Pregón Pascual CEB Masaya (Nicaragua)

11.04.2020 03:13

CEB: Comunidades cristianas de Base

 

Hermanos, hermanas:

Bienvenida Pascua de Resurrección,
Bienvenida Vida después de la Vida,
Bienvenida Plenitud feliz hacia la que siempre caminamos de la mano con Jesús,
dando el Paso del dolor intenso al gozo completo…


La Resurrección que hoy proclamamos es nuestra convicción más profunda, la esperanza más transformante,la luz que penetra nuestro ser.

Hoy, ante un entorno y un mundo amplio cargado de dolor y aflicción, de enfermedad y de injusticia, tenemos la urgencia desmedida de recordar, celebrar y reactivar el triunfo definitivo de la vida, del amor, de la justicia, de la solidaridad, de la amistad, de la felicidad completa.

No tiene la última palabra la pandemia del coronavirus, los estragos de su muerte, ni el dolor intenso de quienes la sufren, sus familias, amigos y cuidadores de la salud. Y el dolor más intenso aún de quienes la sufren sin la debida atención médica, quienes mueren en soledad, quienes ven morir a sus seres queridos sin poder acompañarlos ni despedirlos; o quienes mueren por las calles o quienes sufren la angustia de no tener trabajo ni dinero para comprar comida.

No tiene la última palabra la pandemia del hambre, los estragos de su muerte, ni el dolor intenso de quienes la padecen, ni la indiferencia de la humanidad hacia quienes la sufren…

No tiene la última palabra la pandemia del despale (tala de árboles), de la contaminación de las aguas, las sequías e inundaciones, de la extracción sin límites de recursos naturales, que provocan la muerte de la diversidad de especies de la madre naturaleza; ni tienen la última palabra los gobiernos, multinacionales y poderes de la especie humana que la propician.

No tiene la última palabra la pandemia de la discriminación a grandes colectivos de personas por motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico, identidad cultural, religión, edad, sexo, orientación sexual, identidad y expresión de género, discapacidad, condición migratoria, de refugiado, repatriado, apátrida o desplazado interno; discriminación por motivos económicos, políticos, de pensamiento u opinión, y otras; personas, grupos, comunidades, pueblos, que con la discriminación se les violan y niegan sistemáticamente sus derechos humanos.

No tiene la última palabrala pandemia del patriarcado y todas sus discriminaciones, los estragos de su femicidio, de la violencia machista contra las mujeres, las adolescentes y las niñas.

No tiene la última palabra la pandemia del capitalismo, de la explotación del trabajo, de la corrupción, de la injusticia, de la violación de los derechos humanos y los derechos de la naturaleza y el medio ambiente; nininguna de las leyes ni de las políticas públicas que sostienen a ese capitalismo inmisericorde.

No tiene la última palabra la mentira, el miedo, la mordaza, la amenaza o la represión; ni ningún terrorismo: ni armado, ni biológico, ni ideológico, ni político, ni religioso, ni económico.

No tienen la última palabralos imperios ni las armas. Ni las dictaduras opresivas, ni las prisiones políticas, ni los poderes de dominación. Ni el FMI, ni el Banco Mundial, ni sus políticas uniformes dictadas desde los despachos del Primer Mundo Financiero.

No tienen la última palabra el sometimiento de los pueblos, la falta de conciencia para organizarse y luchar, el consumismo alienante, el uso inadecuado de la tecnología, la indiferencia, el "yoquepierdismo", la pereza para educarse, el desánimo ni la desesperanza.

LA ÚLTIMA PALABRA fue, es, va siendo y será: igualdad, realización, armonía, alegría, amor, organización para el bien común, plenitud feliz de conciencia y sabiduría…

POR ESO

Felices quienes superan los miedos y angustias que produce esta pandemia conjugando la más limpia fe en la pascua de Jesús, con las medidas y cuidados preventivos indicados para no ser afectado por el coronavirus y también no ser agentes propagadores de su acción letal.

Felices quienes se dan cuenta de que la mayoría de la población del mundo sigue siendo pobre, carente de bienes básicos y sin oportunidad de tener posibilidades para una vida digna, y actúan en consecuencia.

Felices quienes que atienden el bien común desde la convicción de la igualdad y no discriminación, y asumen seriamente la propia responsabilidad individual.

Felices quienes que aprenden y ponen en práctica nuevas formas de convivir en relaciones horizontales iniciando nuevas sendas de humanización, comprendiendo queno tenemos relaciones, sino que somos relación humana y ecológica.

Felices quienes descubren la humanidad/divinidad en el silencio del corazón, en los gestos de colaboración y consolación de solidaridad humana,en las miradas dispersas, en el llanto doliente.

Felices quienes saben descubrir, entre las realidades de la muerte del mundo de hoy, signos de esperanza.

Felices quienes saben que el odio, la guerra, la maldad, la sin razón, jamás podrán vencer las fuerzas de la vida.

Felices quienes alcanzan la convicción, desde su compromiso vital, que tras las oscuridades cotidianas está latiendo la luz.

Felices quienes han logrado percibir, detrás de la muerte de millones de inocentes y de víctimas de las pandemias, injusticias y discriminaciones, el dolor con un sentido, la rebeldía, la audacia, la urgencia del cambio, la llamada a una organización liberadora y a una entrega radical.

Felices quienes cambian de vida por el testimonio de quienes que se han arriesgado por otros seres humanos y por la madre naturaleza.

Felices quienes descubren al Dios-Diosa de la Vida en el aliento que nos habita y creen en una nueva humanidad, quienes descubren paso a paso, en lo cotidiano, la sabiduría de todo lo creado y saben que la última palabra no la tiene la muerte –porque ésta no existe- sino la Vida, la Resurrección, la Vida después de la Vida.

Es la hora de recuperar la dolencia ecológica y humana, la compasión integral que brota de una auténtica fraternidad, una auténtica sororidad,una auténtica eco-relación, y que apuesta por la humanización detodos y todas por igual.

Hermanas y hermanos:

    ¡Seamos resurrección con nuestra vida!


Vigilia Pascual, sábado 11 abril 2020
CEBs Masaya y IV Región - Nicaragua