Levántate, toma al niño y a su madre

Levántate, toma al niño y a su madre

Son muchas las señales de que habitamos tierras inhóspitas. Nos llegan tristes noticias de personas que están o se sienten solas, y más duro aún, que mueren solas sin que nadie les eche de menos. En estas tierras quiso el Señor acampar entre nosotros y sigue gritando su palabra de esperanza.

Navidad es tiempo de levantarse y salir al encuentro de los hermanos y hermanas. No serán simples saludos formales las felicitaciones, no serán imperadas las comidas o cenas, no serán tristes las visitas. Vive ya la buena noticia entre nosotros y no podemos silenciarla, al contrario, hemos de contagiarla como la mejor de nuestras sonrisas. ¡Feliz Navidad!

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