FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

CARTA DE AMIGOS     Página inicio

JUNIO'O5

PERDONAR PARA CONQUISTAR LA PAZ 

Una de las experiencias personales y colectivas que nos conducen al encuentro con la frustración de las aspiraciones más profundas de la humanidad es, sin duda, el enfrentamiento entre las personas (y entre los pueblos). Enfrentamiento que en su grado más extremo se manifiesta en la violencia, y muy especialmente en el terrorismo y la guerra.
Los medios de comunicación social nos muestran, cada día, los miles de rostros de esta frustración, a la que prácticamente nos hemos acostumbrado. Lo que significa que los creyentes, especialmente los cristianos, no podemos resignarnos ante ninguna de sus manifestaciones. Es necesario buscar caminos para reducir, y finalmente desterrar la violencia para siempre. La violencia atenta contra la esperanza. 

Las bombas de unos, las navajas o los puños de otros, la complicidad de la mayoría en objetivos políticos y económicos, que desprecian la vida y la dignidad de las personas condenándolas a la miseria y la muerte... son formas de violencia que necesitan, no sólo del diálogo entre las partes, sino también de la reconciliación.

Una de las más graves consecuencias de la violencia, es que genera odio y venganza. Construye así una espiral que nos envuelve a todos, dividiéndonos radicalmente, impidiéndonos mirar al futuro con la esperanza. Frustrando una de las mayores aspiraciones humanas: conseguir un día la convivencia pacífica y fraterna entre hombres y mujeres de todos los pueblos y culturas de la tierra. 

Para este tiempo de debate sobre el terrorismo y muy particularmente mirando hacia el horizonte de las posibles soluciones, nosotros queremos apuntar, aún a riesgo de ser tildados de utópicos, el camino que apunta el Evangelio de Jesús: la reconciliación, el perdón.
Muy a menudo, quienes dicen posicionarse desde la fe, son quienes más acentúan las diferencias, imposibilitando el necesario diálogo y, en definitiva, la paz.

Muchas veces oímos decir: el que la hace que la pague (y otras muchas expresiones que hacen imposible la reconciliación y la paz). A mayor violencia mayor es la capacidad de perdón que vamos a necesitar, más y más grande habrá de ser nuestra generosidad para contribuir a erradicarla. 

Estamos con las víctimas, comprendemos su dolor... pero los que intentamos seguir a Cristo, no podemos olvidar su testimonio: sus palabras, dirigidas al Padre, momentos antes de morir injusta y violentamente en la cruz, son para nosotros normativas (deben orientar y conducir nuestra vida).
Quién abolió la ley del ojo por ojo con su mensaje sobre la reconciliación, nos demuestra ahora, con su vida y con su muerte que, para construir el Reino de Dios, es necesaria la generosidad extrema, no sólo el olvido, sino el verdadero perdón del agresor.
Los creyentes necesitamos confiar en la fuerza del amor para vencer al odio, del bien para combatir el mal; necesitamos ejercitarnos en el perdón con la esperanza puesta en Dios.
La reconciliación es posible porque hay corazones humanos tan grandes, tan generosos, tan sublimes que perdonando trasparentan el rostro de Dios.
¿No es esto lo que puso de relieve Juan Pablo II, visitando en la cárcel al terrorista que le disparó, hiriéndole gravemente? 

La Iglesia ha vivido desde sus orígenes la experiencia de la reconciliación como una gracia-misterio que Espíritu de Jesús ha introducido en sus entrañas y que manifiesta la solidaridad de sus miembros en la lucha contra el mal (pecado) en cualquiera de sus manifestaciones.
El Espíritu de Jesús, que vino al mundo para salvarlo (no a condenarlo) y quiere la comunión plena de todos los hombres entre sí y de la humanidad entera con Dios, nos invita hoy a participar activamente en la búsqueda de la paz, sin renunciar a ninguna de nuestras posibilidades, tampoco a la capacidad de perdón. Viviendo cada día nuestra fe como un servicio, sin crispación, con la naturalidad que caracteriza a la libertad espiritual, uniendo nuestro testimonio a todas las iniciativas de paz y de unidad que proponen los hombres y mujeres de buena voluntad, vengan de donde vengan. 

Hace pocas semanas celebrábamos la fiesta de Pentecostés y en ella el Día de la Acción Católica. Acontecimientos que nos ayudan a discernir lo que cada Movimiento, y cada militante, puede y debe aportar en los ambientes a través de nuestro testimonio personal y compromiso evangelizador. En esa misma línea os invitamos ahora a reflexionar sobre el contenido de esta Carta de Amigos

No siempre es fácil dar testimonio coherente de nuestra fe, hay experiencias y ocasiones donde resulta especialmente difícil. Quizá sea la experiencia del perdón una de ellas. 

Para esto necesitamos del Espíritu, para esto lo hemos recibido: “...a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados” (Jn 20, 19-23). Ánimo, pues. Manos a la obra: manos a esa maravillosa obra en la que quiere Dios implicarnos: ejercer de hermanos, incluso con quienes odian y matan. 

Equipo General

DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR

Bajo el lema “Cristianos en el corazón del mundo” celebrábamos junto a los movimientos hermanos de la Acción Católica, el pasado sábado 14 de Mayo, la fiesta de Pentecostés.
Un acontecimiento que cada año nos convoca a una reflexión personal y comunitaria sobre nuestra adhesión a Jesús Resucitado como centro de nuestra existencia.
Junto a los militantes y simpatizantes de los demás movimientos, atendimos como Equipo General de Frater, a la invitación siempre cercana de la Coordinadora Diocesana de Movimientos de Acción Católica de Castellón. 

Una oportunidad hermosa para compartir nuestro ser iglesia y comunicarnos mutuamente, con sencillez y cercanía, nuestras experiencias alrededor de ese Jesús Resucitado que envía al Espíritu y nos encuentra, dice el evangelio, les encontró reunidos.

Reunidos en su nombre para llevar al mundo la Buena Noticia. 

No reunidos como ejecutivos para hacer balances de las cuentas y resultados. Tampoco reunidos como una peña de amigos que celebran los goles de su equipo, o reunidos en torno a una mesa de cartas o dominó.
Reunidos sí, en nombre de Jesús, para testimoniar al mundo que sólo él es camino, verdad y vida y que ésto de la fe, es nuclear en la historia de la persona.
Porque cuando uno cree, sucede como en el caso de los apóstoles; que ya no pueden escapar al ardiente deseo de comunicar su experiencia, aun a riesgo de poner en riesgo su propia vida.

Así sucedió hace 2000 años y así sigue sucediendo en el corazón sencillo de muchos hombres y mujeres, que como los discípulos de Jesús, son fermento y esperanza de un mundo nuevo a la manera de Áquel que entregó su vida por nosotros.

Pentecostés nos recuerda que no estamos solos en esta tarea de hacer y repensar el mundo para que se parezca más al Reino anunciado: Que Jesús, a través de su espíritu, sigue alentando y acompañando procesos de auténtica liberación, aunque parezca que a nuestro alrededor nada se mueva y que esa calma chicha que anestesia el tiempo que vivimos lo puede todo o casi todo. 

Con la convicción de que todo esto es posible y que vale la pena este esfuerzo comunitario, disfrutamos de una jornada sencilla pero profunda, pudiendo comprobar así mismo que la hondura de las reflexiones expresadas manifiestan una riqueza y diversidad ilusionante. 

Equipo General

SE CASARON MARÍA Y ERNESTO

El pasado sábado 4 de Junio, nos vestimos por dentro y por fuera de fiesta, para celebrar el matrimonio de María (la hija de Mari Carmen Gual, nuestra administrativa) y Ernesto. Con una ceremonia entrañable en un paraje idílico, como es la iglesia del convento carmelita del Desierto de las Palmas (en la foto, el antiguo monasterio) pudimos compartir en primera fila, este hermoso acontecimiento, acompañando a la familia de Mari Carmen y su marido Sergio.
Mas tarde lo celebraríamos juntos en un restaurante de un pueblo cercano, donde pasamos una velada distendida y alegre con el resto de invitados.

Pudimos disfrutar así de la amistad que nos une, aparte de nuestro compromiso como Equipo General y el trabajo cotidiano que esto supone. 

María y Ernesto además de ser buenas personas, son también por motivos familiares, jóvenes cercanos a la Frater. María por vivir en el seno de la Familia Gual y Ernesto por colaborar con nosotros, desde su trabajo como informático, en el mantenimiento de nuestros equipos. Naturalmente además, por compartir juntos muchas conversaciones y tiempo alrededor de Frater.
Desde estas líneas les deseamos lo mejor y como poníamos en la tarjeta que como Equipo General les entregamos, lo mejor pasa siempre por el Amor.

Gracias también por permitirnos compartir en primera fila su compromiso y la celebración de su amor.

Equipo General

PARA ORAR

Haz de mí, Señor, instrumento de tu paz,
donde haya odio, ponga yo perdón...

Francisco de Asis

En una sociedad donde la calidad de las cosas se juzga por la marca o denominación de origen, salvando las distancias, nos sirve ahora la siguiente afirmación: la vida del creyente lleva la marca de Dios. Pero bien es sabido que muchas de las marcas son mediocres, puro fraude. Para evitar que esto suceda con nuestra vida de fe, con nuestra espiritualidad y con nuestro testimonio, necesitamos orar (una experiencia que debe ser permanente en nuestra vida, como el agua que necesita nuestro organismo, como el aire que oxigena nuestro cuerpo). 

Teniendo en cuenta la reflexión de Carta de Amigos. Será saludable una buena experiencia de oración, personal o en equipo. Para experimentar lo mucho que Dios nos perdona a todos, porque nos ama. Buscad el lugar, el tiempo y la compañía y adelante. 

Algunas sugerencias: 

1.      Pedir perdón. Por las guerras, por el terrorismo y todo tipo de violencias que anidan en nuestra mente y en nuestro corazón.

2.      Pedir el don de la paz. ¡Venga tu paz, Señor, sobre nuestros corazones! Haz de nosotros servidores de la paz.

3.      Afianzar nuestro compromiso por la paz. Necesitamos más pacíficos y pacificadores colaborando con todos lo que de buena voluntad buscan un mundo mejor.

4.  Perdonar. Sabemos lo difícil y arriesgado que puede resultar ejercer el perdón, pero no podemos renunciar a esa experiencia verdaderamente evangélica.

FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

EQUIPO GENERAL

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