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CARTA DE AMIGOS
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OCTUBRE'O2
CAMPAÑA
ELIMINACIÓN DE BARRERAS
... ¡ALGO SE MUEVE!
Sin olvidar la dimensión social, que ha supuesto y
seguirá suponiendo, la lucha por la accesibilidad plena en cuantos
edificios de carácter civil configuran el paisaje de nuestros pueblos y
ciudades, la eliminación de barreras arquitectónicas en las iglesias y
dependencias afines ha sido igualmente una reivindicación constante en la
historia de la Fraternidad.
Un reto heredado de unos equipos de responsabilidad a otros, y que ha
comprometido profundamente la reflexión y acción de todas las personas
vinculadas a nuestro movimiento.
Cuando hace dos años, el actual Equipo General,
recogiendo el sentir general y el trabajo sistemático ya comenzado en no
pocas diócesis y zonas, decidió lanzar una campaña para la eliminación
de barreras que tuviera cierto impacto mediático, con la edición de
diverso material de sensibilización y denunciando al mismo tiempo la poca
accesibilidad en términos generales de los templos y dependencias
parroquiales a lo largo y ancho de la geografía española, un objetivo
primario nos parecía esencial:
Además de la toma de conciencia de la situación y promover un corriente
sensibilizadora al respecto de todos los colectivos implicados (obispos y
sacerdotes, fieles y sociedad en general), había que invertir la balanza
e ir poco a poco acometiendo pequeñas o grandes obras que hicieran
posible el acceso efectivo de las personas discapacitadas a las parroquias
y demás dependencias.
La adecuación de una rampa en la entrada de un
templo o local, el rebaje de un molesto escalón, la instalación de un
ascensor o el ensanche de alguna puerta, no son sino pequeños signos de
que algo se está moviendo... y de que las palabras, deben dejar paso a
hechos concretos que certifiquen la buena voluntad, por otra parte, nunca
puesta en entredicho.
Y así, nos encontramos con sencillos pero valiosísimos testimonio de
fraternos que, por fin, han podido acceder a la parroquia más cercana a
su domicilio, gracias a la eliminación de algún obstáculo que antes se
hacía insalvable y que sin duda, había pasado desapercibido hasta
entonces para casi todo el mundo.
En esta tesitura, valoramos con enorme alegría por
cuanto a nivel simbólico representa, la supresión de los escalones en la
casa de la A.C. en la calle Alfonso XI de Madrid y la instalación de una
rampa que en armonía con el edificio, permitirá un acceso más cómodo a
todos.
Un signo concreto que muestra como desde un talante siempre constructivo,
sin demagogia, con perseverancia y la convicción profunda de que en la
construcción de una iglesia abierta, habrá que remover también físicamente
las piedras que obstaculizan a muchas personas una integración efectiva,
para que ésta transparente el rostro amable de Dios.
Algo se está moviendo, poco a poco, sin prisa
pero sin pausa. Gracias a todos quienes lo estáis haciendo posible.
Equipo General
PASTORAL
DE LA SALUD
REUNIÓN DEL EQUIPO NACIONALDE PASTORAL DE LA
SALUD
(22 septiembre
2002, Madrid)
Presidida por la nueva Directora del Departamento Mª
Carmen Martín, HSC, a quien aprovechamos para felicitar y animar en su
nuevo cargo, de esta reunión conviene recordar el proceso seguido desde
la supresión del Día del Enfermo como celebración unitaria para toda la
Iglesia española.
Tras la manifestación realizada por la Frater y los demás miembros del
Equipo Nacional de Pastoral de la Salud, se decidió hacer una valoración
de la Jornada en este primer año, sin Día del Enfermo, así se ha hecho:
se envió un cuestionario a los Delegados y Movimientos y con las
respuestas al mismo se ha elaborado un informe para los Obispos; informe
que nos ha sido entregado en esta reunión. Del mismo destacamos sus
conclusiones:
-
Los cambios producidos han provocado
desconcierto.
-
El nivel de celebración alcanzado hasta ahora
debe ser respetado y los cambios no deberían poner en peligro el
futuro de esta celebración, especialmente en los centros
hospitalarios por su carácter secular.
Hay que evitar estos cambios que pueden empobrecer la
presencia pastoral construida hasta ahora.
En comunión con la Iglesia proponemos: Recuperar
la celebración de un único día para toda la Iglesia en España. Iniciar
la campaña el 11 de Febrero y concluir con la celebración del Día del
enfermo el VI Domingo de Pascua.
Tras un largo y sereno debate en la reunión se vio que el camino a seguir
no puede ser tratar de imponer estos criterios a los Srs. Obispos sino
trabajar en orden a concienciar a Delegados y Obispos, desde las diócesis,
para que por convencimiento personal y consenso se vaya aceptando esta
manera de trabajar conjunta y unitariamente. De todo esto informaremos más
detalladamente en la Comisión General de noviembre. Si alguien desea
conocer el informe podéis pedirlo a la secretaría de nuestro Equipo
General.
XXVII
JORNADAS NACIONALES DE DELEGADOS DE PASTORAL DE LA SALUD
(23 al 26 de septiembre 2001).
“Los enfermos en la Parroquia. Una
prioridad”
Una vez más la Frater estuvo allí. Poco a poco con
mayor y más significativa presencia. Como ocurrió el año pasado con la
presentación de una de las ponencias. En esta ocasión fué el
Consiliario General, José Mª Marín quien desarrolló la ponencia: Evangelizar
desde la Fragilidad. Líneas básicas para un proyecto de incorporación
de los enfermos y discapacitados en la comunidad cristiana y en la acción
evangelizadora de la Iglesia. Sin duda fué esta una oportunidad
interesante para hacer llegar a los Delegados y Agentes de la Pastoral de
la Salud nuestras reflexiones y experiencias en orden a conseguir que los
discapacitados sean verdaderos protagonistas, agentes activos y no sólo
sujetos pasivos de la acción pastoral de los otros. El resto de las
ponencias fueron también muy interesantes, todas ellas serán publicadas
en breve por la revista Labor Hospitalaria. La ponencia de José Mª, podréis
encontrarla desde hoy mismo en nuestra Web.
ACCIÓN CATÓLICA
Septiembre nos llama a ponernos en marcha aunque
hayan cursos que no terminan en junio y continúan todo el verano; ya sabíamos
que era este uno de los riesgos que acompañan al compromiso.
Una agradable sorpresa nos aguardaba llegar a la casa de la A.C. en
Alfonso XI: habían desaparecido los dos escalones de la entrada; la rampa
por fin estaba allí. En perfecta armonía con el edificio permitirá
facilitar el acceso a todos. Una muestra mas de que con interés y
constancia las cosas se van consiguiendo. Para nosotros, este signo
externo va más allá de la construcción de la rampa, hace más
verdaderas las palabras como acogida, solidaridad y hasta Iglesia y
Federación de Movimientos. En estos años en los que la Frater trata de
concienciar a toda la comunidad cristiana sobre la eliminación de
barreras en los templos y dependencias de la Iglesia, empezar por la Casa
de A.C. es una buena inyección de ánimo y esperanza. Gracias a quienes
la han hecho posible, antes insistiendo una y otra vez, y ahora haciéndola
por fin realidad.
El nuevo curso se inició con la celebración de la Eucaristía y la
convivencia entre los miembros de las diferentes comisiones generales.
El día 11 tuvo lugar la primera reunión del Consejo
General, D. Atilano Rodriguez Obispo Consiliario nos recordó que,
inmersos en una actividad permanente, es bueno encontrar tiempo y
serenidad para la formación, para la vivencia en profundidad de nuestro
seguimiento personal de Cristo y ver como ir haciendo profundizar a todos
los militantes de los Movimientos en el sentido de la Acción Católica
una, comprometida en la evangelización de los diferentes ambientes.
Muchos fueron los temas tratados, destacamos los siguientes: aprobación
de la planificación del curso y del calendario, información sobre las
reuniones mantenidas por los Movimientos de A.C. General, preparación del
Encuentro de Secretarios y Consiliarios Diocesanos.
Un año más que a pesar del esfuerzo y las
dificultades que se presentan para acudir y participar en todas las
actividades y tareas, iniciamos con verdadero interés y con ganas. La A.C.
va siendo para nosotros el lugar que como militantes hemos querido ocupar,
el lugar donde queremos crecer en la Identidad Cristiana, donde queremos
vivir nuestro compromiso evangelizador y donde nos sentimos Iglesia.
Rosa Gual
PARA ORAR
Cuando
las dificultades arrecian dos caminos para acertar siempre:
-
Confiar más en Dios y su misericordia, más que en nuestras
propias fuerzas.
-
Reforzar nuestros lazos de amistad, el respeto y el diálogo en la
vida de Equipo.
“Queridos,
amémonos unos a otros,
ya que el amor es de Dios,
y todo el que ama ha nacido de Dios
y conoce a Dios.
Quien no ama
no ha conocido a Dios
porque Dios es Amor” (Juan 4, 7).
Ambos caminos no son más que una concreción real de
la vivencia de aquel único Mandamiento que Jesús nos dejó como el mejor
de sus legados: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno
mismo.
Al inicio de curso muchas son las dificultades que pueden surgir en el
camino para programar y vivir juntos la Fraternidad -la verdadera, no la nuestra-:
cansancio, rutina, incompatibilidades personales, descalificaciones, falta
de tiempo, demasiadas cosas... bien pues ahí está el reto. Esta es la
hora de la verdad, frente a ellas vivir nuestra identidad cristiana en lo
más puro de nuestra tradición, el mandamiento del amor dado por Jesús a
todos y cada uno de sus discípulos, a todos y cada uno de sus seguidores,
a todos y cada uno de los Fraternos, los responsables en primer lugar.
Repasar a solas, en silencio, o en equipo los
siguientes textos puede ayudarnos a profundizar, desde la oración, en
nuestra identidad y pueden, sin duda, darnos luz en los momentos
conflictivos o difíciles:
-
La fuente del amor está en Dios que fué el primero en amarnos (I
Juan 4, 19-20) y envió a su Hijo al mundo para reconciliarnos (Juan
3, 16-17) y hacernos sus hijos (I Juan 3, 1-2).
-
La vida de todo cristiano gira en torno a un solo precepto,
esencial para el cumplimiento de toda la Ley: el amor a Dios y al prójimo
(Mateo 22, 37-40 y Romanos 13, 8-10; Gálatas 5, 13-14).
-
Este amor, que hemos de vivir sinceramente y con humildad, de
servicio y ayuda mutua, se ha de probar con las obras (2 Corintios 8,
8-9 y Juan 3, 20-21).
-
Apoyándonos en el amor del Señor nada hemos de temer (Romanos
8, 38 y I Juan 4, 18-21).
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