FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

CARTA DE AMIGOS     Página inicio

MAYO 'O1

MUERTE DIGNA Y EUTANASIA

Hace ya algún tiempo que como Equipo General queríamos reflexionar en voz alta sobre el tema de la eutanasia.

Lo hacemos ahora, después de que el Gobierno de Holanda haya despenalizado finalmente la eutanasia y se convierta así en el primer estado cuya legislación   no condena está práctica bajo ciertas condiciones.

En nuestro país, también se suscitó hace unos meses, un interesante debate en torno a la aprobación de la ley 21/2000 de 29 de Diciembre publicada en el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (DOGC núm. 3303- 11/01/2001) en la que en el artículo 8 se habla de las voluntades anticipadas y donde se dota de marco legal en la comunidad autónoma de Catalunya, a un documento semejante al que en su día la Conferencia Episcopal Española acuñó como Testamento Vital

El texto aprobado por la Generalitat de Catalunya no representa, como algunos han dado a entender erróneamente, un paso adelante en la despenalización de la eutanasia. Es un intento dejar constancia, de manera previa y formal al médico responsable, de cuál es la voluntad del paciente en virtud de su libertad y autonomía. En el punto 3 se expresa literalmente “No se pueden tener en cuenta voluntades anticipadas que incorporen previsiones contrarias al ordenamiento jurídico o a la buena práctica clínica, o que no se correspondan exactamente con el supuesto de hecho que el sujeto a previsto en el momento de emitirlas (...)”.

El Testamento Vital al que antes nos referíamos y que por razones de espacio podréis encontrar de forma integra en www.fratersp.org/documentos, es una declaración serena y lúcida que condena la Eutanasia activa y defiende la administración de los cuidados paliativos necesarios para poder asumir cristiana y humanamente una muerte digna, evitando el encarnizamiento terapéutico y la utilización de medios desproporcionados para prolongar innecesariamente una situación terminal.

El ser humano es probablemente la única criatura que es consciente que va a morir. En nuestra sociedad asistimos a una instrumentalización del hecho biológico del morir. Se manifiesta en un extraño alejamiento, despersonalización y distanciamiento de este acontecimiento, "protegidos" por un ambiente hospitalario que, con asepsia, nos libra del trance de despedir a nuestros seres queridos, aplastados por el estrés y las prisas de lo cotidiano... en un contexto fragmentado y desestructurador.

Y aunque existen distintas maneras de morir, revisten especial atención aquellas formas producidas por enfermedades progresivas, acompañadas de dolor y "contrarrestadas" por tratamientos agresivos con efectos secundarios crueles y donde se mantiene la plena conciencia.

Es aquí donde el concepto de Eutanasia (eu tanathos) "buena muerte" se convierte en una expresión diferente para según qué personas y según qué cosmovisiones. Sin embargo nos vamos a referir al termino eutanasia tal y como el filósofo Francis Bacon lo definió en su día y hoy tiene plena vigencia; como la "Acción médica por la que se acelera el proceso de muerte en enfermos terminales o se les quita la vida".

Alrededor de este término se han acuñado otros que merecen ser reseñados para gozar de una perspectiva clarificadora:

-        Eutanasia Activa: se realizan acciones positivas que acortan la vida

-        Eutanasia Pasiva: No aplicación de una terapia disponible y que podría prolongar la vida

-        Distanasia: deformación del proceso de muerte prolongación o dificultación por medios extraordinarios y desproporcionados (encarnizamiento terapéutico).

-        Cacotanasia: Quitar la vida sin consentimiento del paciente.

-        Suicidio asistido: El enfermo no terminal solicita que se le quite la vida.

-        Ortotanasia: muerte correcta, en su tiempo.

Frente a la eutanasia los cristianos a lo largo de la historia siempre se han mostrado beligerantes. Y es esta un oposición compartida por la otras grandes religiones. El mensaje de Jesús, el cristianismo y la tradición judeo-cristiana son incompatibles con la Eutanasia. Es éste un concepto extraño al mundo de la Biblia. Ya en su expansión, el cristianismo no se contagia con la idea de Eutanasia que existe en las culturas de su entorno (Ej. estoicismo).
La teología moral católica de los siglos XV al XVII se refiere a la eutanasia distinguiendo entre medios terapéuticos ordinarios y extraordinarios.
El Papa Pío XII, rechaza la eutanasia activa así como la llamada "muerte piadosa", oponiéndose frontalmente frontalmente a la eutanasia nazi (cacotanasia). Por otro lado, acepta los calmantes y la sedación aunque puedan acortar la vida.
El Concilio Vaticano en la Constitución Gaudium et Spes, 27 rechaza la eutanasia junto al aborto y al suicidio deliberado.

Más actuales son la Declaración de la Comisión Española para la Doctrina de la Fe, 1986 y la Encíclica de Juan Pablo II, Evangelium Vitae, donde igualmente se condena la eutanasia por ser contraria a la voluntad del Creador, señor de la vida.

Así, desde los comienzos hasta nuestros días la Iglesia se ha opuesto radicalmente a las prácticas eutanásicas activas. Sin embargo, frente a ella propone como alternativa el desarrollo de los cuidados paliativos, entendidos como la atención activa e integral de los pacientes cuyas enfermedades no responden al tratamiento curativo, buscando no sólo el control sintomático sino también psicológico, social y espiritual.
Hay voces que proclaman la eutanasia como derecho a la libertad del individuo y a su autodeterminación en una situación trascendental limite. También contemplan como irrelevante, moralmente hablando, la diferencia entre matar y dejar morir, creyendo compatibles las prácticas eutanásicas con las prácticas médicas y no consideran su despenalización en la dinámica de una pendiente resbaladiza difícil de delimitar. Sin embargo es con estos mismos argumentos, pero a la inversa, con los que con razones igualmente argumentadas, condenamos la eutanasia.

Es, pues, importante que, como cristianos, y desde nuestra condición de enfermos y minusválidos, reflexionemos sobre la actual manera de concebir la muerte que, hoy más que nunca, se presenta como tabú. Como una realidad innombrable que viene acompañada por la dificultad de “ayudar a morir” a nuestros seres queridos de una forma digna e íntima, de una deficiente educación tanatológica, y la aspereza de comunicar la verdad.
No se trata solamente de confrontar argumentos y entrar en la tesitura de un profundo dilema moral, sino de repensar toda esta serie de actitudes y dinámicas que nos envuelven y desde nuestra apuesta por la vida, devolverle al hecho de morir, todo el sentido que se le ha pretendido “robar”.

Esto es, asumir la muerte como vivencia personal de tal manera que "cada uno deba vivir su propia muerte", reconociendo la finitud biológica del ser humano y convencidos de que el derecho a la vida es un derecho fundamental y no un Absoluto. 

Equipo General 

1º DE MAYO ... ¿ FIESTA DE TODOS LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS ?

En 1.890, se convocaba por primera vez la Jornada del 1º de Mayo como día internacional de manifestación obrera. Desde entonces, cada año, a nivel internacional, las organizaciones obreras salen a la calle a reivindicar los derechos de todos los trabajadores/as: Jornadas de 8 horas para poder vivir más dignamente, pleno empleo, medidas contra la siniestralidad laboral; empleo estable y de calidad, reconocimiento pleno de los derechos sociales y sindicales para todos...
Sin embargo, si miramos a nuestro alrededor, leemos la prensa, o abrimos bien el oído, la realidad nos debe poner en guardia: niños vendidos como esclavos, maltratados, compañeros/as inmigrantes que salen de sus países y que, aquí, son presa de la economía sumergida, mujeres del sector de la limpieza, del calzado, que trabajan al cuidado de los enfermos... cobrando sueldos ínfimos, sin seguridad social..., jóvenes que no tienen acceso a un primer empleo, discapacitados con grandes dificultades para entrar en el mundo laboral...

Y hoy como desde antiguo, nuestro Dios sigue “viendo y oyendo el clamor de su pueblo” (Ex. 3).

Nuestro mundo empieza el nuevo milenio cargando con las contradicciones e injusticias que genera un crecimiento económico, cultural y tecnológico, que ofrece a unos pocos afortunados grandes posibilidades, dejando a miles de millones de personas al margen del progreso y condenados a vivir en unas condiciones de vida muy por debajo del mínimo requerido por la dignidad humana. La manifestación palpable de esto son los enormes beneficios que obtienen las empresas; beneficios que se incrementan cada día y que se convierten en indecentes cuando se contrastan con la progresiva negación de derechos laborales y sociales a los trabajadores, cuando no con la exclusión del puesto de trabajo y de la sociedad. 

Y frente a todo esto ¿qué?. Nosotros sabemos bien que nuestros derechos de trabajadores/as nacen de nuestra dignidad de hijos de Dios. Y habremos de decir bien fuerte y claro que la persona debe ser siempre sujeto y fin, nunca objeto o instrumento y que “la finalidad de todo trabajo, de cualquier trabajo es siempre la persona misma” (Laborem Excens, 6).
Nos toca por tanto, alzar la voz, comprometernos con otros en la construcción de una sociedad más justa y pasar a la acción. 
He aquí algunas pistas:

-         generar una conciencia eclesial y social sobre lo que ocurre en el Mundo Obrero

-         reclamar el cumplimiento de la legislación laboral

-         combatir esa aceptación de la Economía Sumergida, la resignación y el miedo.

-         asumir un nuevo estilo de vida en el que se de “la prioridad del ser sobre el tener, de la persona sobre las cosas, pasar de la indiferencia al interés por el otro” (Evangelium vitae 98).

-         acercarnos a esa realidad...

-         Y por qué no, a nivel parroquial dejar de celebrar primeras comuniones el día 1 de Mayo y así poder participar en las actividades que preparan las organizaciones obreras...

Inma Cifuentes, Militante de HOAC

PARA PROFUNDIZAR, OPINAR, DEBATIR... EN EQUIPO

Las circunstancias sociales y políticas que rodean a la eutanasia, el presente cultural en el que nos corresponde hacer frente a la legalización de la misma... hacen que los fraternos (como enfermos y como cristianos) nos sintamos especialmente obligados a profundizar en el tema, compartir nuestras opiniones, formarnos criterios claros y manifestar nuestra opinión, sin complejos y en coherencia con nuestra fe.
Os proponemos, pues, algunas pistas para profundizar en este tema.


1.      Lectura pausada del texto presentado por el Equipo General en Carta de Amigos.

2.      Breve tormenta de ideas: me ha gustado o no? Lo he entendido todo, solo a medias? Me gustaría subrayar esta frase...? etc.

3.      Algunas afirmaciones para debatir:

-         “Carece de sentido proponer otros valores por encima del valor de la vida humana”.

-         “Es una hermosa utopía dar sentido a la propia muerte”.

-         “Nadie podrá nunca decidir que la vida de otro ser humano carece absolutamente de sentido”.

-         “La práctica de la eutanasia directa incluye la afirmación arrogante de que el hombre crea o impone el sentido de la vida humana”.

-         “Podemos ayudar a otro ser humano a morir ofreciéndole razones para la confianza y la serenidad”.

-         “Para el cristiano, morir significa encontrarse con Alguien”.

-         ... (añadir otras).

4.      Para saber más:

Jose-Roman Flecha,  La fuente de la vida. Manual de bioética, Ediciones Sígueme, Salamanca 1999. 

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