bienaventurados porque podemos decir Feliz Navidad, con la verdad por delante, con el corazón en la mano y porque nos negamos a decir sí al disfraz de la navidad: la que ocupará los primeros planos de la noticia, la que embotará nuestra mente y será una vez más la imagen viva de un mundo que tiene que cambiar. 

Feliz Navidad porque creemos que el Dios de la Historia se acerca una y otra vez a este mundo para seducirlo con el amor mas grande, con la solidaridad universal, sin fronteras, para todos. Un año más tenemos la oportunidad de vivir y actualizar este asombroso misterio de nuestra fe; una vez más la lógica de Dios se sale de los límites de nuestra razón y nos sorprende: su fuerza está en la debilidad del niño, su poder en la miseria de un pesebre y en el anuncio de la más grande noticia dada al pueblo en labios de unos insignificantes pastores.

...y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor
(Lucas 2, 1-14) 

Equipo General

 VISITA A LA FRATER DE TERUEL

El 15 de noviembre estuvimos en Teruel para compartir y profundizar en algunos de los temas que nos exige la realidad de la Frater hoy. Con la asistencia de un buen grupo de personas, algunas recién incorporadas, fuimos haciendo un recorrido desde el origen del Movimiento hasta la actualidad con nuestra incorporación a la Acción Católica. El encuentro resultó dinámico y pudimos disfrutar de un buen clima para la comunicación y el debate. Nos detuvimos en valorar nuestra identidad y misión como movimiento de Acción Católica de enfermos y discapacitados, destinado a evangelizar el mundo de la enfermedad a través del contacto personal, de la amistad y el compromiso transformador. La invitación a formar parte de los equipos de vida y formación como instrumento que nos ayudará a ir clarificando nuestro ser cristianos, valorando especialmente la necesidad de la participación de todos en la distribución de tareas para ejercer con responsabilidad las distintas funciones, según las aptitudes de cada uno.

Allí mismo, en un salón del Seminario, se celebró una Rueda de Prensa, a la que asistieron los medios de comunicación social de la ciudad, en la que se dio a conocer la Campaña de Eliminación de Barreras en las Iglesias; acto en el que estuvimos acompañados por D. Blas, Vicario Episcopal que en su intervención se mostró muy enterado del tema y con buena disposición para colaborar a que la Campaña se desarrolle con éxito y sea acogida con interés en toda la diócesis.

Finalizamos el encuentro celebrando juntos la Eucaristía como amigos, agradeciendo al Señor esa fuerza misteriosa que nos empuja una vez más a caminar en compañía de las personas sencillas que con su esfuerzo van haciendo posible la superación de tantos obstáculos que tenemos que salvar cada día y la liberación de los complejos que nos mantienen muchas veces en el aislamiento.
Como suele ser “normal”, estuvimos acompañados a lo largo de la jornada por miembros de diferentes movimientos de la AC. De la diócesis de Teruel.
Gracias a todos por la acogida y la ilusión por seguir trabajando juntos.

Rosa Gual

 COMISION GENERAL
El Escorial 21-22-23 de noviembre 2003-12-04

Era viernes 21 de noviembre. En la calle hacía un frío que pelaba, pero al entrar en la casa no sólo nos encontramos con el calor de la casa sino también con el calor que da el encuentro con amigos. Nos hemos encontrado una vez más y esta vez nos acompañaba  gente nueva, por un lado nuevos miembros de los Equipos de Zona, por otro los responsables de las diócesis de Cuenca, Guipúzcoa y Madrid.

El sábado tras la oración, nos pusimos a trabajar. Esta ha sido una Comisión muy tranquila, dedicada sobre todo a poner en común como está nuestra Frater, en qué está metida y cuáles son sus mayores preocupaciones. Hemos escuchado serenamente cómo piensan nuestras diócesis en temas importantes como la representatividad de la Comisión General, en el funcionamiento de los Secretariados… Incluso para algunos ha sido demasiado tranquila, más acostumbrados al ritmo de samba que al ritmo de bolero. Se han dado los primeros pasos para ver quienes podrían ser candidatos para el nuevo Equipo General en la Asamblea. También hemos dedicado tiempo a trabajos más prácticos cómo la aprobación de nuevos Estatutos diocesanos, el informe económico y la Comunión de bienes, planificación de nuevos encuentros, nuevos Cursillos de Formación… En cuanto a la convivencia y al margen de las tareas se puede destacar que el sábado por la noche nos invitaron a participar en la fiesta de Pastoral de la Salud y lo hicimos encantados. El domingo celebramos la Eucaristía dedicada a Cristo Rey, donde tratamos de dejar a un lado la corona de oro y buscar en nuestro corazón lo que es realmente importante. Nos despedimos hasta la nueva Comisión en febrero. 

CLAUSURA DEL AÑO EUROPEO DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD  

El tiempo pasa vertiginosamente. Parece ayer cuando se anunciaba a bombo y platillo que el 2003 sería el año dedicado a nuestro colectivo, las personas con discapacidad. Ya lo dijimos en su momento, a través de este medio de comunicación que quiere ser la Carta de Amigos: la Frater no se sentía especialmente dichosa con tal evento. Quedan demasiadas cosas para hacer y por las que luchar como para hacer de este año una foto fija. Creíamos, y seguimos creyendo, en las actividades del día a día, en los nuevos retos que se plantean de manera cotidiana y a los que procuramos estar atentos sin que medie excesiva publicidad.

Es nuestra manera de ser y de estar. 

No obstante, después de haber participado en algunos congresos, actos públicos diversos y haber llenado más espacios en los medios de comunicación que de costumbre, sentimos que, si este año ha servido al menos como altavoz de las propuestas, reivindicaciones, denuncias, logros y deficiencias que envuelven a las personas con discapacidad, habrá merecido sin triunfalismos, la pena.
Normalmente aprovechábamos también estas fechas para reflejar a modo de comunicado cuáles son nuestras reivindicaciones fundamentales poniendo cada año el acento en un tema concreto. No lo hacemos en esta ocasión. Creemos que ya han habido demasiadas palabras.
Toca ahora seguir trabajando, como siempre, cada uno desde su responsabilidad en aquellas cuestiones que nos apartan de una ciudadanía integral. No por el hecho de ser sujetos receptores de más o menos ayuda, de ser más o menos productivos o rentables..., se nos deben cerrar la puertas de una sociedad, que entre todos debe ser construida para ir pareciéndose poco a poco a esa ciudad de justicia que los cristianos llamamos Reinado de Dios.

Porque primero somos personas y eso que es tan de sentido común, tan esencialmente claro, se nos escapa demasiadas veces. A unos, cansados de vocear y a otros, indiferentes, a la hora de escuchar.

PARA ORAR 

Llegado este tiempo de Navidad que es para todos nosotros la esperanza renacida, os proponemos una oración-poema del libro de José Luis Martín Descalzo, Apócrifo de María, que nos habla sobre la Anunciación, con bellísimas palabras.
Este pequeño texto nos puede ayudar a preparar nuestra mente, pero especialmente nuestro corazón, para un acontecimiento tan grande que requiere de toda nuestra ternura y capacidad de asombro para acercarnos al misterio de Dios encarnado en frágil niño. 

Pero ¿cómo decirle “no”?
¿Cómo negarle al sol su derecho a ser luz e iluminar”
¿Cómo regatear con Él;
ponerle condiciones,
pedirle garantías?

El amor es así: elegir sin elección.

Y “hágase” le dije.
Y recuerdo que el ángel sonrió
como si acabase de quitarle un gran peso de encima,
como si ahora pudiera ya atreverse a regresar al cielo.
Y un pájaro cruzó tras la ventana.
y la tarde se puso como si el sol sangrase.
y el aire se lleno de campanillas
Como si el mismo Dios estuviera contento.

FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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