FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

CARTA DE AMIGOS     Página inicio

ENERO´01

LA PAZ, FRUTO DE LA JUSTICIA

En la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el día primero del año desde 1968 cuando fuera instituida por Pablo VI, se nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la construcción de la paz en el mundo.
Pero la Paz es fruto de la Justicia. ... Y ambas quedan todavía demasiado lejos.

Son muchos los hombres y mujeres que, por diversas formas de opresión y por la índole actual de nuestra sociedad son víctimas silenciosas de la injusticia, más aún, privadas de voz. Así sucede en el caso de los no-nacidos, de los emigrantes, de miles y miles de refugiados de cualquier grupo o pueblo, que sufren persecución en ocasiones de manera ya institucionalizada, por su origen racial o étnico. 
La justicia es violada también con antiguas y nuevas formas de opresión que derivan de la restricción de los derechos individuales tanto en las represiones del poder político como en la violencia de las reacciones privadas, hasta el límite extremo de las condiciones elementales de la integridad personal. Son bien conocidos los casos de tortura, especialmente contra los prisioneros políticos, mujeres maltratadas y un número creciente de personas frecuentemente abandonadas por sus propias familias y la comunidad: ancianos, huérfanos, enfermos mentales, discapacitados, y toda clase de marginados.

Precisamos con urgencia asegurar unos mínimos de decencia que permitan a la sociedad humana acceder a las necesidades básicas (que por otra parte deberían estar ya garantizadas), por el simple hecho de nacer y de merecer con ello una vida digna.

Cuesta dinero conseguir estos mínimos de justicia, pero no mucho si lo comparamos con el gasto militar actual que alcanza en la actualidad 750.000 millones de dólares anuales o con los centenares de miles de millones de dólares que los países occidentales destinaron en la guerra fría a mantener una estrategia nuclear que no condujo a ninguna parte.

Necesitamos dinero, pero sobre todo necesitamos el compromiso personal y comunitario de dedicar un inmenso esfuerzo a denunciar y actuar sobre muchas estructuras claramente injustas y generadoras de exclusión, para cambiar muchas reglas del juego que sólo benefician a unos pocos privilegiados y para terminar con tanta concesión hacia las minorías opresoras que se enriquecen a costa del impune saqueo de los más débiles y vulnerables. 

En el Antiguo Testamento Dios se nos revela a sí mismo como el liberador de los oprimidos y el defensor de los pobres, exigiendo a los hombres la fe en El y la justicia para con el prójimo. Sólo en la observación de los deberes de justicia se reconoce verdaderamente al Dios liberador de los oprimidos.
Cristo vivió su existencia en el mundo como una donación radical de Sí mismo a Dios para la salvación y la liberación de los hombres. Con su predicación proclamó la paternidad de Dios hacia todos los hombres y la intervención de la justicia divina en favor de los pobres y oprimidos. (Lc. 6, 21-23).

De esta manera, Cristo mismo se hizo solidario con estos sus “pequeños hermanos”, hasta llegar a afirmar: “Cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeñuelos, conmigo lo hicisteis” (Mt. 25, 40).

La situación actual del mundo, vista a la luz de la fe, nos invita a volver al núcleo mismo del mensaje cristiano, creando en nosotros la íntima conciencia de su verdadero sentido y de sus urgentes experiencias. La misión de predicar el Evangelio en el tiempo presente requiere que nos empeñemos en la liberación integral del hombre ya desde ahora, en su existencia terrena. En efecto, si el mensaje cristiano sobre el amor y la justicia no manifiesta su eficacia en la acción por la justicia en el mundo, muy difícilmente obtendrá credibilidad entre los hombres de nuestro tiempo, y la paz seguirá estando muy, muy lejos. 
                                          E. General

ENCUENTRO RESPONSABLES DE ZONA Y GENERAL

Dentro de la programación de la función de Responsables vimos en la última Comisión General que sería interesante buscar un espacio donde los responsables de las distintas zonas pudieran profundizar y debatir algunos temas y al mismo tiempo intercambiar opiniones, dificultades y experiencias, con el fin de caminar unificando criterios.
El Encuentro se realizó los días 2 y 3 de diciembre en Castellón en un ambiente distendido y acogedor donde compartimos el trabajo, las celebraciones de la Fe y el Ocio. Acudieron de todas las Zonas excepto Canarias que en el último momento no pudo viajar.
Se vio cuales eran en estos momentos, los temas que más preocupaban a la Fraternidad General y se buscaron pistas de cómo abordarlos, según la situación de cada Zona.
El Encuentro se valoró positivamente y decidimos realizar sólo uno al año con el fin de no sobrecargarnos de reuniones.

Rosa Gual

ALGUNAS NOTAS MÁS SOBRE LA PAZ DEL P. FRANÇOIS

Navidad nos recuerda el nacimiento del que fue anunciado como “Príncipe de la Paz”, del que fue proclamado por los ángeles como “Pacificador”. “Y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.

El vino a traer la paz, esto se dice claramente. Pero, ¿Acaso no dijo también “He venido a la tierra a traer guerra?”... ¿Paz o guerra en la tierra? Dos ideas que parecen contradictorias. La primera palabra evoca un bello paisaje en un tranquilo atardecer; la segunda, un incendio, que devora un bosque de pinos. Extender la Paz sobre la tierra, consumir la tierra con el fuego. ¿Cómo podemos decir que Cristo viniera a realizar a la vez estas dos obras?.
La solución es simple: la Paz se establecerá entre los hombres por medio del fuego de la Caridad. Los individuos y las naciones no encontrarán la paz más que poniendo en práctica la gran ley de Cristo: “Amaos los unos a los otros”. Es decir, viviendo como hermanos, no teóricamente, llenándose la boca con bellas palabras, sino en la práctica, dándose a los otros con fuego.
                              Mensaje de Navidad, 1954. Pág, 27

 

A sus Majestades, los Reyes Magos de Oriente

Queridos Reyes Magos:

Hace mucho tiempo que no os escribo, porque la gente mayor dice que esto es cosa de niñas, pero he descubierto que yo también tengo mi parte niña y desde ella os escribo.
No sé si sabréis que voy en silla de ruedas y también tengo más amigas y amigos que tienen que ir  “silleando”, como digo yo, y otros que van moviéndose así y así, con muletas, porque no podemos andar bien, y algunos tampoco podemos hablar bien y hasta se nos cae la baba, pero no estamos tontos, no. No hemos ganado medallas en las Olimpiadas que son para los que tienen los cuerpos “Danone”, ni siquiera en las Paraolimpiadas que son para los que tenemos los cuerpos más de ”flan”, porque hay quienes no podemos llegar ni a eso.

Pero  ¿sabéis que os digo?, que niñas y niños así debieron ir a adorar a Jesús en el Portal de Belén, porque luego Él cuando se hizo mayor los quería mucho y como Jesús era muy listo sabía que aunque no pudiéramos utilizar nuestras piernas o nuestros ojos, oídos o brazos, la capacidad de pensar, de aprender, de sentir y de amar, la tenemos como los demás. 

Bueno, a lo que íbamos, lo que yo quería pediros es que me traigáis una apisonadora muy fuerte, para que mis amigos y yo podamos acabar con todos los escalones, porque se ve que en los Ayuntamientos, a pesar de tener mucho dinero, quitan algún escalón pero creo que sus apisonadoras no son de las buenas y no pueden quitarlos todos. Y nosotros también queremos entrar sin dificultad en el “cole”, en nuestras casas y en las de nuestros amigos, en las tiendas, en los bares, en los hospitales, en el cine, porque nos gustan las “pelis”, y también en las Iglesias, donde algunos dicen que somos los elegidos... Jesús no nos elegiría para dejarnos fuera, o para entrarnos “en volandas” como a los Santos. Nosotros queremos entrar como todos.

También quería pediros que los que ofrecen trabajo no se queden sólo con las subvenciones y que valoren más que nuestro aspecto físico, nuestra capacidad y nuestras ganas de trabajar.

Otra cosa que quiero pediros es que habléis con el Gobierno de este País y ahora que viene el Euro hagan un cambio de verdad en las pensiones que nos asignan... a ver cual de ellos se atreve a pasar el mes con estas pensiones... aunque sea en casa de sus padres. Nuestros “papis” cada vez se hacen más mayores... y nuestras necesidades reales también. 

Si todo esto no lo pudierais traer, porque ya sé que todas las niñas y niños a veces nos “pasamos” pidiendo cosas, lo que sí os pido es que nos traigáis  esperanza, coraje, alegría, ilusión y entusiasmo para seguir trabajando y conseguir que en las Asociaciones de Vecinos, en los Sindicatos, en los Partidos Políticos, en los Ayuntamientos, en la Iglesia, en Cocemfe y en las distintas Federaciones y Asociaciones de Discapacitados, se oiga siempre la voz de los más necesitados. 

Ahora ya me despido, que no quiero entreteneros más. Seguid, como otros años, la Estrella, ella os llevara a Belén... y también a nuestras casas. De antemano os doy las gracias por todo lo que nos vais a traer. Un cariñoso saludo queridos Reyes Majos... ¡ Uy, ya me he equivocado...! pero lo voy a dejar, porque de verdad creo que aparte de Magos sois Majos, ¡qué caramba! 

Recibid tres besazos.
                                                 Dolors Vázquez 

Estamos en la temible cuesta de Enero y no sólo es una cuestión económica, es una cuesta donde parece que incluso se nos hayan terminado los buenos deseos de paz que nos trajo Navidad o al menos esto podría parecer, ya que tenemos que dedicarle un día a la Paz.

La paz parece que para muchos de nosotros sea sólo ausencia de guerra y como no estamos en guerra, ya tenemos paz. Pero ésto no están fácil. Si vamos al diccionario encontramos otras definiciones. Paz: sosiego y buena correspondencia de unos con otros en contraposición a las distensiones, riñas y pleitos. Genio pacífico, sosegado y apacible. Reconciliación, vuelta a la amistad y a la concordia. Sinónimos de paz son: sosiego, serenidad, quietud, calma, armonía, tranquilidad, concordia, unión, reposo, acuerdo, alianza, orden... y es todo esto lo que celebramos en este día pero como sólo es para un día, no parece ser muy complicado de cumplir. Si cogemos cada una de las anteriores palabras para cada día de la semana y nos la repetimos cuando nos invade el desasosiego, la intranquilidad, el desamor e incluso la ira, haremos posible el mensaje de la imagen que nos invita a salir de nuestro aislamiento, nuestro egoísmo, ...y romper las barreras que nos impiden acercarnos a los otros y compartir. Sólo así se "celebra" la paz. Primero encontramos nuestra paz interior y entonces ya podemos dejarla salir libremente compartiéndola con los demás. 

Maite Marzal

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