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COMUNICADO DÍA DEL DISCAPACITADO
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3 de
Diciembre de 2000
La Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos
(F.C.E.M) de España, movimiento de Iglesia, enmarcado en el Apostolado
Seglar e integrado en la Acción Católica, nacido del corazón mismo de
la enfermedad y la limitación física, desea poner su mirada y
reflexionar en voz alta sobre la situación en la que viven los grandes
discapacitados.
Y lo hace como otros años, aunque especialmente en
el día a día, y lejos de la caja de resonancia de los acontecimientos
puntualmente celebrados, en la jornada mundial de las personas
discapacitadas para fijar la atención sobre el colectivo de enfermos crónicos
y minusválidos físicos y sensoriales más afectados. Aquellos que por
sus especiales características y aun representando un grupo muy
importante dentro del colectivo de personas enfermas y minusválidas,
continúan al margen de programas de verdadera inclusión. Personas que
desde un contexto social marcadamente utilitarista, incluso dentro del
propio mundo asociativo, constituyen objetos de atención, beneficiarios
pasivos, y no sujetos de promoción, protagonistas de su propia historia.
Ellos y ellas representan todavía el olvido al
que condena una sociedad que como la nuestra, concibe la rentabilidad económica
como indicador supremo y deja al borde del camino a aquellos que no
producen, que no fabrican...
Y lo hace, hay que decirlo, con políticas de
beneficiencia, marcadamente asistencialistas. Con pensiones de miseria que
condenan, además de la dependencia que la propia condición exige, a una
dependencia económica que cercena cualquier esfuerzo por caminar hacia la
autonomía personal.
Con un sistema y tributario que en vez de prestar
ayudas directas, concede beneficios fiscales? a un colectivo que en la
mayoría de los supuestos, por poner un ejemplo, en el caso del impuesto
sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), no declara ya que los
ingresos no alcanzan el mínimo exigido.
Con una presión fiscal que grava los bienes que
todos consumimos, independientemente del salario percibido y que en el
caso de algunos medicamentos no incluidos en el régimen del la seguridad
social, artículos de rehabilitación y ortopedia, y otros productos cuyo
uso es esencial, su precio es abusivo e insoportable.
Un abismo entre las rentas que se ceba en los
grupos más débiles y vulnerables y que por tanto cuestiona moralmente el
estado del bienestar del que algunos alardean, quedando en la práctica
restringido.
Por último y con la vista puesta en Jesús de
Nazaret, que transparenta el rostro de Dios, y cuya opción preferencial
por las personas más pobres y olvidadas nos conduce a una denuncia profética
de la realidad para desde la fragilidad tratar de transformarla, no
podemos olvidar a otros hermanos y hermanas cuyo sufrimiento no nos es
indiferente inmigrantes, mujeres y niños maltratados, discapacitados del
tercer mundo... y cuyo grito por la liberación en un mundo más justo, más
de todos, es también el nuestro. |