FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS 

CON DISCAPACIDAD 

IDENTIDAD DE LA FRATERNIDAD Y MISIÓN EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA

Movimiento de enfermos y discapacitados físicos 

La Fraternidad nace como Movimiento Apostólico de la intuición del Padre François inspirado en el mandato evangélico: “Amaos los unos a los otros” vivenciado por un grupo de enfermos un centro hospitalario: la amistad, los contactos personales, el compartir en profundidad las experiencias y el servicio gozoso liberador de enfermo a enfermo ... fueron creando un estilo nuevo de comprender y asumir la enfermedad y sus secuelas.
Con el paso del tiempo, la Fraternidad iría descubriendo nuevos horizontes de vida y esperaza para todo enfermo y discapacitado. Unos, enfermos y discapacitados, se irán convirtiendo en apóstoles de sus hermanos. 

Movimiento Evangelizador

“El objetivo central de la Fraternidad es la Evangelización del hombre, concretamente, del enfermo y misnuválidos” (Proyecto de Formación, Res. 1ª, pág. 17).

Por su parte, en los Estatutos la Fraternidad se define como un Movimiento de evangelización, dentro del Apostolado Seglar. O lo que es lo mismo: la Fraternidad evangeliza encarnada en un ambiente concreto: el mundo de la enfermedad y la discapacidad física, en su más amplio sentido.
Desde esa encarnación concreta, la Fraternidad entiende y vive la evangelización: 

-         Evangelizar es proclamar fuerte y claramente la Buena Noticia, a través de la palabra y a través de la vida.

-         Es hacer llegar esa Buena Noticia del amor de Dios a todos los hombres y mujeres, de todas las razas, culturas y colores.

-         Es colaborar con nuestra acción a favor de los discapacitados físicos y los enfermos, sin discriminación alguna, desde el servicio gratuito, a implantar el Reino de Dios en nuestra sociedad, procurando al mismo tiempo la trasformación evangélica de la Iglesia. 

“El verdadero responsable de la Fraternidad tiene un gran interés por dar a conocer a Cristo a todos sus hermanos enfermos, por dar a conocer a Aquel que es todo en su vida” ( P. François, Mensajes, pág. 332) 

Desde la experiencia de Fe 

Es en la Fe y la interiorización de la Palabra de Dios donde se fundamenta nuestra acción evangelizadora: 

-         En Lucas 4, 43 dice Cristo de sí mismo: “Tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios. Para ello he sido enviado.”

-         Mateo 5-7 describe el Reino con las Bienaventuranzas.

-         La alegría, la paz, la felicidad llegan a todo corazón abierto a una forma de vivir y de obrar que el mundo aborrece: ser sincero, misericordioso, perdonar 70 veces 7, sobrellevar las injurias, ser conscientemente pobre, estar dispuesto a ser perseguido... un mundo de valores al servicio de los más pequeños, de la solidaridad y la integración de todos donde la dignidad del hombre esté por encima de cualquier otra circunstancia o valor. 

Hacia la liberación Integral 

El enfermo y minusválido es visto como signo, testimonio de fracaso, de dolor y de muerte, negación, cruz. La sociedad teme desmesuradamente todo ello.
Para poder “oír” la buena nueva del amor de Dios, el enfermo y minusválido tiene que ir liberándose de una serie de perjuicios, de complejos, es como librar una carrera de obstáculos. Creer que Dios nos ama cuando están difícil para muchos el aceptar su cuerpo tan lejos de las normas de estética que marca la sociedad, donde los máximos valores son: juventud, belleza, etc.

-         Vencer los complejos es el primer paso para la liberación. Tengo que creer que soy mucho más que un enfermo, que un minusválido. Sabernos válidos para muchas cosas y con toda la dignidad que con lleva el ser personas, hijos de Dios.

-         Descubrir las posibilidades que siempre tenemos a pesar de la enfermedad o minusvalía que padezcamos. Nuestras capacidades superan siempre nuestras limitaciones. (... acoger, escuchar)

-         Luchar por conseguir el lugar que nos corresponde tanto en la sociedad como en la Iglesia, en la familia, etc.

-         Combatir el paternalismo que tantas veces ha impedido el desarrollo de enfermos y minusválidos (Testimonios: Pepe, ciego...).

-         Desterrar el dolorismo. Puedo llegar a “olvidarme” de mis dolencias para interesarme verdaderamente por los demás. (Testimonio: Parapléjico que condiciona a su familia).

-         Descubrir que tengo necesidad de rezar, como todo cristiano, pero que tengo la misión de evangelizar, como cualquier otro bautizado he sido llamado a actuar.

-         En la Fraternidad somos los enfermos y minusválidos los responsables del Movimiento a todos los niveles. La enfermedad o la limitación física no son excusa para no hacer nada. Los fraternos queremos ser protagonistas de la evangelización de otros enfermos y minusválidos. 

La Fraternidad ofrece este camino de liberación para que las personas con una enfermedad o limitación física pasen de ser testimonio de dolor, fracaso y muerte a ser testigos de Cristo resucitado. 

Haciendo oír nuestra voz en la sociedad y en la Iglesia 

La Fraternidad tiene algo que decir también a la sociedad y a la Iglesia. 

A la sociedad: 

Tenemos que quitarle miedos y perjuicios frente al dolor, la enfermedad. Tenemos que recordarle y exigir que se cuente con nosotros para poder integrarnos. Tenemos que eliminar barreras mentales y arquitectónicas. 

A la Iglesia

Como seglares que vivimos en este mundo tenemos que abrirlo al Reino de Dios, tenemos que ir realizando en él esta resurrección que es el (esbozo) del Reino de Dios en vistas al bien común en la paz y la justicia, en el derecho y en la libertad.
En todo ello los seglares no estamos “sometidos”a los obispos y sacerdotes, aunque debemos verificar con ellos la autenticidad evangélica de nuestras tareas. En este trabajo debemos cuidar de no vernos solos en un mundo tan difícil, en el que la jerarquía pudiera contentarse en dar exhortaciones y pronunciar generalidades poco comprometidos, debemos también cuidar de no vernos fuera de toda participación verdadera en la tarea evangelizadora de la Iglesia. (Cf. Chl 17 y CLIM 44).
Aunque el acto de evangelizar pasa siempre por los grupos y las personas particulares, fundamentalmente es la Iglesia- pueblo y comunidad de bautizados- la que evangeliza.
Entre estos bautizados, algunos obispos y presbíteros ejercen el servicio de la autenticidad cristiana de la comunidad, le permiten así anunciar la verdadera Buena Noticia. Pero no podemos olvidar que este servicio se sitúa en el corazón de la comunidad cristiana, toda ella, sacerdotal y profética, toda ella responsable del anuncio.
Los enfermos y minusválidos de la Fraternidad creemos que podemos ser agentes importantes en la Evangelización, la iglesia que desea evangelizarlos, será también evangelizada por ellos. Marginados de una humanidad llamada “normal” los enfermos y limitados físicos son los únicos que pueden aportar al mundo un cierto estilo del Evangelio (“El poder que se manifiesta en la debilidad” Cf.  II Corintios 12,9). 

Formación de los militantes fraternos, para la evangelización

"En la Fraternidad, “formarse” significa, principalmente, “adquirir forma” o estar en forma cristiana en todos los ámbitos de la vida y ante todos los acontecimientos. Es adquirir un talante cristiano en la lucha y en el compromiso con el hombre, estando presente y participando en la vida socio-política y eclesial, para conseguir su renovación  y transformación evangélica, así como en todas las dimensiones personales de la vida (familia, ambiente, trabajo...)”. (Proyecto de Formación, Resol. 1ª, pág. 18.)
La Fraternidad desde su experiencia de varias décadas, tiene un Plan Básico de Formación Cristiana, por etapas que se adaptan a las necesidades y circunstancias de cada uno de sus miembros. Con esta Formación la Fraternidad intenta que sus militantes-evangelizadores tengan siempre presente que: 

-         La salvación cristiana no se hace individualmente, sino en el acceso a un pueblo en marcha, que el la Iglesia.

-         Luchando, como hay que hacerlo, contra el mal deben amar al mundo para salvarlo. Estilo evangélico para reivindicar.

-         La evangelización pide un desarrollo inteligente de la fe vivida. Fe que se desarrolla por los sacramentos particularmente la Eucaristía. Sin los sacramentos correríamos el peligro de reducir la evangelización a una ideología puramente humanística, incapaz de saciar el hambre. Los sacramentos sin ser extraños a la vida de este mundo, pues la asumen, la contrastan y revelan el esbozo de un mundo nuevo, mejor, más justo.

-         La tarea de evangelizar es un proceso lento y no cabe la impaciencia. La fe es un don gratuito de Dios.

Conclusión 

La Fraternidad, en su preocupación evangelizadora desde la encarnación en el mundo del dolor y el sufrimiento que general la enfermedad y la limitación física; y la fuerza transformadora que surge de esta misma fragilidad, se preocupa especialmente por:

-         Ayudar a sus miembros (laicos y consiliarios) para la mejor formación posible humana y cristiana. Es el camino para tener fraternos verdaderos agentes de evangelización.(No solo Fraternidad trampolín).

-         Hacer de la Fraternidad un lugar de vida y acción (a su medida y en colaboración con otros) y también un lugar de encuentro con Dios donde cada uno de sus miembros se siente animado a ejercer su apostolado comprometido en la Iglesia y en el Mundo de nuestro tiempo, a favor de sus hermanos, enfermos y discapacitados, más desfavorecidos, pobres y marginados. 

Pepa Vaquer
Responsable Diocesana de la F.C.E.M. de Castellón.                             Página inicio

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