Colonia de verano de Frater Las Palmas

14.08.2018 09:00
Frater Canarias ha celebrado del 1 al 10 de agosto 2018 la Colonia de Verano "Contagiamos Fraternidad" en la isla de Lanzarote. Fraternos de Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote compartimos unos días de convivencia, mesa redonda, ocio, celebración y fiesta. Contamos con la colaboración de muchas personas, con su disponibilidad y buen hacer se pudo realizar este encuentro. Dar las gracias a todas las administraciones y empresas que han colaborado.
 
Este es el testimonio  de una persona que asiste por primera vez a una Colonia de verano de Frater.
 
Olga Bethencourt, miembro del equipo de iniciación de Lanzarote.
 
Las penas compartidas se alivian, las alegrías se multiplican.
 
Estoy orgullosa de mis fraternos de iniciación conejeros: Mica, Javier, Mario, María, Teresa, Elena, y la inestimable colaboración de los fraternos de corazón Elsa, Elena hija y Aaron, porque han dado una lección de que querer es poder y han sido unos grandes puntales como colaboradores. Nuestro Antonio ha sido uno más cada día y cada hora. Mención especial también merece la familia de Lily: Fabiola, Noah,  Nathan, Juan Carlos, Antonio y demás.
 
Siempre he creído que la unión hace la fuerza, aquí ha quedado patente. Gracias fraternos de Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, por conseguir entre todos que la Colonia 2018 haya sido como las olimpiadasooooooooooolimpiadasoooooooooooooo de Barcelona, ¡insuperables!
 
Una de las cuestiones que te planteas cuando decides participar en tu primera colonia es : ¿Qué espero de ella?, a priori vine sin ninguna expectativa en particular ni idea preconcebida, asistía a mi primera vez con la ilusión de lo desconocido, con un gato en la barriga ante lo que iba a venir y con mucha curiosidad. Los días han ido pasando y la convivencia ha ido creando unos lazos muy entrañables entre todos.
 
La llegada para mí fue pausada pues me incorporé por la mañana jugando con la Your del de ser local, creo que estaban por aquí Elsa, Elena madre e hija, Aaron, Teresa, Toñi, Liliana y no sé si alguien más, nuestra tarea era preparar la casa para acoger a los fraternos de Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura. Llegaron varios miembros de la familia de Liliana y todos a una comenzamos a vestir las camas, poner toallas en los toalleros, Elsa se adueñó de la cocina, había llegado la primera y tras echar una ojeada a las instalaciones, llegó a la conclusión de que había que hacerle una buena limpieza a las neveras para poder llenarlas de alimentos. Entre el trajín de sábanas, toallas y limpieza, comenzaron a llegar los compañeros y hubo que ir a recoger a algunos al aeropuerto, otros vinieron directamente, nos fuimos saludando, presentando y reconociendo, compartimos nuestra primera cena y tras la paliza de algunos en su desplazamiento la mejor opción fue irnos a descansar.
 
El día dos se empezó a perfilar quiénes éramos los madrugadores, quiénes los noctámbulos y quienes ambas cosas.
 
Desde el minuto cero ha reinado un ambiente de gran armonía, algunos igual en un momento se han impacientado, han sentido que algo podía ser mejorable pero creo que todos hemos puesto de nuestra parte para hacer que la convivencia haya sido de lo mejor.
 
Los momentos compartidos decorando la casa, pintando, inflando globos, haciendo guirnaldas, carteles de rincones e incluso un photoshop , nos fue acercando e invitando a conocernos. Las comisiones de oración, festejos y demás nos ayudaron a trabajar en equipo, y todos me han transmitido tanto afecto que me ha ratificado en la idea de que el hombre es bueno por naturaleza y que querer es poder y la unión hace la fuerza.
 
No todo ha sido idílico porque somos humanos y tenemos nuestras carencias pero sí es cierto que los problemas se han expuesto y todos, absolutamente todos, hemos puesto nuestra mejor intención en solucionar los pequeños roces de la convivencia.
 
Las salidas han resultado cansadas físicamente por nuestras limitaciones físicas pero muy gratificantes.
 
Mención especial merecen todos y cada uno de nuestros colaboradores, los internos y los externos.
 
Quienes no conozcan el espíritu de la Frater probablemente no entiendan lo felices que se sienten dedicando una parte importante de sus vacaciones a una labor tan encomiable.
 
Al pasar de los días se nota el cansancio acumulado pero también un ambiente tan cercano y familiar como si nos conociéramos de toda la vida. La Frater engancha y los fraternos somos unos privilegiados por habernos encontrado.
 
Yo creo que el resumen de la colonia es muy positivo y que en nuestras salidas hemos contagiado fraternidad. Me parece que podemos decir: misión cumplida.
 
 
 

 

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