|
CARTA DE AMIGOS
Página inicio
MAYO'O2
TRABAJO Y
DIGNIDAD
En la celebración
del 1 de Mayo, día del trabajo, la Fraternidad Cristiana de Enfermos y
minusválidos, se siente especialmente solidaria con el mundo obrero,
compartiendo no sólo sus preocupaciones y desvelos, sino también, las
justas aspiraciones y reivindicaciones que tiene planteadas.
Unas reivindicaciones y demandas que son también las nuestras.
En nuestro país, pese a la cantinela tantas veces repetida de que la
economía va bien, constatamos día a día como aumenta la precariedad
laboral, afectando a todos los sectores: 2.213.400 personas en paro,
3.800.000 sujetas a contratos temporales y más de 1.168.000 contratadas a
tiempo parcial. Sufren especialmente esta situación los trabajadores
arrastrados a subsistir en la economía sumergida. Los inmigrantes “sin
papeles” y aquellos trabajadores subempleados, generalmente los más
jóvenes y las mujeres.
Las personas con discapacidad cuentan todavía menos.
En una sociedad que mide la productividad en rentabilidad económica, la
buena imagen en apariencia física, el trabajo en una mera transacción de
mano de obra a cambio de una remuneración económica... aquellos que no “rinden”,
sencillamente, no valen.
El valor de ciudadanía, con derechos y deberes, se
compra hoy con el fruto del trabajo. Parece que ser persona ya no vale.
Uno debe ser “legal”, del terreno a ser posible, estar
dispuesto a cambiar de puesto de trabajo y lugar de residencia y tragar
con aquello de que el beneficio de la empresa es tu mejor inversión. Así
todo irá bien.
¿Y la libertad?
La libertad mas eficazmente garantizada hoy, es la que favorece al
desarrollo y el movimiento del capital y de la actividad empresarial; para
lo cual se dictan leyes y se aplican reglamentaciones que en muchos casos
se imponen por encima del interés general de la propia sociedad y de las
culturas; así como sobre los intereses y derechos fundamentales de las
personas y pueblos. Es un efecto de la llamada globalización de la economía.
¿Y la dignidad?
Parece reservada a los que producen, a los que aportan, a los que
suman... y siguen.
Naturalmente como cristianos, nuestra fe en
Jesucristo y en la liberación que Él propone a la humanidad nos debe
aportar la fuerza para no resignarnos a aceptar estas situaciones del
trabajo como si fueran naturales, no afectaran a toda la vida familiar y
social y a la propia dignidad humana.
Un reto que debe impulsarnos, especialmente a las personas con
discapacidad, en conseguir nuestra integración laboral plena, exigiendo
que se cumpla la reserva del 2 % en las empresas de más de 50
trabajadores, en el reconocimiento de nuestra labor continuada en
asociaciones de todo tipo apoyando la construcción de un tejido social
que aporte la participación real de todas las personas, fuertes o débiles.
En la defensa de la vida, cuando ésta se ve constantemente amenazada,
entre otras por, condiciones laborales infrahumanas que condenan a las
personas en objetos de transacción y no en sujetos con derechos
fundamentales.
Asumiendo desde nuestra situación, tantas veces de limitación y
fragilidad, que el trabajo dignifica en tanto en cuanto expresa a partir
de su actividad, sea ésta productiva o no, la dignidad ya poseída de
todo ser humano por el hecho de serlo.
Comprometidos junto a otros en la construcción de una realidad, económica
y social solidaria y humanizadora. En la realización plena de la
construir poco a poco el Reinado de Dios, que indudablemente, no llega con
las manos caídas.
Equipo
General
VISITA
DEL E.G. A LA ZONA NORTE
Era
viernes temprano, y desde Castellón parte importante del Equipo General,
teníamos una cita importante: el sábado 13 con la Zona Norte y al día
siguiente, domingo 14, con la diócesis de Guipúzcoa. Carretera y manta.
La lluvia persistente y tenaz nos acompañó durante todo el día hasta
Bilbao. No nos iba a abandonar en todo el viaje...
Dormimos en el corazón de la ciudad, a apenas 500 metros del museo
Guggenheim y ya por la mañana con Marisa como estupenda cicerone,
marchamos hacia el hogar de Frater.
Allí
nos fuimos juntando con representantes de las diócesis de Pamplona, Guipúzcoa,
Logroño y Vizcaya. Un encuentro para intercambiar puntos de vista y
tomarle el pulso a una Zona, que pese a numerosas dificultades, no se
resiste a cerrar el "negocio".
Compartimos juntos la vida de estas diócesis y por nuestra parte
tratamos de infundirles ánimos para que siguieran adelante sin perder la
comunión, pese a los problemas, con el resto de la Fraternidad. La Campaña
de eliminación de barreras y el Proyecto de formación puede ser dos
maravillosas excusas para poder mirar al futuro con ilusión, esperando
sin duda mejores tiempos.
Como Equipo General nos preocupaba especialmente que, desde la actual
estructura, se quedará sin representación y participación en las
decisiones, una zona de tan importante como ésta. Tratamos de buscar
soluciones adecuadas a la realidad concreta y de esta búsqueda común,
algunas pistas aportadas nos pueden servir para reflexionar tranquilamente
y sin agobios.
El
domingo marchamos a San Sebastián para compartir con toda la diócesis de
Guipúzcoa una jornada de convivencia en su hogar. Recogimos de primera
mano la ilusión y el trabajo que realizan, aún estando atravesando
momentos difíciles, especialmente, por la falta de fraternos en las
actividades propias del movimiento.
Es ésta una realidad a la que tristemente nos vamos acostumbrando en las
diócesis y zonas que visitamos, pero en las que aprovechamos para
insistir en que todos los proyectos que tenemos entre manos, pueden ser
una buena medicina para ilusionar y sumar fuerzas con la incorporación de
nuevos militantes. Equipos de formación, campaña de eliminación de
barreras, contactos personales, estructuras organizativas... son temas que
estuvieron sobre la mesa y sobre los que conversamos tranquilamente,
sabedores de que la fuerza de la Fraternidad no llega de manos del Equipo
General, ni los equipos organizativos de las diócesis. Es sin duda, el
espíritu de Jesús quien la alienta.
Con
esta firme convicción tomamos de nuevo la carretera con las suave sensación
de que el encuentro cálido con los fraternos y el viaje aunque largo y
lluvioso, había válido la pena.
Maite
Marzal
XXXIII ASAMBLEA GENERAL
Al servicio de la vida
Cada dos años, en primavera, la Fraternidad, se reúne
en torno a la Asamblea General ordinaria, cumpliendo los Estatutos.
Es este un acontecimiento que nos permite según el caso, aprobar acuerdos
y marcar líneas a seguir en la construcción de nuestro Movimiento. En
esta ocasión, los temas que se nos planteaban no eran decisivos pero sí
importantes. La Asamblea se desarrolló en tres partes bien diferenciadas,
previamente trabajadas en las diócesis.
Alrededor de 80 personas de casi todas las diócesis, participamos y
compartimos además del trabajo y la experiencia, la amistad, las
inquietudes y las ilusiones. Las diócesis que no pudieron estar
presentes, tendrán que ir haciendo un esfuerzo por ir superando las
dificultades.
La primera, iluminada con la ponencia del Dr. Flecha, sobre Bioética: Eutanasia
y Testamento Vital, fue muy valorada por todos los asistentes,
resaltando por encima de todo el valor y la dignidad de la persona frente
a los intereses mercantilistas de la sociedad neoliberal que impera,
desgraciadamente, en los países ricos. No nos podemos dejar convencer por
los mensajes que nos lanzan a favor de la "calidad de vida",
del "derecho a decidir". Los enfermos y minusválidos
tenemos mucho que decir cuando tratan de manipular el sentido de nuestra
propia existencia. Nuestra voz es importante. No como "pacientes",
sino como cristianos. Creemos que la vida viene de Dios y debemos cuidarla
y aceptarla, procurando vivir y ayudar a vivir disfrutando de ella como un
don.
La segunda parte, aunque mucho menos sugestiva, estuvo
centrada en repasar las Estructuras de la Fraternidad, "al
servicio de la vida", no como un corsé que nos oprime y agobia.
Se valoran muy positivamente y son las necesarias, pero tenemos que
admitir que faltan personas dispuestas a ir asumiendo las tareas. De ahí
la necesidad de la formación y de superar complejos "no
valgo", "no sabré", .. o "es que la gente que
tenemos está muy limitada"...
El tercer momento fue el que más necesitará de una
mayor profundización; seguimos mostrando demasiada reticencia para
compartir. Todos queremos a la Frater mientras no nos toque el bolsillo.
Nos cuesta trabajo llegar a creer en la autofinanciación, nos excusamos
en que somos pobres, que no recibimos subvenciones... y pasamos de cumplir
los acuerdos... y nos justificamos, nos defendemos y hasta chantajeamos...
ojalá lleguemos a comprender que el valor de compartir está, aunque sólo
sea parte de nuestra "pobreza".
Esta Asamblea pasará a la historia de la Fraternidad
como la primera realizada como Movimiento de Acción Católica, lo
celebramos y festejamos, así como aceptamos que a partir de ahora
tendremos que ir asumiendo y compartiendo trabajo y retos... con el resto
de la Iglesia.
Nos sentimos acompañados por la presencia por D.
Atilano Rodríguez, Obispo Consilario de la ACE y por D. Rafael Redrado,
Obispo de la Pastoral de la Salud, Julio Marín, Vice Consiliario de la
ACE y en ánimo por el Equipo Europeo de la Fraternidad y otros
Movimientos de la ACE.
Y cómo no, terminar esta crónica a grandes trazos, sin olvidar los
momentos de oración y la Eucaristía compartida, animándonos a
introducir en nuestras vidas espacios de encuentro con Dios como
experiencia vital y despertar en nosotros el deseo de seguir a Jesús.
Rosa
Gual
Para
reflexionar
Os
proponemos en esta ocasión, un breve pasaje del hermoso libro que en su día
escribió el poeta libanés Gibran Khakil Gibran, en su obra "El
Profeta" acerca del trabajo.
El
trabajo es el amor hecho visible.
Y si no podéis trabajar con amor sino sólo con disgusto, es mejor que
abandonéis el trabajo y que os sentéis a la puerta del templo a recibir
la limosna de quienes laboran con alegría.
Ya que si hacéis el pan con indiferencia, hacéis un pan amargo que sólo
a medias apacigua al hambre del hombre.
Y si prensáis la uva de mala gana, vuestra desgana destila veneno en el
vino.
Y aunque cantéis como ángeles, si no amáis la canción, cerráis los oídos
que os escuchan a las voces del día y a las voces de la noche.
Gibran Khalil,
El profeta. Pág 38.
|