FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

CARTA DE AMIGOS     Página inicio

MARZO'O2

HACIA UNA MILITANCIA ESPERANZADA 

Vivimos tiempos difíciles. Tiempos para el desánimo pero también, y por encima de todo, tiempos para la esperanza.
Permitidnos desde estas líneas hablar de aquellos y que, pese a tantos y tantos motivos para el malestar cotidiano que nos produce la injusticia profunda y el absurdo consentido, han optado deliberadamente por vivir en la esperanza y desmarcarse de cuantas dinámicas, olvidan al otro, al prójimo, y nos apartan de Dios.
Y lo hacen, sin caer en la ingenuidad infantil de quien todo lo espera porque lo precisa todo. Con un profundo sentido de la responsabilidad compartida, de la búsqueda del bien común por encima de los intereses particulares, con verdadera hambre y sed de justicia...
Militantes comprometidos y convencidos de que este mundo puede cambiar (al menos un poco). Convencidos al tiempo, de que el mayor obstáculo a los cambios no es la complejidad innegable de los problemas, sino la resistencia interesada de los poderosos. 

Cierto es, que no siempre podemos ser tan coherentes como nos gustaría. Muy a menudo nuestras decisiones y tomas de postura, no se debaten entre bien o mal, sino entre mal o un mal menor. 
Descubrimos entonces, situaciones, acciones y hechos en los cuales nos encontramos o participamos, que no podemos evitar, y que generan injusticia. Y es en esos momentos cuando la lucidez debe abrirse camino. Si no nos autojustificamos ni nos engañamos a nosotros mismos, encontrar caminos para la coherencia y la justicia será cuestión de tiempo, o de oportunidad, o de conocimientos, pero no será ya una cuestión ética.

Desde 1986, el Proyecto de Formación que la Frater se ha dado a sí misma y en el que ha ido profundizando en un proceso no exento de dificultades, es sin duda, la mejor herramienta de que disponemos en esa acción transformadora que haga posible anticipar poco a poco el Reinado de Dios.
Una herramienta que lejos de provocar desengaño y amargura nos provee de una conciencia esperanzada, sobre la base de Aquel que rompió todo esquema y toda previsión... "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale par el Reino de Dios" (Lc. 9, 62)
Para quien cree en Dios, encarnado en Jesucristo, ninguna situación es definitiva, ninguna estructura es adecuada, ningún modelo social corresponde a las exigencias del Reino. El creyente está convencido de que la fuerza de la Vida tiende a realizar proyectos mucho más justos que los que se han realizado hasta ahora.
En esta perspectiva, la espera se convierte en confianza, la impotencia suscita el compromiso, y la rabia se convierte en compasión.
Los enfermos crónicos y discapacitados físicos merecen una Frater mejor, más al estilo de Jesús. Es trabajo y al mismo tiempo don, tratar de conseguirlo desde la sinceridad con nosotros mismos y con nuestros hermanos.
También los que seguimos a Jesús, pensamos que éste merece una iglesia mejor. En eso debemos estar implicados los militantes fraternos, en trabajar con humildad y sencillez partiendo desde abajo, ya que es aquí donde radica la verdadera fuerza de los pequeños: en la capacidad para unir e integrar muchas debilidades. 

"Voy a sembrar, volver a sembrar y siempre sembrar el espíritu fraternal en todas partes donde esté. -a tiempo y a destiempo- como dice S. Pablo. Pequeño o grande..., dotado o poco dotado..., no importa. No veré crecer el grano..., pero a pesar de todo, sembraré. Me parecerá que se lo comen los pájaros, que lo pisotean los pies, pero seguiré sembrando...

No hagáis mas que esto, ...pero hacedlo." (Mensajes del P. François, Pág. 179)

Equipo General

 Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la X Jornada Mundial del Enfermo

[...] La respuesta cristiana al dolor y al sufrimiento nunca se ha caracterizado por la pasividad. La Iglesia, urgida por la caridad cristiana, que encuentra su expresión más alta en la vida y en las obras de Jesús, el cual "pasó haciendo el bien" (Hch 10, 38), sale al encuentro de los enfermos y los que sufren, dándoles consuelo y esperanza. No se trata de un mero ejercicio de benevolencia; brota de la compasión y la solicitud, que llevan a un servicio atento y asiduo. Ese servicio implica, en definitiva, la entrega generosa de sí a los demás, especialmente a los que sufren. La parábola evangélica del Buen Samaritano capta muy bien los sentimientos más nobles y la reacción de una persona ante un hombre que sufre y necesita ayuda. Buen Samaritano es quien se detiene para atender a las necesidades de los que sufren. [...] 

Nota: Nos hubiera gustado haber podido encontrar en el presente mensaje, como venía ocurriendo en los últimos años, algún párrafo con el que nosotros, los enfermos, nos sintiéramos también invitados a participar de forma activa y no sólo como sujetos pasivos de la compasión de los demás. No ha podido ser.

No obstante, recibiremos con gusto la invitación del Papa al personal sanitario intentando, como ellos vivir la solidaridad y el servicio a los demás, desde nuestra condición de enfermos y discapacitados físicos. 

Equipo General

 LA FRATER, NUEVO MOVIMIENTO DE ACCIÓN CATÓLICA

En del mes de noviembre la Conferencia Episcopal ha erigido a la Frater como Movimiento de Acción Católica. Es ésta es una noticia que nos llena de alegría a todos. 
Damos gracias a Dios por las personas que han acompañado este proceso y lo han hecho posible. La familia ha aumentado y ahora la Acción Católica, a través de los militantes de la Fraternidad, hace presente la Buena Noticia del Evangelio en el mundo de los enfermos y minusválidos. 
Hace tiempo que venimos compartiendo vida y trabajo, y con este motivo debemos intensificarlo en las diócesis y a nivel general.  

Beatriz Pascual

COMISIÓN GENERAL 

En Loeches, los días 16 y 17 de febrero se reunió la Comisión General, con participación de todas las zonas; el trabajo y el buen clima que se creó nos hizo olvidar el frío de la casa.
Tras felicitarnos por nuestra incorporación definitiva en la federación de A.C.E., iniciamos nuestro trabajo como representantes de las Fraternidades de España. 

Como en cada ocasión, el primer espacio de la Comisión lo dedicamos a situarnos en el momento actual de la vida de la Fraternidad en cada una de las Zonas, compartiendo las actividades y proyectos que están realizando las Diócesis. Surgieron también algunas de las dificultades que obstaculizan el desarrollo normal y nos apartan del verdadero espíritu fraterno y de nuestra identidad cristiana, dificultades que no pueden paralizarnos y a las que hay que ir haciendo frente con realismo y buena voluntad.
Seguimos sin tener representación de las Zonas de Aragón y Norte. Sin duda ésto limita la comunicación con estas diócesis. Es este un tema que nos preocupa a todos.
Dedicamos la mayor parte del sábado a preparar la próxima XXXIII Asamblea General, “Al servicio de la vida”, en la que vamos a abordar y reflexionar sobre temas profundos en los que la Fraternidad habrá de ir tomando posicionamiento: Bioética: Eutanasia y Testamento vital, por su actualidad y desde la experiencia de un movimiento cristiano para el que vida y el respeto a la misma es fundamental frente a la “calidad de vida” de la que hoy en día se nos excluir.

Otro tema que nos llevará también a profundizar, aunque parezca más sabido y machacón, será el de la Estructura y organización de la Fraternidad. Ir adaptando la estructura en nuestra vida del movimiento, nos ayudará a avanzar organizados, sin perdernos en mil sitios a la vez, acumulando funciones y agobiados de trabajo.
El Equipo General presentó el estado de cuentas y el presupuesto para el año 2002. La revisión de la Campaña de Eliminación de Barreras en las Iglesias y algunas informaciones completaron el trabajo de este encuentro.
Y, para finalizar, aprovechando que nos encontramos en plena Cuaresma, la Eucaristía fue un momento de especial participación de todos entorno a las tentaciones que nos salen al paso en el camino de crecimiento en la fe y seguimiento de Jesús. 

Rosa Gual

 AYUNAR POR LA PAZ Y LA JUSTICIA 

El Papa no ha dejado de manifestar su reprobación por los actos terroristas y por la guerra que no cesan, invitando a la comunidad eclesial a orar y actuar para que el amor prevalezca sobre el odio, la paz sobre la guerra, la verdad sobre la mentira, el perdón sobre la venganza.

El 18 del pasado mes de noviembre, en la oración del Ángelus Domini, pidió a los católicos la celebración del 14 de diciembre como día de ayuno, dedicado a orar con fervor a Dios para que conceda al mundo una paz estable, fundada en el justicia.

Ahora, al inicio de esta Cuaresma queremos prolongar esta invitación de Juan Pablo II, recogiendo aquí algunas de las orientaciones que surgieron, en su día, de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. Indicaciones sobre el ayuno y la oración por la paz. Sin duda que esta privación voluntaria, en nuestra sobrealimentación permanente, puede ayudarnos a orar y actuar a favor de la justicia suscitando entre nosotros gestos de solidaridad y denuncia frente al hambre y la miseria a la que estamos sometiendo a millones de hermanos nuestros, pueblos y países enteros.

 

El ayuno es “inseparable de la oración y de la justicia, está orientado sobre todo a la conversión del corazón, sin la cual, como denunciaban ya los profetas (cf Is 58,2-1l; Ger 14, 12; Zc7,5-14), no tiene sentido”.

Jesús, impulsado por el Espíritu, “ayunó cuarenta días como expresión de abandono confiado al designio salvífico del Padre (cf Mt. 4,1-4); dio indicaciones precisas para que entre sus discípulos la práctica del ayuno no se prestara a formas desviadas de ostentación e hipocresía” (cf Mt. 6, 16-18). Para los Santos Padres “la práctica del ayuno facilita la apertura del hombre a otro alimento: el de la Palabra de Dios (cf Mt. 4,4) y el del cumplimiento de la voluntad del Padre (cf Jn. 4, 34). El ayuno "no debe ser entendido exclusivamente según las formas jurídicas prescritas por los Códigos de Derecho Canónico (CIC 1249-1253; CCEO 882-883), sino en un sentido más vasto, que implique libremente a todos fieles: los niños, que de buena gana hacen renuncias en favor de sus coetáneos pobres; los jóvenes, muy sensibles a la causa de la justicia y la paz; todos los adultos, excepto los enfermos, sin exclusión de los ancianos”. Los fraternos, enfermos y discapacitados, sabemos que podemos también unirnos a esta práctica del ayuno, hay tantas cosas que ponen en peligro nuestra salud, sin sentido ni justicia que a un a riesgo de enfermar “un poco más” preferimos no quedar fuera de esta invitación de Juan Pablo II.

Además será necesario “establecer un modo simple y eficaz para que aquello de lo que uno priva en el ayuno sea destinado a los pobres”.

FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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