Tras las huellas del padre François

15.09.2015 10:00

 

La presidenta y el consiliario de Frater España participan en una peregrinación tras las huellas del padre François junto a miembros de Frater Castellón. Comenzaron el viaje el domingo, 13 de septiembre, y a través de este medio comparten alguna de sus impresiones:

 

Martes, 15 de septiembre

Llueve en Verdún. Estamos en la cuna de Frater. Saludamos a la presidenta de Frater Verdún. Al llegar lo primero que hicimos fue visitar el Memorial de las víctimas de la Primera Guerra MundiaI. ¡Qué horror! 16.000 tumbas recuerdan a las víctimas con nombres y apellidos. Hay restos de otras 130.000. No aprendemos. Recemos y trabajemos por la paz. Mañana vamos al Santuario donde nació Frater: Benoite-Vaux. Celebraremos la Eucaristía y nos encontraremos con los fraternos de Verdún. Visitaremos el pueblo donde nació el padre François, Ligny-en-Barrois. Todo va bien. El clima humano excelente. Superando dificultades de barreras en los hoteles con buen ánimo. En este tema hasta ahora no hemos encontrado mucha sensibilidad. Buen día.

Miércoles, 16 de septiembre

Hoy el centro del viaje ha sido el Santuario de la virgen de Benoite-Vaux. Allí surgió la Frater en un retiro con 40 enfermos que les dio el padre François. Sintieron la llamada de Jesús “levántate y anda” y salieron al encuentro de otros enfermos con ilusión contagiosa y amor evangélico. El encuentro con un grupo de Frater Verdún ha sido en la Eucaristía celebrada con fe. La acción de gracias a Dios por la Frater y lo que ella ha supuesto para tantas personas con discapacidad, el estar en los orígenes… Han sido momentos de especial intensidad. Una gran tormenta nos ha dejado aislados una hora hasta que los bomberos y nosotros hemos abierto camino. No sabíamos el tiempo que tardarían en abrirnos camino, pero estábamos serenos. Previamente hemos visitado el Archivo de la Meusse donde está el archivo de la fraternidad. Muchas cajas guardan mucha historia de amor, de entrega, de vida, de fraternidad. Especialmente importante hay sido tener en nuestras manos y poder leer manuscritos del padre François. Hemos pasado por la parroquia de San Víctor, donde ejerció el ministerio sacerdotal y la casa de la Fraternidad donde el padre François trabajaba y donde murió. Mañana visitaremos la catedral, de la que él fue canónigo y su tumba. El tiempo no acompaña pero la alegría y la ilusión no se resienten. La virgen de Benoite-Vaux nos acompaña.

Jueves, 17 de septiembre

La tumba del padre François. Sencilla en la tierra, esperando la resurrección. Su vida contagió vida, su tumba nos invita a dar gracias a Dios por su vida gastada en fraternidad y no encerrarnos en pequeñas tumbas en vida y ser también nosotros promotores de fraternidad.

Viernes, 18 de septiembre (cumpleaños de José Mª López, el cronista, ¡felicidades!)

Hemos despedido Verdún con la visita a la iglesia de San Víctor donde fue párroco y a las monjas de Carmelo donde fue capellán el padre François hasta el final de su vida. Encuentro muy gratificante. Algunas religiosas le conocieron durante cuarenta años. Destacan de él su recia espiritualidad, su simplicidad, no le gustaba complicar las cosas, su sentido del humor, su confianza en la divina providencia, su generosidad... "Era un santo" dice una monja que confesó con él muchos años y le ayudaba a traducir las cartas que recibía en lengua española. Contestaba a todas las cartas que recibía. Despedimos Verdún con sabor agridulce. Sigue el la ciudad el recuerdo de la I Guerra Mundial que fue terrible. La noticia de la prensa local de hoy es que siguen desactivando y desenterrando armas químicas de aquella contienda. También está la alegría de haber pisado la tierra del padre François y agradecer la obra de la Fratenidad. El tiempo no acompaña pero la alegría e ilusión no decaen. Salimos hacia París y hacemos una parada en Reims para disfrutar con su catedral. El ángel de la sonrisa nos invita a vivir la vida con serena alegría. Besos.

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