Mensaje de agradecimiento del Consiliario Inter

16.02.2015 18:24

Pamplona, 16 de febrero del 2015

 

Queridos hermanos y hermanas de la fraternidad…

Desde que me invitaron a caminar con ustedes fui,  día a día,  sintiendo, descubriendo que cada uno de ustedes y toda la fraternidad son  un regalo y también una escuela de humanidad… una buena noticia en la vida de toda la humanidad y para mí en concreto…

En estos días que he vivido la cercanía con mi madre, lo he ido experimentado más aun… el tan nuestro caminar al ritmo del más lento, ¡cómo se ha ido haciendo realidad¡…  ese caminar  al ritmo humano del  más lento siempre es un aprendizaje… y qué bueno que sea así… cada ser  humano somos únicos, irrepetibles… ella, mi mama,  fue marcando el ritmo de mis días, de cada jornada… y a su lado, un volver a aprender el saber  escuchar… escuchar  las palabras y deseos que hay en el silencio, en las miradas, en las caricias, en el juntar nuestras manos cuidándonos, dándonos apoyo,  en los días lúcidos y en los que ella se sentía, toda ella, cansada… escuchar la historia que aparece al acariciar el cabello, al contemplar las arrugas  presentes en el rostro y en las manos…  su durmió y descansó  mientras dormía… a todos nos humaniza ese aprender a estar con dignidad acompañando la dignidad del otro, de la madre…

Han sido estos días un verdadero regalo, días  para transmitir y hacer sentir a ella que Dios siempre es el amigo de la vida… que nos quiere siempre… que nunca condena, que siempre está con nosotros… y que su amistad nos hace intuir que al cerrar los ojos, comenzamos a ver toda la complejidad de la vida con más claridad… el corazón de Dios nos permite ver la vida tal y como ella es… y ahí pasa lo que ocurre con el amor,  quedamos sorprendidos… quedamos resucitados… el que de verdad ama, ya saborea algo del resucitado, el Jesús que siempre nos dice: toma tu historia, levántate y ponte en camino… por eso decimos muchas veces, quizás sin darnos cuenta esa gran verdad que nos define e identifica: “anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección”

Ella ya está con El… y el ya está con ella… y es el Enmanuel.

Hermanas y hermanos, gracias porque a vuestro lado, en fraternidad, todos nos educamos en humanidad y vamos aprendiendo a cuidarnos para hacer el camino en dignidad, acompañando la dignidad de todo ser humano…

En esta Pascua de mi madre, ustedes han sido una ayuda grande para vivirla. Gracias a cada uno de ustedes, a quienes viven y construyen la fraternidad en muchas partes del mundo… ningún cuidado es inútil… los cuidados de los demás, también nos cuidan y nos educan…nos resucitan. Gracias a mis hermanos de comunidad que al conocer la noticia de las dolencias de mamá, me animaron a viajar para poder estar, acompañar y cuidar…

Un gran abrazo lleno de cariño agradecido.  

miguelángel arrasate