Breve historia

La Frater fue fundada por un sacerdote francés, enfermo, Henry François, en la ciudad francesa de Verdun en 1942. Desde su experiencia de enfermedad y su trabajo como capellán de hospital se dio cuenta de lo importante que era poner en contacto a personas con enfermedad y discapacidad entre sí, para que, fundamentando su vida en la amistad y la fraternidad evangélica, se animaran mutuamente a desarrollar todas sus potencialidades tanto a nivel personal como social y eclesial.

El pasaje fundacional de Frater es la curación de Jesús al paralítico que le traen para curarle, después de levantar la techumbre de la casa porque no podían llegar a él a causa del gentío. Jesús, después de perdonarle sus pecados y ante la extrañeza de los maestros de la ley presentes, que pensaban que sólo puede perdonar los pecados Dios, les interpela: ¿qué es más fácil?, ¿decirle al paralítico: “tus pecados te son perdonados” o decirle “levántate y anda”?. Para que veáis que el Hijo del Hombre tiene poder para perdonar pecados en la tierra, se dirigió al paralítico y le dijo: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. (Mc 2, 1-12).

Lo mismo dice a cada persona con enfermedad y/o discapacidad y que intentamos hacer vida en la Frater: “levántate, asume positivamente en tu vida la enfermedad y la discapacidad, descubre tus capacidades que superan tus limitaciones, sé protagonista de tu propia vida y anuncia a los demás que la vida merece la pena vivirse y comprométete por construir un mundo mejor, más fraterno, justo y solidario y descubre, entre nosotros,  la presencia de un Dios, que es Amor y Vida y  quiere la felicidad de todas las personas”.

1. Convicciones fundamentales de FRATER 

  • Un sentido exquisito del valor de la persona.
  • La Fraternidad está regida y animada por los propios fraternos/as, personas enfermas o con discapacidad. Nadie como ellos comprenden sus necesidades y aspiraciones.
  • Somos un Movimiento de personas enfermas y con discapacidad para enfermos y discapacitados físicos, animados por la fraternidad evangélica, universal, desinteresada, respetuosa con la libertad del otro. También se integran en el Movimiento personas sanas que conocen, sienten y viven el espíritu de Frater.
  • La importancia de los contactos personales. Abiertos a toda persona enferma o con discapacidad, sin excepción.
  • La fuerza en la debilidad. No queremos reuniones de beneficencia, sino algo que nos ayude a ser más personas, protagonistas de nuestra propia vida, con una sincera conciencia crítica y a integrarnos plenamente en la sociedad, con igualdad de derechos y deberes que el resto.
  • El sentido pascual de la experiencia del dolor y de la discapacidad y enfermedad física. Lejos de nosotros lamentos estériles sobre nuestra situación, que nos paralizan.
  • El descubrimiento de un Dios, revelado en Jesús, más cercano y humano.
  • El sentido profundo de la comunidad de los hermanos/as.
  • El grupo (Equipo) que va configurando una nueva manera de vivir la fe y de entender la vida y el compromiso.

2. Nuestra presencia en la Iglesia Católica

En el año 2001 la Conferencia Episcopal Española aprobó la incorporación de Frater en la Federación de Movimientos de Acción Católica de España, como Movimiento especializado en el ámbito de la enfermedad y discapacidad.

A través de ella, con nuestra presencia militante, queremos:

  • Encontrar en la Iglesia nuestro lugar, dejar de ser destinatarios pasivos y pasar a ser agentes activos de la evangelización en el mundo de los enfermos y discapacitados.
  • Mentalizar a la Iglesia y a la comunidad cristiana para eliminar las barreras arquitectónicas y los prejuicios para poder tener pleno acceso a todas las dependencias y actividades.
  • Luchar para erradicar el paternalismo y  la resignación. Pretendemos ser fieles al mensaje del Evangelio “Levántate y anda”, tomar conciencia de que nuestras posibilidades y capacidades superan nuestras limitaciones.
  • Colaborar a clarificar en la Iglesia el sentido cristiano del sufrimiento y el dolor humano, especialmente el que surge de la limitación física y la enfermedad, desterrando, en lo posible, el dolorismo que todavía hoy abunda en algunos sectores eclesiales y documentos oficiales.

Con el fin de mentalizar a la comunidad cristiana y caminar junto a otros movimientos y asociaciones que trabajan con los enfermos, la Fraternidad de España forma parte del Equipo Nacional de Pastoral de la Salud y participa en las diócesis a través de las Delegaciones Diocesanas. Desde ellas se organizan la Jornada Mundial del Enfermo y otras muchas actividades, al interior de la comunidad eclesial.