Frater pulsa el botón de reinicio

Frater pulsa el botón de reinicio

En esta situación del Covid-19, sigamos actuando con misericordia. Como ocurre en tiempos de posguerra hay quien saca su peor cara, pero también hay quienes sacan su mejor rostro humano.

Así lo estamos contemplando en el brillo de la misericordia en medio de la crisis. Vemos a personas arriesgando su propia vida para salvar al prójimo. Personas que sufren al no poder tratar con calor humano a quien tiene en frente. Gente que inventa y crea nuevos canales de escucha y acompañamiento. Personas vecinas que hasta ayer se desconocían entre sí y ahora desean entablar conversación. Esta soledad, obligada por salud, es ocasión de redescubrir la necesidad de tejido sociocomunitario.

Aunque no podamos abrazarnos ni besarnos, podemos mirarnos a los ojos. Ver en cada persona un tú, que no es cifra, que no es un yo competitivo. Es un rostro necesitado de misericordia y compasión.

 

Leer la Carta de Amigos de abril-mayo