FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

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FEBRERO'O2

LA COMUNICACIÓN Y DIFUSIÓN DE FRATER

Si nos damos cuenta, Frater nació de un deseo de comunicación profunda. ¿Qué son si no los primeros contactos? Y, por extensión ¿qué es la evangelización sino la comunicación de una buena noticia? Por otra parte, vivimos en un complejo mundo en el que la comunicación se hace imprescindible, más si cabe, para poder funcionar.
Desde hace tiempo se vive con interés en el seno de nuestro movimiento el deseo de comunicarnos bien, y no sólo porque existe una función que se llama misionera-difusión, sino sobre todo por la necesidad de que lo que somos en medio de la Iglesia y la sociedad, llegue de una manera fiel y coherente a los que se nos acerquen. En definitiva, que como seglares en medio del mundo, nuestra fe y nuestra vida marchen a la par. 

A esto es a lo que quiere contribuir el trabajo que se inició en el Cursillo de Formación que tuvimos en Loeches (Madrid), sobre la gestión de la comunicación y difusión de Frater y que ahora reflejamos en estas líneas de la Carta de Amigos.

Una tarea de plena actualidad pues consiste en ir ganando en unidad y cohesión en nuestras manifestaciones públicas, hacia fuera del movimiento y hacia dentro, en privado, cuando trabajamos juntos.
Todo esfuerzo es poco, pues, a la hora de conseguir que nuestra Frater sea una realidad comunicante. Nos damos cuenta que todo lo que hacemos comunica, no sólo nuestras palabras sino también nuestras acciones, actitudes y maneras de estar.
Otro objetivo al que encarrilamos nuestros esfuerzos es el de aumentar la confianza en Frater, tanto hacia dentro como hacia fuera. Lo normal es dar una imagen más optimista hacia el exterior y otra más pragmática y crítica hacia el interior, es decir, a los de casa no les dejamos pasar una y, en cambio, nos solemos olvidar de realizar una buena comunicación hacia fuera.

Para esto sirve conseguir un buen posicionamiento dentro del maremagnum de organizaciones sin ánimo de lucro que pueblan nuestro paisaje. El posicionamiento consiste, no en estar sobre otros para ver de sacar un mayor provecho de la situación (eso sería contrario a nuestros principios como cristianos y como fraternos). El posicionamiento y la confianza sirven para no perder esa buena imagen que tenemos a la hora de trabajar y asumir responsabilidades. Por otro lado, siendo fieles a lo que somos, nos recuerda lo que debemos hacer nosotros y no habrá quien lo haga. En el fondo, a la larga, nos daremos cuenta que es esto lo que la Iglesia y la sociedad de hoy esperan de nuestra Fraternidad. 

A todo esto contribuye el trabajar por una buena comunicación interna y externa, o sea, favorecer la comunicación entre los fraternos y hacia los otros pasando por la instancia eclesial a la que pertenecemos y que consideraremos también como comunicación interna. Para realizar bien esta tarea es necesario hacer una especie de examen de la imagen, es decir, revisar lo que se esta realizando en comunicación y, si algo no funciona, cómo ir mejorando.

Así, vemos a la Frater como un cuerpo que vive y que se desarrolla. De ahí que lo primero que aparece es la comunicación corporativa (de cuerpo). En ella como en las personas, encontramos tres dimensiones: la identidad, que le dice lo que ella misma es; la comunicación, que expresa lo que ella dice que es; y la imagen, que es lo captado por los otros al final.
A la hora de establecer estas dimensiones en Frater ya encontramos dificultades. Lo veremos enseguida.

Para establecer nuestra identidad, en primer lugar, vemos que hay unos atributos permanentes: a qué se dedica el movimiento, que su nombre mismo ya lo indica, el ámbito en el que se mueve y, por su puesto, toda la carga histórica que va acumulando y que nos marca queramos o no.
En segundo lugar tengamos en cuenta nuestro estilo de funcionar y hacer las cosas, ese espíritu fraterno del que tantas veces hablamos. Sería la cultura propia, la manera de hacer las cosas, que depende en gran medida de las personas que formamos el movimiento. Intentemos ver la importancia que esto tiene a la hora de comunicar. Luego ya llegará el momento de descubrir si realmente lo que hacemos cuadra con lo que el público percibe.
En tercer lugar, la identidad exige una estrategia. Se refiere a lo que se va a hacer en adelante. Para ello es necesario pronunciar una visión estratégica que manifieste lo que queremos ser y que sea consensuado por todos para que coincidamos en lanzar un mismo mensaje. También es necesario descubrir y asumir la misión a la que somos llamados, es decir, cómo vamos a cumplir esa visión común. Todo ello plasmado en un proyecto que, a través de una programación dinámica, lo llevará a término.

En esta parte de la identidad es donde hay más que trabajar. Es lógico, si no nos ponemos de acuerdo en lo que somos, poco podremos avanzar. Y no sólo en saberlo, sino en transmitirlo y ser coherentes.
Flaco favor nos hacemos cuando cada Frater diocesana va por un lado. Lo bueno sería encontrar un equilibrio en el que se respetara la autonomía de cada uno pero que, a la hora de acercarse a nosotros, cualquier persona encontrara en cualquier punto de la geografía una misma identidad Fraterna. Trabajamos mucho y así lo demuestra la cantidad de comunicaciones y boletines que realizamos. Pero sería mejor si aunáramos esfuerzos y nos “aprovechásemos” más unos de otros en la comunicación.
Por último, ese cuerpo necesita ir forjando su propia personalidad. A eso contribuye la coherencia pero también la insistencia en un mismo mensaje. Construye personalidad la forma de manifestar la propia identidad. Ejemplo claro de esto es el símbolo y el logotipo que usamos tantas veces y todavía ahora de una forma muy dispar. Esto equivaldría a alguien que mantuviera personalidades diversas viviendo en una esquizofrenia constante. Y, por otro lado, esta personalidad no aparece en un día, necesita planificarse y saber las fuentes en las que ha de beber y hacia dónde dirigirse en cada momento.
La comunicación, por tanto, algo que creemos útil y necesario para funcionar, se nos manifiesta también como un reto. Ella nos obliga a saber bien lo que somos y qué queremos anunciar, siempre siendo coherentes en la forma de comunicar.

Equipo General

Encuentros, reuniones y cursillos

Este mes de Enero ha sido un mes de numerosas e intensas actividades para el Equipo y para la Fraternidad General. Queremos comunicar aquí algunas pinceladas de lo vivido, no sólo para señalar lo que se hizo sino para que todos nos sintamos responsables de los retos y las tareas que de cada una de estas actividades se desprenden.

Cursillo de “Gestión de la Comunicación de Frater”

Tal y como estaba programado, los días 18-20 de enero de 2002, en Loeches (Madrid), celebramos el Cursillo General de Formación sobre Técnicas y Medios de Comunicación. En esta ocasión el ponente fue Albert Arrufat, que además de ejercer como Consiliario de la diócesis de Castellón, es un experto conocedor de los temas relacionados con la comunicación y el marketing social, tan de moda en estos tiempos. A pesar del frío invernal, se creó un buen clima de trabajo, participando un total de 49 personas de las distintas diócesis, mayoritariamente, aquellas que tenían alguna responsabilidad en las funciones de Representación, Misionera-Difusión y Social.

Cursillo de Zona: “La oración del militante cristiano”

Los días 26 y 27 de Enero, la Zona de Comunidades de Valencia y Murcia realizó un Curso de Oración, el cual fue impartido por José Mª Marín y en el que también participamos la mayoría de miembros del Equipo General, como miembros de Frater.

En él descubrimos las 4 dimensiones de la oración: (1) darnos cuenta de nuestra verdadera identidad, (2) discernir lo que Dios quiere de nosotros, (3) llevarlo a la vida, (4) a la acción en equipo, en la comunidad de fraternos, en la que celebramos nuestra Fe.

José Mª nos habló de las diferentes etapas que nos ayudan a entender, celebrar y vivir el amor de Dios. Así mismo nos recordó los aspectos prácticos de la oración, de lo importante de crear el ambiente adecuado con símbolos, música, etc., así como designar un momento al día para tener un encuentro intimo y profundo con Él.

En el vídeo-forum vimos la oración de Jesús en el Huerto y como gracias a esa conexión profunda e intima con el Padre, a pesar de sus sentimientos humanos, confía en Dios y acepta plenamente su plan divino. Tomamos conciencia de las dificultades y los peligros que hay que superar y los signos de autenticidad que hay que conseguir en nuestra oración de cristianos, militantes de Frater, como experiencia vital de cultivar profundamente la amistad con Dios.

Terminamos el curso con la celebración de la Eucaristía, expresión plena de oración y de celebración comunitaria de Fe.

Retiro de Comisiones Generales de A.C.

Juntos, militantes de todos los Movimientos de A.C., miembros de las Comisiones Generales, reflexionamos y oramos juntos sobre nuestra Fe en la Trinidad, hermoso misterio del Amor de Dios. Una oportunidad para crecer orando juntos y compartiendo una jornada entrañable. Aprovechamos para agradecer y celebrar juntos la incorporación definitiva de la Frater en la Acción Católica Española.

Consejo General de Acción Católica

El 17 de enero se reunió el Consejo General, el primero en el que participamos plenamente, no como invitados. Un orden del día muy denso, como suele ser habitual, nos ocupó hasta finalizar la tarde, de los puntos más importantes conviene señalar los plazos marcados para la elaboración definitiva que definirá el Proyecto de actuación de la AC en la Iglesia y en la sociedad, el material se trabajará a partir de la ponencia de Alfonso Casamayor “Quehacer eclesial y social de la A.C.” esperando que esté terminado en enero de 2003. Se confeccionó la lista de obispos para presentarla a la Conferencia Episcopal, para la elección del nuevo Obispo Consiliario de la A.C. Se informó de la precaria situación económica que atraviesa la A.C.E. y se aprueba el presupuesto para el año 2002. Proyecto Común de Formación, es una tarea que se inició con el objetivo de crecer en unidad a todos respecto a la formación conforme al marco común. Respecto al Día de la AC y el AS, hay que difundir, animar y ofrecer la Campaña “Inmigrantes, el grito de los pobres”, es la misma del año pasado, porque se vio necesario continuar con la misma porque algunos movimientos no llegaron a tiempo de poder trabajarla y se vio importante no crear una nueva sino retomarla, y a los grupos que el año pasado la trabajaron, se les invitará a profundizar en el tema mediante el material de apoyo y su implicación directa en la realidad que viven las personas inmigrantes. Con algunas informaciones y la oración se concluyó el trabajo.

Cuaresma: Tiempo para la Salud

Nos estamos acostumbrando a revisiones periódicas: de la dentadura, los oídos, el corazón, los pechos y la próstata. Hay que prevenir antes que curar. Le tenemos pánico a la tensión y al colesterol. Cuidamos nuestra alimentación, realizamos sacrificados ejercicios físicos para estar más ágiles y sentirnos más saludables; cuidamos nuestra imagen, empeñados en hacer desaparecer de nuestro cuerpo las grasas que colocan en él el exceso de calorías y la vida cómoda y sedentaria.
Lo que ocurre es que esa preocupación por la salud es sólo aparente y equivocada. El ser humano, la persona, es bastante más que cuerpo. Y la sociedad misma, en su conjunto, necesita algo más que la atención a la salud pública. Nos estamos quedado sólo en las apariencias, cuando lo que realmente está enfermo y contaminado es nuestro espíritu. 

Por eso, la CUARESMA es tiempo de salud: una invitación a realizar una “revisión anual” de la salud de nuestro espíritu. Una revisión de lo más  profundo de nuestro ser.

Necesitamos urgentemente un buen chequeo interior y espiritual; y no sólo como individuos sino como colectivo. Nuestra sociedad desarrollada y progresista, está amenazada por auténticas epidemias: la falta de respeto a los más elementales derechos humanos, la insolidaridad institucionalizada, el odio y las guerras, el fanatismo neoliberal... Epidemias, todas ellas, que provocan millones de muertos. Epidemias de las que todos estamos mas o menos contagiados y que amenazan seriamente a la supervivencia del ser humano. Mueren más niños, adolescentes y jóvenes, mujeres y hombres en las guerras y de hambre que en todas las epidemias juntas.

La CUARESMA es una llamada a la responsabilidad de todos por conseguir un mundo “sano y saludable”. Amigos fraternos, nosotros, tocados seriamente por la enfermedad física, sabemos bien que lo que realmente nos hiere como personas no son la falta de movilidad o el dolor físico sino el desprecio de los demás. Sabemos, también, que lo que realmente nos hace vivir con dignidad no son sólo las medicinas sino el amor y la justicia.

El 13 de febrero, miércoles de ceniza, tenemos una cita con el “Médico”, el único y verdadero médico: el Dios de los pobres, nuestro Salvador. Aprovechémosla.

FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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