LA EVANGELIZACIÓN
HOY
LA
FAMILIA HUMANA NO ES PRECISAMENTE LA FAMILIA IDEAL
Y
Dios no está conforme con su situación actual porque:
3/4
partes de la Humanidad se muere de hambre al no tener absolutamente nada
que comer.
Unos pocos dominan a la inmensa mayoría.
Existen niños esclavos.
Millones de personas no tienen acceso a las medicinas.
Existen mujeres maltratadas.
Jóvenes sin recursos han de buscarse la vida cada día como pueden;
incluso convirtiéndose en asesinos a sueldo...
La
familia de los humanos no es tal familia. No nos consideramos todos
miembros y hermanos de un mismo destino: el de vivir ayudándonos los unos
a los otros para que con la aportación de cada cual todos podamos ser
felices.
Decía M. Lutter King: "Los hombres han aprendido a volar como los
pájaros y a nadar como los peces, pero desconocen el sencillo arte de ser
hermanos".
EL
REINADO DE DIOS
Consiste
en la edificación de esta inmensa tarea con palabras y con hechos
anunciando que pese a las grandes diferencia, y la distancia que nos
separa es posible la utopía de vivir fraternalmente. Que se acerque la
meta de construir sobre el cimiento del amor la familia humana.
Y ¿en qué se basa nuestra Esperanza?. Sencillamente en que hubo un
hombre que demostró con su vida, que los deseos más profundos que anidan
en el corazón humano no son ideas ilusas, filosóficas o fantásticas,
como de cuentos de hadas sino que ya Él junto con el Padre y por el poder
del Espíritu que lo invadía en su totalidad realizó señales que
evidenciaban la presencia de ese tipo de familia que el denominó Reino
futuro haciendo:
Hablar
a los mudos.
Saltar a los cojos.
Dando vista a los ciegos.
Rompiendo las cadenas opresoras.
Abriendo las cárceles injustas.
Saciando de pan a las multitudes
Resucitando a los muertos.
Pero
el Reinado de Dios no es magia.
No
llega por arte de "birlibirloque".
Porque digamos sólo muchas veces. "Venga a nosotros tu
Reino" como si fuera un talismán.
No llega sólo siquiera porque creamos en la Palabra de Jesús, que nos
comunicó el comienzo de su existencia ya en este mundo, en medio y aun
dentro de nosotros.
No llega solo porque lo deseemos.
No llega solo tampoco porque lo estudiemos en Congresos de Teología y
se escriban infinidad de artículos y libros sobre él.
EL
REINADO DE DIOS LLEGA EVANGELIZANDO
¿Qué
es evangelizar?.
Anunciar
con nuestra palabra y con nuestras vidas aquí y ahora, en la medida de
nuestras posibilidades, ese Reinado en donde en lugar de que:
Venza
el poderoso. / El mayor sea el que más sirve a los demás
El primero en capacidades. / Se considere el último.
El que tiene hambre. / Sea saciado.
El que tenga sed. / Beba hasta hartarse
El que carezca de techo. / Habite en su casa.
El que esté cansado. / Se pueda sentar tranquilo.
Entonces
¿qué es necesario para que realmente sucedan estas cosas?
Algo
muy sencillo que no se compra con dinero. Algo que no tenemos que andar
mucho para encontrarlo. Algo, que en el fondo, todos deseamos.
¿En
qué consiste por lo tanto?.
En
cambiar el corazón de las personas haciéndolo pasar de un corazón de
piedra a un corazón de carne.
En modificar totalmente la visión que tenemos del mundo y de las cosas y
creer que en ellas habita la bondad.
En no dar cabida a todo lo que es injusto, engañoso, egoísta y decadente
y en su lugar dejarnos Ilevar por los buenos sentimientos que anidan en
todos los hombres y mujeres, sin excepción, porque ya se encargó de decírnoslo
Jesús: "El Reino de Dios dentro de vosotros esta"
Sólo hay que creer en una cosa: en al AMOR y en la capacidad que
tenemos los humanos para hacerlo brotar en nosotros mismos.
Y
entonces, ¿Qué es evangelizar?
Simplemente
ponerse al servicio y a la construcción de ese Reinado, de ese nuevo tipo
de sociedad y de familia.
Eso es evangelizar y esa es la única misión de la Iglesia: "La
Iglesia vive para Evangelizar". (Pablo VI en EN). Es lo único
que tiene que hacer.
¿CÓMO
EVANGELIZA HOY LA IGLESIA?
Como
lo hizo Jesús:
Con
la Palabra.
Dando a conocer el contenido explícito de la Buena Noticia porque:
¿Cómo
se puede desear lo que no se conoce?. ¿Cómo se puede creer sin ser atraído
con la verdad que no se expone?. ¿Cómo se puede esperar sin ser puestos
en el camino que conduce a la meta?. Y, ¿Cómo puede uno/a poner en
marcha, superando obstáculos, sin amar lo que se persigue?.
Con
los signos.
Quizás
todos en la Iglesia no están llamados a predicar ni a escribir libros o
artículos, ni a dar clases de religión o de teología.
Pero hay una forma de evangelizar que es la más clara, la que perciben
mejor las personas que vivimos en esta etapa de la historia donde tanta
gente está ya cansada de palabras. Es el lenguaje de los signos que
equivale a decir evangelizar con hechos que transparenten la posibilidad
de un mundo nuevo. De una sociedad de mujeres y hombres con otro tipo de
corazón y de sentimientos y que por lo tanto antepongan los intereses del
otro aun haciéndose violencia a ellos mismos y caminando contracorriente
al sentir a tantas cosas que parecen obvias, sin que realmente lo sean.
Absolutamente todos los cristianos, por el hecho de serlo, estamos
llamados a evangelizar, pero quizás no todos tengan que evangelizar
predicando o escribiendo libros o artículos.
Quizás todos no estén llamados a impartir una clase de teología o de
religión, o a realizar un programa de radio, o de TV.
Quizás todos no están especialmente llamados a marchar al tercer mundo,
o al cuarto mundo...etc
Pero hay una forma de Evangelizar que es la más clara porque es la que
mejor entiende nuestra sociedad, que ya está cansada de palabras y más
palabras. ¿Cuál es?: evangelizar con los signos
Evangelizar
con hechos
Que
transparenten la realidad de un mundo nuevo, de una sociedad de mujeres y
hombres nuevos que tienen el talante de un corazón de carne y no de
piedra y que anteponen, aun haciéndose violencia a ellos mismos, y
caminando contracorriente, al sentir a lo que parece obvio, sin serlo, en
esta sociedad nuestra:
La
justicia ejercida con uno mismo/a y con los demás.
La misericordia favoreciendo a aquel que ni siquiera se lo merece.
La limpieza de corazón descubriendo la bondad que hay en cada persona y
en cada cosa salida de las manos de Dios.
La belleza de las cosas tanto grandes como de las diminutas, sencillas y
pobres que salen de las manos de Dios.
Agradeciendo los dones que cada día nos llegan de la mano del Padre: la
luz, la comida, el aire, las plantas, los animales...el cariño que
recibimos y el cariño que entregamos.
Cualquiera
de nosotros podemos, porque el Espíritu de Jesús nos habita:
Abrir
los ojos a los ciegos; abriendo a tantos y a tantas a la verdad y a la
bondad y a la alegría.
Haciendo que desaparezca, por nuestras palabras de ánimo y esperanza la
parálisis de muchos corazones.
Calmando con nuestra paz y nuestro talante conciliador, muchas tormentas
que se pueden y de hecho se originan a nuestro alrededor... etc...en
resumidas cuentas pareciéndonos a Jesús.
Conclusión
Nuestro
mundo tal vez ahora más que en otras épocas de la historia necesita ser
evangelizado, ser impregnado del Espíritu de Jesús, para que la vida y
no la muerte sea el destino, no solo final, sino también inmediato de los
que hemos sido elevados a la dignidad de llamarnos y serlo, como dice S. Juan,
hijos de la luz, hijos de Dios.
Elisa
Calderón Aguilar s.m.r
Delegada Diocesana de Catequesis de Jerez
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