|
|
La Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos
(F.C.E.M), movimiento eclesial enmarcado dentro del Apostolado Seglar, que
trabaja día a día por hacer posible la plena integración de las
personas con enfermedades crónicas y discapacidades físicas o
sensoriales, aprovecha como cada año esta jornada para reflexionar en voz
alta y compartir sus reflexiones sobre alguno de los temas que, aún
afectando especialmente a nuestro colectivo, implica y compete a toda la
sociedad. El pasado mes de Agosto, la F.C.E.M. dentro de la VII
Semana de Fraternidad, celebrada en Pilas (Sevilla), presentaba a la opinión
pública una ambiciosa Campaña de eliminación de barreras arquitectónicas
en las Iglesias y dependencias parroquiales,
bajo el lema “Una Iglesia para todos, una iglesia sin
barreras”. Campaña que pretende, también, trasladar a la sociedad
en general, nuestro convencimiento de que la integración efectiva de las
personas con discapacidad, no será posible, si éstas no son consideradas
como sujetos activos, interlocutores directos de cuantas políticas les
afecten, y participantes en la vida civil y religiosa, en igualdad de
condiciones, sin discriminación ni barrera alguna. Con esta y otras muchas acciones perseguimos, también,
la incorporación integradora de todos aquellos que por su limitación física,
sensorial, enfermedad, condición social, nacionalidad, nivel cultural...
quedan al margen de la participación en los asuntos que les conciernen y
son objetos pasivos a merced de actitudes voluntaristas y paternalistas.
Son las barreras mentales y las cosmovisiones estrechas las que mantienen
los principales escalones y bordillos. Las que impiden allanar los caminos
y construir espacios donde compartir la dignidad que todos sin excepción
poseemos. Aprovechamos también esta jornada, para alzar nuestra voz en contra de la guerra. La que se vive en Afganistán y las que continúan produciéndose en muchos otros lugares del planeta, víctimas del olvido: Chad, Sudán, Timor Oriental, Sierra Leona... Guerras cuyo origen primero es el injusto orden
internacional que sostiene el ritmo de vida del privilegiado primer mundo
y cuyo caudal de frustración y violencia será fuente de nuevos
conflictos si no somos capaces de arbitrar medidas que promuevan la
igualdad y la justicia. Los militantes de la F.C.E.M nos sentimos cercanos
al sufrimiento de los heridos y mutilados que dejan tras de sí todas las
guerras. En este mundo nuestro, queramos o no, globalizado no podemos
permanecer indiferentes al dolor de tantas y tantas personas. Desde la Fe en Dios sabemos que la humanidad entera constituye una sola familia, que los hombres y mujeres del mundo global, todos sin excepción alguna, tienen la misma dignidad. Y sabemos también, que la voluntad de Dios, para las personas y los pueblos de la tierra es que se traten entre sí con espíritu de hermanos (Concilio Vaticano II, G. S. 24), desterrando el odio y la violencia, buscando sinceramente la justicia, evitando la venganza. Por eso aprovechamos esta ocasión para manifestar públicamente nuestra Fe en el Dios de Jesús, manipulado tantas veces por los poderosos y fanáticos. Nosotros encontramos en Él el sentido más profundo de nuestra propia existencia; y es la fuerza de su Espíritu la que anima y sostiene la implicación personal de nuestras vidas en la construcción de un mundo más justo.
|
![]()
|
FRATERNIDAD CRISTIANA DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD |
|
EQUIPO GENERAL |
|
Avda. Los Pinos 242, 12100, Castellón |
|
Tel. 964737098 - Fax.964737101 |
|
E-Mail: |