Carta del Equipo Núcleo con motivo del Día de la Discapacidad

02.12.2014 09:00

Queridas Hermanas/os

Las Naciones Unidas declaran en 1981, el día 3 de diciembre, “Día Internacional de las Personas con Discapacidad”, reconociendo la necesidad de promover y proteger sus derechos.

Nuestra fraternidad nacida en 1945, siempre se ha sentido en las palabras de Jesús: “qué quieres que haga por ti”, “levántate, toma tu camilla y ve a la comunidad”, una invitación y un mandato desde la misericordia y compasión a vivir nuestros derechos como personas humanas con dignidad. Desde entonces, de modos muy diversos hemos ido haciendo un camino. Hoy más que nunca nos damos cuenta de lo urgente y sabio que es: caminar al ritmo del más lento, caminar siempre a ritmo humano, para que nadie quede excluido, marginado, silenciado. Nos queda mucho por hacer y es un hacer de todos.

Hoy en este día, sentimos en medio de todo, con los ojos bien abiertos y sin perder el horizonte, alegría, amistad, respeto, solidaridad, servicio gratuito, esperanza, plenitud, amor. En el camino para hacer de modo responsable en la vida digna aparecen las dificultades, pero también las experiencias que en el día de hoy sentimos.

Somos una pequeña parte del Pueblo de Dios, luchadora, trabajadora, soñadora, con poca fuerza física, pero con grandes capacidades.

Nos llena de alegría la mirada humana y las palabras claras de nuestro hermano el Papa Francisco cuando dice: "Hay dos culturas opuestas. La cultura del encuentro y la cultura de la exclusión, del prejuicio. La persona enferma o discapacitada, desde su fragilidad, desde su límite, puede convertirse en testigo del encuentro: del encuentro con Jesús, que abre a la vida y a la fe, y del encuentro con los otros, con la comunidad”.  "Sólo quien reconoce la propia fragilidad, el propio límite puede construir relaciones fraternas y solidarias en la sociedad”.

Esta invitación que mundialmente se hace para visibilizar nuestra existencia, aparte de ser un derecho, nos da fuerza. Como decía nuestro querido Padre François: “el amor de Dios es incansable, infinito y nunca va a permitir que nos quedemos dormidos”.

Cada día se nos presentan nuevos retos y en esta conmemoración, tratemos de seguir creando nuevas formas para ser más cercanos, más felices, más hermanos.  Luchando por un mundo fraterno y con justicia social, donde todo ser humano sea respetado en sus derechos.

 

Equipo núcleo intercontinental

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